23/4/08

Cuando el deporte se vuelve peligroso

Desde la antigüedad, la humanidad ha considerado la práctica del deporte como algo beneficioso para la salud. Sin embargo, alcanzado un cierto nivel de exigencia, puede convertirse en mortal. Con frecuencia, deportistas de élite fallecen, bien por muertes súbitas, por dopaje, por golpes de calor o por otros motivos relacionados con el ejercicio extenuante.

En España, cada año fallecen 11 deportistas por muerte súbita y muchos más pierden la vida en todo el mundo. Las enfermedades cardiovasculares, el dopaje y los golpes de calor son las principales causas de la mortalidad en el deporte de élite.
Cuenta la leyenda del atletismo que el soldado Feidípides recorrió corriendo los 42,195 kilómetros que separaban la ciudad de Maratón de la de Atenas. Al llegar, sólo pudo anunciar que la guerra había finalizado e inmediatamente murió extenuado. Mitos aparte, el caso que hizo saltar la alarma en el deporte moderno fue la muerte de Tom Simpson. Este ciclista británico sufrió un infarto cuando ascendía una de las cumbres del Tour de Francia en 1965. Luego, se conoció que las sustancias dopantes habían provocado el paro cardiaco.

El dopaje, causa de muertes
La lacra del dopaje no sólo supone un perjuicio para la ética y la legalidad, también amenaza seriamente la salud. Son famosos los casos de los deportistas de la antigua Alemania Oriental, forzados a doparse para conseguir medallas. Muchos sufren enfermedades y discapacidades por ello. Incluso algunos, como el nadador George Severs, han muerto por consumir el Oral Turinabol, el medicamento del horror alemán.
También en Italia, el dopping ha dejado más de una viuda. Hasta cuarenta futbolistas han muerto en los últimos años aquejados de Esclerosis Lateral Amitriófica (ELA), una enfermedad degenerativa relacionada con el consumo de esteroides. Aunque los casos más llamativos los deja casi siempre el ciclismo: las muertes de Marco Pantani y José María Jiménez, después de sufrir sendas depresiones, conmocionaron al mundo.

Cuando el corazón falla
Pese a todo, ningún estudio ha conseguido demostrar que el deporte de élite sea perjudicial para la salud. Son las irresponsabilidades las que lo convierten en peligroso. Si gran parte de las muertes se producen por el dopaje, la mayoría es consecuencia de enfermedades no relacionadas con el deporte que no se detectan a tiempo.
La imagen de jugadores de fútbol que se desploman sobre el terreno de juego y no vuelven a levantarse es bastante frecuente en la televisión. Un 70 por ciento de estos fallecimientos los provocan malformaciones cardiovasculares. En algunos casos, incluso, se conoce la enfermedad: se han dado situaciones en las que los médicos recomiendan una vida sedentaria, pero el deportista decide arriesgar su vida y seguir practicando deporte. Pero cuando el corazón falla en medio de una prueba, rara vez hay solución.

Golpes de calor
Si el grueso de las muertes súbitas tiene una causa médica demostrable, existe un pequeño porcentaje en el que son inexplicables. Estos casos y el de los golpes de calor son los que levantan más suspicacias sobre los teóricos beneficios del deporte de alto rendimiento.
Una actividad deportiva muy intensa, bajo un fuerte calor, puede provocar una deshidratación y un desajuste de temperatura tan grave que cause el desfallecimiento, e incluso la muerte. Es lo que se conoce como golpe de calor.
Con frecuencia se produce en los entrenamientos de los equipos de fútbol americano, que alcanzan un nivel de exigencia altísimo, aunque también en atletismo y ciclismo. Si se actúa rápido, la vida del deportista no suele correr peligro, pero a veces, aunque se intervenga, la fatalidad resulta inevitable.

Superhombres
La motivación excesiva y el afán de superación, aunque son valores casi siempre alabados, son los principales orígenes del golpe de calor. No obstante, en ocasiones, las propias características de las pruebas deportivas sitúan al organismo en el límite de sus propias capacidades.
Los deportes con mayor número de muertes son el ciclismo y el fútbol. El primero, sobretodo en las grandes rondas, somete al corazón a una gran intensidad. Pero cada vez surgen más competiciones que quieren llevar la resistencia más lejos.
Sin la maratón es la prueba atlética oficial más dura, todavía hay carreras más extenuantes, las de ultrafondo, que se disputan sobre una distancia de 100 kilómetros. También proliferan las maratones del desierto.
Aunque la carrera más peligrosa quizás sea el Ironman de Hawai. Los participantes en esta prueba deben recorrer tres kilómetros a nado, 180 en bicicleta y 42 corriendo. Algo que puede provocar una disfunción de la bomba cardiaca.

Sin pruebas
Los estudios de los expertos, lejos de probar los perjuicios que puede tener el deporte de alto rendimiento para la salud, ensalzan sus beneficios. Varias investigaciones demuestran cómo los deportistas de élite viven más años que el resto de los mortales.
Eso sí, la comunidad médica es consciente de las muertes que asolan al deporte. Por ello, ya están desarrollando programas de prevención que permitan prevenir muertes súbitas y golpes de calor. La cuestión del dopaje es algo más problemática, pues toca otras vertientes, como la ética personal, que serán más difíciles de controlar.

1 comentario:

  1. Solo hay que mirar todos los luchadores de wrestling que han caido, y todos de enfermedades del corazon

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