30/8/08

Despega la liga de fútbol palestina tras ocho años de suspensión por la Intifada

Ana Cárdenes.- Público y jugadores regresan a los estadios de fútbol en la Cisjordania ocupada, donde la Liga Nacional de Fútbol Palestina de primera división ha regresado después de ocho años en suspenso tras el comienzo en el 2000 de la Segunda Intifada. El principal artífice del nuevo despegue es un antiguo espía, Jibril Rajoub, ex jefe de los servicios de inteligencia palestinos conocido por su mano dura, que fue nombrado recientemente presidente de la Federación de Fútbol Palestina y ha puesto todo su empeño en lograr que este deporte supere los obstáculos impuestos por la falta de recursos y la ocupación israelí.

La competición ha entrado en su segunda semana sin grandes incidentes más allá de los percances debidos a la precariedad de los medios, como el partido que se suspendió a medias el pasado fin de semana en Jericó después de que se fuese la luz en todo el estadio. "Nuestros campos cumplen las exigencias de la FIFA, pero no están en buenas condiciones. Algunos ni siquiera tienen gradas para el público, que ven los partidos detrás de una valla metálica", dijo Mohamed Yadala, presidente del Club Al Arabi de Beit Safafa. Según él, el principal problema que enfrentan los 22 clubes de la Liga es la falta de financiación.

Frente a las cifras astronómicas que mueve este deporte en otros países, los equipos palestinos tienen que hacer malabarismos con presupuestos en torno a los 15.000 dólares (10.175 euros) para toda la temporada. "Los clubes no tienen fuentes de financiación fijas. Hemos conseguido el patrocinio de 22 empresas y tenemos que ajustarnos al escaso presupuesto para cubrir todas las necesidades", explica resignado Yadala. Aunque los jugadores no cobran, su equipo tiene que pagar unos 70 dólares (50 euros) al día para alquilar el estadio en el que entrena, a lo que se suman los gastos en balones, uniforme, botas y transporte.

Cuestiones económicas aparte, el problema fundamental a que se enfrenta la liga palestina, y que ha impedido que se celebrase desde el 2000, son las dificultades de movilidad en Cisjordania. Según cifras de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) hay más de 650 puestos de control militares israelíes en ese territorio palestino ocupado, lo que dificulta enormemente el traslado por carretera. "El equipo de Nablús tarda más de cuatro horas en llegar al campo de Jericó, a pesar de estar a unos 50 kilómetros de distancia", dice Yadala, que se consuela pensando que, al menos, ahora Israel deja pasar a los autobuses con los jugadores, "algo que no hacía en los últimos años".

La liga palestina se enfrenta también a otros obstáculos: el Gobierno de Hamás en Gaza, que no permite jugar al fútbol en ese territorio, y el bloqueo a que Israel somete a la franja, a la que no permite salir ni entrar. La Federación Palestina de Fútbol ha conseguido excepcionalmente sacar de Gaza a seis jugadores, que han sido acogidos por familias en Cisjordania para poder cumplir su sueño y jugar en la esperada liga. Otros cuatro jugadores de Gaza podrían acabar también en Cisjordania, pero por otros motivos: salieron hace dos meses para jugar la Copa de Asia Occidental y, desde entonces, permanecen en Jordania porque Israel no les permite regresar a la franja. Y es que esta liga no es ajena a la ocupación, explica un portavoz de la OLP, para quien esta competición "demuestra que hay una Palestina que existe, una Palestina que quiere vivir y que está más allá de la muerte y los asesinatos que provoca la ocupación". Muchos de los equipos combinan en sus uniformes los colores de la bandera palestina, y el de Safafa se ha puesto el simbólico nombre de "La Árabe", para reivindicar el carácter árabe de esta población, que quedó dividida en 1948 tras el nacimiento del Estado de Israel.

Aunque ciudades grandes como Ramala o Belén no han conseguido formar equipo, la sorpresa la ha dado la pequeña aldea de Wadi el Niss, que juega en la liga pese a tener menos de mil habitantes. Pese a la rivalidad en el campo, en algo no hay diferencias entre los jugadores palestinos, y es que todos ellos son entusiastas absolutos de la liga española, que consideran la mejor del mundo. Eso sí, como no podía ser de otra manera, hay división entre los que prefieren al Barca y los seguidores del Real Madrid.En el equipo de Beit Safafa lo tienen claro y han apodado a uno de sus más jóvenes jugadores, de 16 años, como Hassan Messi, en honor al jugador argentino del equipo azulgrana.

2 comentarios:

  1. Buen blog el vuestro. Enhorabuena! Me ha gustado mucho el contenido y el diseño, deberíais escribir más a menudo.

    Saludos;

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