28/4/08

La decadencia del ‘jogo bonito’

Ángel Briz.- Jogo bonito. Así reza el epitafio que puso de moda la marca deportiva Nike en uno de sus portentosos anuncios publicitarios. Ese título iba dirigido, sobre todo, a los jugadores del momento que hacían del fútbol el mayor de los espectáculos del deporte posible, y esos eran los brasileños. Algunos de los futbolistas que aparecían en el spot eran Ronaldinho, Ronaldo, Robinho, Kaká, Roberto Carlos y Adriano, haciendo filigranas imposibles, a cada cual mejor, con el balón. Hoy, parece que esas filigranas se han quedado para eso, para potenciar al mayor exponente la publicidad de una marca, en lugar de para arrancar un halo de inspiración futbolística en sus equipos de fútbol.

Ese elenco de jugones quedaron eclipsados en el Mundial de Alemania 2006, y el famoso slogan jogo bonito había quedado en evidencia ante los millones de espectadores de la máxima competición por selecciones nacionales de fútbol. Ahí es cuando uno se da cuenta de que las cosas en este mundo loco del fútbol han cambiado. La filosofía es un conjunto de ideas expuestas en una corriente, pero que todas corren a dirección del viento sin saber en muchos casos por qué. Quizás la inercia sea la responsable de este caso sin explicación. Puede que el mecanismo de la naturaleza atañe de por sí un cambio generacional, y más cuando se habla de deportes.

Precisamente eso ha sucedido en el fútbol en los últimos tiempos. Lejos quedan los años cincuenta, en los que el Real Madrid encandilaba a cualquiera con su fútbol directo, preciso, meticuloso como un médico operando a su madre. Aquel juego del Manchester de los sesenta, donde se encontraba un equipo repleto de estrellas pero que una tragedia acabó con una era que parecía inolvidable. Caprichos del destino. Cómo va a olvidar cada padre de familia contar a sus hijos la espectacularidad del Brasil de los 70, con Pelé de estandarte.



Todo parecía inventado, como en la música, pero nadie contaba a mediados de los setenta con unos jovencísimos futbolistas que formaron una cantera holandesa que hacía vibrar al mundo entero y que revolucionó el estilo de juego sobre el césped. El fútbol rápido, al primer toque, dinámico, vertical y de profundidad llegó con el nacimiento de la Naranja Mecánica. Cruyff era la base de una escuela proveniente de Ámsterdam y consolidada en el Viejo Continente en forma de Copas de Europa, tres seguidas para el Ajax. Esta estructura no cayó del todo bien en muchos sitios, que decidieron reinventar este deporte, y el ejemplo más claro se vio en el Milan de Sacchi. Este equipo estaba equilibrado en todas las zonas del campo, pero lo primordial era tener una zaga fortísima y partir de ahí con el resto. La consecución de varios títulos continentales dio la razón a esta nueva variante del catenaccio.

Cada vez aparecen más equipos que intentan emular a este último conjunto italiano, como el Liverpool. El ordenador de Rafa Benítez, entrenador de los ingleses, está enchufado todo el día para mover sus piezas de manera estricta. Es un entrenador que sabe contagiar al resto su morfología de juego, estudiado hasta el último número decimal de la parte periódica.

Todo lo contrario sucede en las islas británicas con el Arsenal, donde Arsene Wenger está intentando reinventar aquel fútbol de los setenta. El francés ha inculcado a sus pupilos un esquema en el que abundan los centrocampistas y mediapuntas, para marear a sus rivales, aunque a veces pecan de sobrepasarse en el pase y no finalizar las jugadas. Hacía mucho tiempo que ningún equipo se comportaba en la circulación del cuero como el conjunto gunner, pero de momento, al maestro Wenger sólo le ha servido para ganar tres Premier League en los once años que lleva dirigiendo al equipo londinense. ¿Su finalidad? Lo dice en el campo: hacer disfrutar a sus hombres, encandilar a su afición, hacer disfrutar a los espectadores y ganar su asignatura pendiente, la Champions League. Así es como pasan a la historia los equipos, y con Cesc, Rosicky, Hleb, Walcott o Van Persie, su sueño está más cerca que nunca.

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