3/11/08

Ha ganado y, sí, es negro

Por Alejandro G. Nieto

El gran circo acaba de vivir un momento histórico. Por primera vez un piloto negro ha ganado el Mundial de Fórmula 1. Sí, un negro. Por si algún británico llega a leer este artículo, he de especificar que al decir “negro” no lo escribo en tono despectivo. Simplemente, describo la realidad. Soy español, soy periodista, no soy racista y Lewis Hamilton, por si alguno todavía no se había dado cuenta, es negro.

Permítanme saltarme las normas del buen periodismo por una vez y escribir en primera persona, desde las entrañas. Porque este asunto me tiene, como dirían los ingleses, realmente pissed off (cabreado, aunque, cosas de los británicos, una traducción literal también podría ser meado fuera). Existe en la gran Bretaña una convicción total de que los españoles somos racistas simplemente por ser capaces de llamar negro a un negro o de hacer bromas sobre la etnia, el color de la piel o la raza de alguien (el humor inglés, por todos es sabido, nunca caería tan bajo).

Armaron la de Dios es Cristo cuando Luis Aragonés, en un entrenamiento de la selección nacional, llamó negro a Thierry Henry tratando de arengar a José Antonio Reyes. Sus palabras exactas, compruébenlo ustedes mismos, fueron: “Dígale al negro ‘soy mejor que usted’”. Tan inocente como eso. Después, nos crucificaron de nuevo cuando el equipo olímpico de baloncesto posó con ojos achinados en una foto antes de los Juegos de Pekín. Los titulares en Inglaterra fueron: “España lleva el racismo a los Juegos Olímpicos” y otros por el estilo. Pero, con el tema de Lewis Hamilton, la historia ha alcanzado ya lo esperpéntico.

A cada palabra, cada abucheo, cada comentario en un foro español que contuviera el mínimo indicio de tratar al negro de forma despectiva, toda Inglaterra levantaba la voz. Pidieron que España se quedara sin el Gran Premio de Catalunya porque cuatro borregos imitaron el sonido de un mono para presionar a Hamilton y otros cuatro se disfrazaron de la familia -negra también- del inglés. Y, en el Gran Premio de Brasil, han vuelto a poner el grito en el cielo por unos insultos de unos aficionados publicados en una página web de pacotilla, hasta el punto de afirmar literalmente, antes de la carrera, que “la fea cabeza del racismo español regresa para arruinar el título a Hamilton”.

Nos quejamos del periodismo deportivo en nuestro país, pero en Inglaterra la cosa está sensiblemente peor: “¿Qué ha hecho Hamilton en los entrenamientos? ¿Nada? Pues vamos a sacar lo del racismo de los españoles por enésima vez”. Dicen que en la citada web se llama "negro" en tono despectivo a Hamilton hasta 16.000 veces. Pero son unos ignorantes. Ingleses, galeses, escoceses,… británicos en general, prestad atención a esto, a ver si os entra en la cabeza: la traducción de la palabra castellana negro al inglés no es nigger, que sí es un término racista, sino black (black guy, black man o construcciones similares), que nada tiene de controvertido.

Uno de los grandes problemas de los ingleses, en general, es el considerarse tan divinos y superiores que no necesitan aprender otras lenguas para desenvolverse en el mundo. Deberían abrir la mente y ver que abrazar las diferencias culturales y bromear, sin maldad alguna, sobre ellas es dar un paso más hacia la abolición del racismo, algo que en Inglaterra todavía no se ha producido. Es más, permítanme otra licencia: la de contar la experiencia personal del año que pasé en Reino Unido. Los españoles, repito, no somos racistas por hacer chistes sobre negros, chinos, catalanes o leperos. Es racista el que te aparta de la cola de un cajero diciéndote que “yo voy antes porque éste es mi país”. Es racista el profesor que por sistema pone notas muy inferiores a los estudiantes extranjeros porque no concibe que puedan ser más inteligentes que los locales. Es racista el que, sin conocerte de nada, te cataloga como xenófobo por el hecho de ser español.

No extraña, por ello, que Hamilton, que creció en un país con esa mentalidad tan enfermiza con la cuestión del racismo, fuese un ejemplo de lucha contra la discriminación racial. Ahora, ha superado todas las trabas que los xenófobos –con los españoles a la cabeza, por supuesto– le han puesto en su camino hacia el éxito. Se ha convertido, para los suyos, en el Kunta Kinte que superó un millón atrocidades en su contra y alcanzó la gloria. Su triunfo es, por supuesto, un magnífico ejemplo de que la sociedad evoluciona hacia la igualdad (como lo será la victoria de Barack Obama, otro pionero negro, en las elecciones estadounidenses). Pero es una mala noticia para los españoles. Los ilustrados periodistas ingleses se han crecido. Le han dado en todo el trasero a los Spanish, a los racistas. Y están sedientos de seguir impartiendo lecciones de moralidad. La discordia por el amistoso de fútbol que debe enfrentar a España e Inglaterra removerá -seguro- otra vez las aguas.

Artículo publicado en LaSemana.es

3 comentarios:

  1. Buenísimo artículo, Ales. Lo voy a rebotar desde mi blog.

    Un saludete.

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  2. Estoy pensando que este titular lo puedes volver a utilizar tal cual ahora para hablar de la victoria de los demócratas en Estados Unidos...

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  3. Madre mia chaval de verdad tanto como todos tus seguidores y los organizadores de la formula 1 por supuesto todos compatriotas tuyos dais asco de verdad que estan poniendo el mundo del deporte bien en alto y otra cosa mas ahhhh y mis mas merecidas felicitaciones al payaso de glock por regalarte el campeonato que tan poco poco merecido que lo tenias por tramposo negrata.

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