10/12/08

Análisis de la NBA I (1 de 2)

Alcanzado el primer cuarto de la temporada en la NBA, cuando todos los equipos han disputado 20 de los 82 partidos de la campaña regular, ya se pueden empezar a realizar análisis serenos y fundamentados –alejados de los más intuitivos que se suelen hacer al comienzo del año– de la situación que viven grandes y pequeños en la mejor liga del mundo.

Comparando lo sucedido hasta el momento con las previsiones de principios de temporada existen dos grandes sorpresas positivas, Portland y Denver, y otras menores, entre las que destaca New Jersey. En lo negativo, Toronto es, de largo, la mayor decepción. Aunque le siguen otros como Philadelphia, Dallas, Phoenix y San Antonio, que se encuentran muy lejos de los puestos a los que aspiraban. Pero vayamos por partes. En este artículo hablaremos del Oeste.

CONFERENCIA OESTE

Los Lakers dominan con facilidad una conferencia en la que ninguno de los gallitos que tanto cacarearon el año pasado están ofreciendo su mejor versión. A los de Pau les ha venido muy bien el regreso de Andrew Bynum, aunque no tanto por si potencial ofensivo como por el hecho de descargar de trabajo defensivo al español y dotar de mayor calidad a una rotación en la que Lamar Odom está funcionando a la perfección en su papel de sexto hombre. La extrema dependencia de Kobe Bryant es uno de los pecados que arrastran desde siempre y que todavía no han logrado resolver. Tendrán que hacerlo si no quieren que se repita la historia de las pasadas finales, pues Boston continúa igual de sólido.

A los angelinos les siguen Denver y Portland, siempre a unas tres victorias de distancia y bastante parejos con Houston y Utah. Los Blazers son, sin duda, la sensación de la liga. No sólo por que ganen, sino por la manera en que lo hacen. La lesión de Greg Oden a comienzos de la temporada lastró su inicio, un tanto titubeante, pero en cuanto ha regresado su pívot titular los de Oregón, mejorados en defensa, se han convertido en una máquina de hacer baloncesto. Oden, eso sí, no está demostrando ser ningún Dwigth Howard, pese a su corpulencia. Pero con él existen la referencia interior y la consistencia defensiva que McMillan demandaba. A ello se le suma el mejor Brandon Roy que ha visto la NBA y un amplio abanico de jugadores exteriores (cuando falla alguno, otro siempre está bien). Rudy demuestra tener cualidades para hacerse un hueco importante en la liga en cuanto coja experiencia y, de su mano (la forma en que se compenetran maravilla a todos), Sergio Rodríguez ha dado un gran paso adelante, hasta el punto de llegar a jugar tantos minutos como el base titular, Steve Blake.

Por Denver pocos apostaban después de que largasen a hombres importantes como Camby y no fichasen a nadie relevante. Sin embargo, la llegada a mitad de curso de Chauncey Billups (oriundo de la ciudad, por cierto) a cambio de Allen Iverson ha dado un vuelco a su situación. Al contrario que The Answer, Billups dota al grupo de serenidad y criterio al jugar. Denver ya no mete 120 puntos por partido, como la pasada campaña, pero ha ganado consistencia, ha mejorado en defensa y ha aprendido a manejar los ritmos del partido. En todas esas facetas ha mejorado también Houston, aunque las lesiones le han apartado de la estela de los Lakers. La llegada de Artest, como se esperaba, ha descargado de trabajo a McGrady, que ahora se lucen en labores ofensivas. Sin embargo, su triángulo mágico -a saber: TMac, Yao y Artest- pocas veces ha estado al cien por cien, pues los tres han sufrido alguna lesión. Si consiguen alejar el mal fario en esas cuestiones, no sería extraño que igualaran su marca del año pasado de 22 victorias seguidas.

Nueve equipos para ocho plazas
Utah es otro equipo al que no han respetado las lesiones. Okur, Williams y Kirilenko cayeron a la vez y, por ello, perdieron tres partidos seguidos. Y ahora atraviesan otro pequeño bache por la baja de Carlos Boozer. Pero cuando han estado todos, los Jazz han demostrado que son uno de los equipos más completos, con mayor y mejor rotación de banquillo. Okur y Millsap han mejorado enormemente en la pintura, lugar donde más flaqueaba el equipo. Con ellos y con un Ronnie Brewer que está cuajando su mejor temporada, el título de conferencia no es ninguna quimera. Tampoco lo es para New Orleans, aunque los Hornets distan mucho del conjunto que maravilló en 2007. Posey no ha aportado lo que se esperaba de él, y tanto Stojakovic como Chandler han bajado su nivel. Así, Chris Paul y David West están demasiado solos como para que la cosa funcione.

Por detrás se encuentra un terceto de equipos que, si bien aspiraban al anillo, parecen muy distantes de su objetivo. Que Phoenix tuviera que prescindir de su cerebro, Steve Nash, y de Shaquille O’Neall durante varios partidos no es excusa alguna para su situación. El equipo ha demostrado que le falta rigor defensivo y que las individualidades de Nash, Stoudamire y O’Neall (éste último, cuando aparece) son argumentos insuficientes para pelear con los grandes (su racha de cuatro derrotas seguidas lo demuestra). Dallas empezó de pena (con un balance de 2-7), pero al menos está dando síntomas de reacción. Nowitzki ha recuperado su mejor forma y el equipo, aunque echa de menos a un cinco dominante, se ha convertido en uno de los más consistentes del campeonato. San Antonio, en tanto, arrancó casi igual (balance de 2-5), pero recuperar a Tony Parker y Manu Ginobili les ha dado aire. Si el argentino recupera su mejor cara (no parece fácil tras el calvario que ha pasado con la lesión), podrán estar arriba.

La lucha por ser el peor
Salvo sorpresa mayúscula, entre esos nueve equipos citados parece que van a estar los ocho que disputen los play-offs. Porque entre ellos y el resto existe todo un desierto. De hecho, como sucede todos los años, muchos sólo aspiran ya a perder los máximos partidos posibles para tener más opciones de llevarse el número uno del draft de 2009 (previsiblemente será Ricky Rubio). Memphis carece de peso interior cuando Marc no cuaja un partido soberbio, pese a que O. J. Mayo y Rudy Gay están estelares (en especial el primero, uno de los grandes candidatos a rookie del año). Golden State cometió una locura al cambiar a Al Harrington por Jamal Crawford para reforzar la posición que menos les hacía falta mejorar, la de alero (en ella se ha destapado el desconocido Anthony Morrow). El resto del equipo es mediocre.

Tampoco es nada del otro mundo Sacramento, a quien salva de vez en cuando su buen rendimiento cuando juega como local. Minnesota no ha encontrado con Kevin Love y Mike Miller la inteligencia que buscaba y ha empezado a tirar de músculo para intentar sumar alguna victoria. A los Clippers no se han acoplado ni los múltiples fichajes veraniegos ni los de mitad de año (Zach Randolph y Collins). Baron Davis no consigue coger los mandos y los esfuerzos de Randolph y Thornton, sus dos mejores hombres, no compensan la falta de tiradores (la salida de Cuttino Mobbley en el traspaso con los Knics ha empeorado más si cabe esa carencia). Por último, Oklahoma City es el Seattle del año pasado, pero elevado a la cuarta potencia. La muñeca de Kevin Durant sólo ha bastado para conseguir dos victorias (y pocas más pueden lograr).

2 comentarios:

  1. He de matizar, después de los traspasos que se acaban de producir, que Phoenix puede aspirar a bastante más, pues ha conseguido lo que le faltaba: un tirador exterior de garantías, Jason Richardson, que además es un genio en todas las facetas (un poco cascado ya, eso sí, porque dista bastante del líder natural que era hace un par de temporadas). Los Suns pierden jugadores importantes para la rotación (Bell y Diaw), pero siguen teniendo a Barbosa para dar refresco.

    Los Hornets también ganan con la llegada de Antonio Daniels, aunque no es un jugador que vaya a cambiar demasiadas cosas en el equipo. Será un buen recambio para Chris Paul.

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  2. Gran trabajo. Te pongo link ahora mismo. Yo veo a los Lakers muy superiores por ahora, pero hay muchos equipos que pueden amargarle a cualquiera, como Suns, Mavs, Hornets, Nuggets...Pinta muy bien la temporada

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