8/5/08

La inimaginable hazaña de Bob Beamon

Los ídolos deportivos actuales disponen de unas ventajas que los atletas de antaño hubieran deseado. Los nadadores utilizan trajes hidrodinámicos, los de los corredores son aerodinámicos e, incluso, en la Fórmula 1 el más mínimo fallo mecánico puede decidir un campeonato. Tiempo atrás, el esfuerzo sobrehumano y la capacidad de superación eran las únicas armas que poseían los autores de las hazañas más legendarias del deporte.

He aquí una de las más recordadas. La que logró el estadounidense Bob Beamon. Fue un efímero instante de perfección, pero ha pasado a la historia del deporte como una de las mayores gestas jamás alcanzadas. En los Juegos Olímpicos de México ’68, Beamon estaba en condiciones de batir el récord del mundo de salto de longitud, pues había conseguido buenas marcas a lo largo de la temporada, pero lo que hizo superó todas las expectativas. Saltó 8,90 metros y pulverizó la plusmarca mundial por 55 centímetros, una progresión que, según los estudios fisiológicos, no podría obtenerse hasta pasados 50 años de evolución de este deporte. Beamon fascinó al mundo y su marca permaneció intacta más de dos décadas.

Éste es el vídeo de tal hazaña. Beamon creía que el salto era bueno y que podía haber roto la plusmarca mundial (8,35) por unos pocos centímetros. Pero, tras unos minutos de tensión, cuando conoció su proeza, rompió a llorar.

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