La UE, dispuesta a ir a los tribunales por la norma '6+5'

Darren Ennis.- La Comisión Europea anunció el miércoles que adoptará medidas legales contra cualquier país que apruebe la polémica propuesta de la FIFA de limitar el número de extranjeros en los clubes de fútbol. El presidente de la FIFA, Josep Blatter, dijo a Reuters que seguirá adelante con sus planes a pesar de la fuerte advertencia de Bruselas sobre la llamada "norma de 6+5", que limita a cinco el número de extranjeros en el once inicial de cualquier club.

"La Comisión saca tarjeta roja a la norma '6+5'", dijo a la prensa el comisario de Empleo, Vladimir Spidla. "Si cualquier país lo permite a sus federaciones de fútbol o a sus ligas, estarán violando las normas europeas que obligan a la Comisión a aplicar los procedimientos de infracción (medidas legales)", agregó.

Blatter aseguró que va a presentar su plan el viernes en el congreso de la FIFA en Sydney a pesar de que Bruselas ha dicho que contraviene las leyes comunitarias sobre libre circulación de jugadores y que podría acabar ante el Tribunal Europeo de Justicia. "El comité ejecutivo de la FIFA aprobó ayer por unanimidad los objetivos del 6+5. Queremos explorar todos los medios posibles dentro de los límites de la ley para asegurarnos que se cumplan esto objetivos", declaró en la ciudad australiana. "Ahora es el momento de que el Congreso de la FIFA exprese su opinión".

Anteriormente la Comisión había ofrecido una rama de olivo al manifestar su apoyo a la "regla del canterano" propuesta por la UEFA, en un intento de evitar la votación del viernes. "Tras una discusión intensa, análisis profundos y un informe de la Comisión Europea, puedo decir por primera vez que la regla de la UEFA conocida como del canterano es compatible con las reglas de la UE en lo que respecta al libre movimiento de trabajadores", dijo el comisario de Deportes de la UE, Jan Figel, en una entrevista telefónica a Reuters. "Creemos que la regla de la UEFA es la mejor regla, pero ahora ofrecer un diálogo más intenso y abierto a Blatter", añadió.

La "regla del canterano" establece un cupo de jugadores formados en un club, pero sin tener en cuenta su nacionalidad. Sin embargo, la FIFA se opone por decir que esto animaría el reclutamiento a edades muy jóvenes. "Las reglas adoptadas por la UEFA son necesarias y proporcionadas. No vemos necesidad de reglas adicionales como la imposición de ulteriores sanciones sobre la transferencia de jugadores jóvenes", dijo Figel. La UEFA, que ha advertido a la FIFA de que sus planes eran "imposibles" en la UE, esperaba que su propuesta persuadiera a Blatter de no plantear el "6+5" a votación, evitando así un enfrentamiento con Bruselas y dejándola en una posición difícil.

El resurgir de Alex Acker

Hace un año, todos los grandes de Europa se peleaban por hacerse con los servicios de Alex Acker, escolta estadounidense que había deslumbrado en el Olympiakos. Su capacidad de liderazgo, su brillante muñeca, sus especiales facultades para el desborde y su habilidad para penetrar las defensas más duras le convirtieron en uno de los escoltas más deseados del Continente. Promedió 16,5 puntos y 7,5 rebotes en la Euroliga, en la que guió a su equipo a los cuartos de final. El Barça fue el más rápido en mover ficha para hacerse con sus servicios. Sin embargo, una lesión de rodilla cortó su progresión y estuvo a punto de hacer estragos su traspaso. Al final, el club azulgrana lo contrató, aunque con la condición de que se recuperara antes del 15 de diciembre del pasado año. Los plazos se cumplieron, pero Acker no volvió a ser el mismo. Pocas veces llegaba a disputar más de diez minutos en un partido y su aportación al juego del equipo era prácticamente nula.

Pero la calidad de Acker, formado en la Universidad de Pepperdine (California), era una semilla aletargada esperando el momento propicio para florecer. Ese momento ha llegado en los playoffs de la liga ACB. Acker ha recuperado su mejor juego: contra el Bilbao dejó a su rival sin respuesta al anotar 31 puntos en el partido decisivo y, en la semifinal, fue una pesadilla para la defensa del Joventut, a la que endosó un total de 40 puntos. Gracias a él, el Barça ha encontrado la referencia en el juego exterior que le faltaba desde la marcha de Juan Carlos Navarro. Jaka Lakovic no ha podido soportar todo ese peso a lo largo de la temporada y ello se ha notado en el rendimiento del conjunto. Ahora, con Acker a su lado, el Barcelona se ha convertido en un serio aspirante al título de la ACB, lo que salvaría su irregular temporada. En la muñeca del estadounidense puede estar la clave.

Vídeo de Alex Acker previo a su elección en el Draft de 2005 por los Detroit Pistons:



Curtis Borchardt, un 'gigante' con rodillas de cristal

Curtis Borchardt vive atizado por las lesiones. Los problemas físicos han cortado su progresión en varias ocasiones y, ahora que todo le iba bien en Granada, tanto él como su equipo rezaban para alejar el infortunio. Sin embargo, el gigante con rodillas de cristal volvió a recaer y ello ha estado a punto de condenar a los granadinos al descenso. He aquí la historia de un jugador que, para triunfar en la ACB, ha tenido que atravesar caminos pedregosos y vencer a la adversidad.

El pequeño Curtis pasó su infancia entre Buffalo y Seatle. Su padre era jugador de fútbol americano y se mudaban cada vez que cambiaba de equipo. Pese a la influencia de su padre, a Curtis lo que le atraía era el fútbol europeo, el soccer. Empezó a practicarlo, pero cuando se trasladaron a Seattle tuvo que dejarlo porque allí no había equipo. Así fue como empezó a jugar a baloncesto. Era alto y ello le benefició. Aunque ya desde entonces sufría frecuentes lesiones. En una ocasión se rompió el brazo derecho, tuvo que aprender a tirar con la izquierda y todavía lo sigue haciendo.

Tras destacar en el colegio de Redmond (Washington) se fue a la Universidad de Stanford. Allí dio las mejores muestras de su potencial: promedió dobles figuras (16,9 puntos y 11,4 rebotes) y se convirtió en el segundo máximo taponador de la historia. Junto al ex del Baskonia Casey Jacobsen, situó a Stanford entre los mejores de la Conferencia Pacífico y se ganó una mención especial de toda la prensa americana. Aún así, los problemas físicos tampoco le abandonaron y tuvo que perderse muchos partidos. En Stanford conoció a su mujer, Susan, también jugadora de baloncesto, que llegó a participar en la WNBA, en los Minnesota Linx. Estudió historia, pero tuvo que dejar la carrera en el último año: le habían seleccionado en el draft de la NBA.

‘Calvario’ en la NBA
En 2002, los Orlando Magic escogieron a Curtis Borchardt en el puesto 18. Utah Jazz se hizo con sus derechos y Curtis se fue a las montañas a intentar triunfar junto a Andrei Kirilenko y Raúl López. Sin embargo, las lesiones aparecieron con más fuerza. Curtis se perdió toda la temporada por un problema en la rodilla. La siguiente campaña se rompió un dedo y, entre operaciones y rehabilitación, sólo pudo disputar 16 partidos. En su tercer año tuvo más continuidad, pero las rodillas ya empezaban a fallarle y nunca llegó a demostrar toda su calidad. Probó, sin fortuna, en Boston y en diciembre de 2005 se fue a Granada.

‘Resurrección’ en Granada
Llegó a Europa para intentar recuperar las buenas sensaciones en una cancha y lo consiguió. Aunque para ello tuvo que recibir un trato especial. Curtis sólo puede entrenar la mitad que sus compañeros para no forzar las rodillas. Se ejercita un día y el siguiente se recupera. Todo para llegar en condiciones al fin de semana. Curtis se ha destapado como un pívot habilidoso y letal en ataque, con un buen olfato para el rebote y una gran capacidad de intimidación en defensa. Además, presume de buen tiro exterior, aunque en España todavía no ha explotado del todo esa faceta.

El jugar sólo un partido por semana le ha ayudado a recuperar su juego y convertirse en el mejor jugador de la ACB. Si en su primera temporada ya logró en varias ocasiones el galardón de MVP de la jornada, tras dos años ha conseguido este honor en ocho ocasiones, además de ser nombrado cuatro veces mejor jugador del mes. Los grandes de Europa pusieron los ojos en él, pero la fragilidad de sus músculos, evidenciada esta temporada con una nueva lesión, esta vez en el hombro, convierte su fichaje en un riesgo que la mayoría no están dispuestos a correr. Curtis, que se ha perdido media temporada, se recupera en Estados Unidos. Allí trabajo por regresar cuanto antes a España, un lugar donde ha logrado volver a disfrutar del baloncesto y también de ese deporte que tanto le apasionaba de pequeño: el fútbol.

Reportaje sobre Curtis Borchardt en Zona ACB:

La guerra de las revoluciones

Ángel Briz.- Es ley de vida. Cuando un club grande no consigue las expectativas de principio de temporada y además da una mala imagen, lo normal es comenzar una revolución. Es sin duda el caso de Barcelona y Milán. El conjunto español no atraviesa por su mejor momento y, antes de jugarse las semifinales de Liga de Campeones, la cabeza de Frank Rijkaard deambulaba por el Camp Nou como si de una chistorra catalana se tratara.

El holandés es todo un señor, un galán de los que quedan pocos, y menos en los banquillos del fútbol mundial. Un técnico al que le han perdido el respeto los cabezas de turco del conjunto culé, entre ellos el desaparecido Ronaldinho de Assís, que se despedirá del Barça tras ganar dos Ligas y una Champions, amén de un Balón de Oro y el FIFA World Player a título personal. Muy diferente la situación de Deco, Eto’o y Thuram, que han ganado todo como futbolistas y que a final de año ya han anunciado que quieren marcharse a un equipo en donde les quieran, para sentirse a gusto y pertenecer a un proyecto con nuevos retos. Los destinos preferidos son Premier League y Calcio. La renovación comienza desde dentro, con Josep Guardiola como piedra principal de una casa que dará cobijo al futuro azulgrana, con Messi, Iniesta, Bojan y compañía.

Al conjunto milanés le sucede algo parecido. Sus experimentados jugadores, que siempre han rendido en su competición preferida, la Liga de Campeones, quedaron en evidencia en los octavos de final del torneo cuando el Arsenal les pasó por encima. A SilvioBerlusconi, apartado ahora de la presidencia tras ganar las elecciones italianas, se le pidió desde San Siro un cambio generacional, y más cuando el año próximo no disputará la máxima competición continental en detrimento de la Fiorentina. Maldini, Ambrosini, Cafú y Seedorf darán paso a los Kaka, Pato y Flamini para volver a cobrar prestigio en Italia y Europa. De todas estas altas y bajas de dos grandes clubes pueden beneficiarse otros equipos y de ahí habrá más que una disputa entre peces gordos por hacerse con unos y otros jugadores de gran nivel. La llave puede estar en Madrid con el fichaje de… ¿Cristiano Ronaldo? Pero hay otra pregunta que se resolverá en breves: ¿Aguantará Kaka un año en el Milán, sin Mundial y Copa América, sin escuchar el himno de la Liga de Campeones?

Un equipo desequilibrado para la Eurocopa

La lista definitiva de Luis Aragonés con los jugadores que disputarán la Eurocopa es un cúmulo de despropósitos. Los caprichos personales y el orgullo parecen haber primado más que los criterios deportivos a la hora de configurar la selección. Para empezar, el otrora Sabio se lleva a un solo jugador de banda, David Silva, que para más inri se ha acostumbrado esta temporada a desenvolverse en posiciones de media punta. No hay nadie que pueda abrir el campo, que desborde, que alcance la línea de fondo, que envíe centros. En definitiva, las opciones de juego de España se reducen al toque en la zona central del campo, un sistema que ya fracasó en el Mundial de 2006.

Aragonés ha confiado en dos jugadores sin experiencia, Sergio García y Santiago Cazorla, para completar una lista plagada de grandes ausentes. El primero apenas a marcado seis goles a lo largo de la temporada y el segundo, pese a ser una de las grandes perlas de la cantera nacional, ha dejado fuera a otros centrocampistas de mayor experiencia en torneos de este nivel, como José María Gutiérrez, Guti, o Joaquín Sánchez. A esto se le suma una defensa descompensada, sin ningún lateral derecho puro y con dos centrales, Juanito Gutiérrez y Carlos Marchena, muy limitados cuando han de marcar a delanteros de gran nivel.

Luis afrontará un torneo para el que España está entre los tres favoritos en casi todas las casas de apuestas con un conjunto plagado de cerebros (Cesc Fábregas, Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Xabi Alonso) pero sin brazos que ejecuten las acciones. El lateral izquierdo, posición para la que los candidatos eran escasos, es la gran incógnita. El olfato goleador de Fernando Torres y David Villa son la mayor esperanza. España se está acostumbrando a los fracasos futbolísticos de su combinado nacional y la lista de Aragonés ha contribuido a alimentar la desilusión. Con todo, los 23 seleccionados tienen la última palabra. Su actitud determinará las posibilidades reales de esta selección.

La bravura de los inventores del balompié

Ángel Briz.- Si a un cocinero le invitaran a un concurso para obtener el plato más exquisito probablemente llevaría todos los ingredientes más selectos posibles. Jamón, caviar o solomillo son de los preferidos. Pero eso, como todo, es cuestión de gustos del paladar. En cambio, si a un aficionado al fútbol, en general, le dieran la oportunidad de contar con una competición perfecta, seguramente los manjares imprescindibles serían goles, emoción, afición, espectáculo, sentimientos, compromiso, fútbol directo, corazón y garra. En dos palabras: Premier League.

La máxima competición inglesa ha demostrado, una vez más, que es la mejor liga del mundo, pero no por datos, si no por hechos que corroboran que los principios básicos del los estamentos futbolísticos se cumplen allí a la perfección. El fútbol en Inglaterra es como un matrimonio; se comprende de dos circunstancias pero una se apoya en la otra. Es decir, que no hay A sin B, ni viceversa. Esas dos incógnitas son jugadores y afición.

El hincha inglés vive por la pasión balompédica, mientras que los jugadores necesitan el apoyo de los suyos para contrarrestar a sus rivales. Esto es, precisamente, una de las cosas importantes que diferencia a una liga frente a otras, y así lo demuestra la última perla española en recalar en las islas británicas: “Ver que dos meses antes de cada partido, aún sin jugarte nada, ya no hay localidades a la venta, es síntoma de lo que supone el club para el aficionado”, afirma Fernando Torres de su público.

Este año, el ex del Atlético de Madrid ha vivido su temporada más espectacular, y lo ha tenido que vivir desde lejos de su casa, en Liverpool, donde ha marcado los mejores registros posibles de un novato en la tierra donde nació el ahora llamado deporte rey. Sus 32 goles a lo largo de la temporada le avalan. Pero no sólo de tantos vive el jugador en la Premier. “Si hay un balón dividido y te tiras al suelo a por él y provocas un saque de banda a favor, se aplaude más esa entrega incluso que un gol”, explica convencido el joven cerebro del conjunto gunner, Cesc Fabregas.

Todo este círculo hace aún más grande esta competición liguera, que este año ha vivido una feroz lucha entre tres grandes conjuntos: Arsenal, Chelsea y Manchester United. Al final, sólo pujaron por el entorchado los de Sir Álex Ferguson y los pupilos del multimillonario Roman Abramovich, que este año se puede hacer con tres títulos europeos (el ya conseguido por el CSKA Moscú en la Euroliga de baloncesto, y los que Zenit y Chelsea pueden conquistar en la UEFA y la Liga de Campeones, respectivamente). Mérito especial tienen los Reds Devils, pues han sabido dar el golpe a la liga en el momento oportuno, en buena parte por la grandiosa actuación durante todo el año de su estrella, Cristiano Ronaldo.

El crack de Madeira ha sabido curarse de todos los males que le acechaban desde que llegó a las islas. Primero, cuando en su temporada de debut se le tachó de individualista. Y, segundo, tras la polémica en el Mundial de Alemania con su compañero Wayne Rooney, cuando ambos se enzarzaron en el partido de octavos de final. Pero aún así, convirtió los abucheos clásicos en aplausos, e incluso este año en un Balón de Oro. Ronaldo y Rooney, rodeados de experiencia (Ryan Giggs, Rio Ferdinand y Paul Scholes, entre otros) y jugadores de talla mediana han formado un grupo aguerrido y comprometido con la causa, algo que les ha llevado por la senda del triunfo. Su decimoséptimo título habla por si sólo; el décimo de Ferguson desde que llegó al banquillo de Old Trafford. Ahí es nada.

Dopaje genético: la última conjura contra la salud del deporte

La honradez en el mundo del deporte mengua a pasos agigantados. Numerosas lacras amenazan con destruir los valores de deportividad y honestidad originados en la antigua Olimpia. La última que ha surgido se llama dopaje genético. La posibilidad de crear superhombres mediante las más avanzadas técnicas de ingeniería genética ya ha puesto en alerta a federaciones, organismos deportivos y especialistas.

En 1997, un grupo de científicos de la Universidad de Chicago dirigido por Jeffrey Leiden, sin saberlo, dio el pistoletazo de salida a la carrera por la creación del atleta perfecto. Leiden y sus colaboradores realizaron un experimento en varios monos y ratones a los que inyectaron un gen que hacía aumentar la producción de eritropoyetina (vulgarmente conocida como EPO) endógena, lo que aumentaba su densidad de glóbulos rojos hasta en un ochenta por ciento. Éstas cifras se mantenían durante periodos de hasta tres meses en el caso de los primates. Un aumento similar del nivel de glóbulos rojos en la sangre de un ser humano elevaría su resistencia hasta límites insospechados.
Este descubrimiento suscitó de inmediato la atención de los tramposos que inundan el mundo del deporte. Hasta el punto de que varios deportistas se ofrecieron a Leiden para que experimentase con ellos. Lo que, en principio, se había desarrollado con fines médicos, para curar patologías como la distrofia muscular, se había convertido en la trampa definitiva para lograr campeones artificiales.

Reacciones al descubrimiento
Los organismos deportivos también se percataron pronto del peligro. La Asociación Mundial Antidopaje (AMA) y el Comité Olímpico Internacional (COI) situaron, en 2002, al dopaje genético en la lista de prácticas consideradas como dopantes, y por tanto prohibidas. Esta iniciativa también la siguió el Consejo Superior de Deportes (CSD), pese a que, como reza en su lista de sustancias prohibidas “la mayoría de las tecnologías de transferencia genética se encuentran todavía en fases experimentales (…) y se desconocen los efectos que pueden producir”.
El alarmismo de los organismos internacionales no carece, en absoluto, de fundamentos, habida cuenta de la escasa ética personal mostrada por los deportistas en los últimos tiempos. Según algunos expertos, como el director del programa de terapia génica de la Universidad de Califonia, Theodore Friedmann, los atletas preferirán poner en riesgo su salud con tal de aumentar al máximo su capacidad física. Un buen puñado de deportistas ha demostrado que la avaricia no tiene límites. La nobleza y los valores originarios del deporte, el espíritu de los primeros Juegos Olímpicos, se han ido sustituyendo por la falta de integridad y la preponderancia de los intereses económicos.
Esta degradación ha alcanzado tal magnitud que la validez de muchos de las plusmarcas conseguidas en la actualidad ha quedado en entredicho. “No me pienso creer un sólo récord mundial más de velocidad, lo haga quien lo haga, al menos hasta que pase un puñado de años” afirmaba tajante Alejandro Delmás, uno de los periodistas deportivos más preocupados por la cuestión del dopaje.

Los ratones Schwarzenegger
Las técnicas para llevar a cabo el dopaje genético definitivo en humanos todavía no se han desarrollado completamente, aunque un pequeño sector de la comunidad científica disiente. Gérard Dine, profesor de Biotecnología de la Escuela Central de París, afirma que “existen numerosos métodos de modificación muscular y varios equipos de distintas partes del mundo son maestros en ello”. Con todo, según la mayoría de expertos, los Juegos Olímpicos de Turín 2006 pueden haber sido los últimos antes de la era genética.
La técnica más cercana a para su desarrollo en deportistas de élite es la estudiada por el doctor Lee Sweeney, catedrático de la Universidad de Pennsylvania. En 1998 Sweeney publicó sus experimentos de manipulación genética con ratones. El método consiste en inyectar un retrovirus con un gen sintético en el músculo que se quiere potenciar. Este gen aumenta la producción de una hormona de crecimiento, el IGF-1, y deja las indicaciones para que esta sustancia se sintetice de forma permanente. De este modo, los músculos y huesos afectados aumentaban su tamaño –en el caso de los ratones incrementaron su masa muscular en un 60 por ciento- y permanecían de por vida con tal fortaleza.
Aplicado a los humanos este descubrimiento supondría la aparición de seres con una capacidad muscular hasta ahora desconocida, que se recuperarían rápidamente de cualquier lesión y que conservarían su físico hasta la muerte. Es decir, bastaría una inyección para estar dopado para siempre.

Consecuencias y soluciones
Las repercusiones que estas prácticas pueden tener en la salud del atleta pueden ser desastrosas. Los científicos barajan efectos secundarios que van desde la aparición de cánceres a paradas cardiovasculares. Aunque la mayoría insisten en que no se conocen realmente los efectos que causará este tipo de doping. Lo que más preocupa a las instituciones deportivas, en tanto, es la dificultad que supondrá detectar a los farsantes.
“Si aparece un método en el que se incrementa el número de proteínas existente dentro de las células y ésto se hace de forma genética y directa, va a ser muy difícil dar con técnicas de detección satisfactorias”, explica el doctor Mats Garle, director del laboratorio de control de dopaje de la Universidad de Huddinge (Suecia).
Al producir el propio cuerpo las sustancias que incrementan el rendimiento, la única forma posible de detección sería el análisis directo de los músculos del deportista. Para ello habría que realizar una biopsia, lo que supondría la extracción de una muestra de tejido. Algo a lo que los deportistas no parecen dispuestos.
El profesor Dine, aboga por la creación de un sistema de seguimiento continuo del atleta. Los deportistas se dopan, en la mayoría de los casos, durante las vísperas de una competición importante. Por lo que si existiese una especie de pasaporte biológico del atleta, podrían detectarse los cambios sospechosos en su condición física. Pero, según Dine, no será fácil, pues sería necesario “un cambio de reglamentación para que pueda sancionarse a una persona que presente anomalías biológicas, algo imposible hoy por hoy”. Además, esta solución supondría un despliegue de medios enorme y “las federaciones nacionales e internacionales carecen de los medios científicos y logísticos”, explica Dine.
Otra solución sería que los fabricantes del gen introdujesen una modificación que permitiese diferenciar las hormonas producidas. Aunque también esta opción se presenta complicada. “Es posible que nunca se encuentre una solución a este problema”, concluye el doctor Garle.

Incógnitas por aclarar
De cualquier modo, a la vista de los progresos de la ciencia y la poca decencia de algunos deportistas, el futuro del deporte es incierto. “¿Hasta que punto podemos transformar el cuerpo humano para hacer cosas físicamente imposibles?”, se pregunta el doctor Friedmann. “Y si es así”, continúa, “¿Qué te queda al final? Pues algo que parece humano, pero tan transformado que no podrá hacer nunca más aquello para lo que el cuerpo fue diseñado”.
Lejos quedan tiempos como los de 1968, en los que Bob Beamon superaba el récord del mundo de salto de longitud por nada menos que cincuenta centímetros o tres atletas bajaban por primera vez de diez segundos en la misma carrera de 100 metros. “Entonces comíamos sardinas” confiesa Lee Evans, plusmarquista mundial de 400 metros lisos durante 20 años, orgulloso de no haber vivido esta era de pastillas, agujas y avances tecnológicos denigrados.

MÁS REPORTAJES…
Cuando el deporte se vuelve peligroso

El dinero derrota a la lógica

En los últimos años y cada vez más, el dinero es al deporte lo que la piel al cuerpo humano: un órgano que lo envuelve todo sin dejar que nada escape a su dominio. La preponderancia de los factores económicos quedó patente una vez más en la decisión de la Federación Española de Tenis (RFET) de celebrar la semifinal de la Copa Davis en la Plaza de Toros de Las Ventas, en Madrid. El máximo organismo del deporte de la raqueta a nivel nacional percibirá más de 800.000 euros y eso, a tenor de lo visto, es lo único que cuenta.

De nada sirvieron las peticiones de los miembros del equipo. Tanto jugadores como cuerpo técnico preferían cualquiera de las otras candidatas (Gijón, Benidorm o Tenerife) porque temen la altura de Madrid. No se trata de ningún capricho. Los 667 metros sobre el nivel del mar de la capital española la convierten en un terreno peligroso. El equipo de la Davis se vio en la misma tesitura hace algo más de un año, en Ginebra. Allí, en la primera ronda de la competición, a una altitud de 500 metros, estuvieron a punto de quedar apeados por un débil conjunto helvético, cuyo mejor jugador era el 137 de la clasificación mundial.

La altura, según explicaba tras aquella eliminatoria el capitán, Emilio Sánchez Vicario, hace que la bola flote más y coja un efecto muy extraño, lo que complica en exceso el control de los golpes. Ello, en las semifinales de la Copa Davis y contra un equipo estadounidense plagado de cañoneros, supondría conceder una gran ventaja. Aunque la superficie será de tierra batida, más lenta e inapropiada para los americanos, especialistas en pistas rápidas, en Madrid será mucho más complicado restar los potentes saques de Andy Roddick y James Blake, tarea de por sí harto complicada. La teórica ventaja de jugar en casa quedaría atenuada.

España no supera unas semifinales de la Davis desde que en 2004 se proclamara campeona, precisamente contra Estados Unidos. Si a ello se le añade que Pedro Muñoz había prometido a los tenistas considerar sus opiniones, no es de extrañar que los jugadores hayan mostrado su indignación por habérseles ignorado en la toma de tan significativa decisión. La carta abierta en la que anuncian su acuerdo de no participar en ningún acto de la RFET es la primera estocada en una pugna que no parece tener solución inmediata. Al menos, Muñoz ha rectificado en parte y, tras pedir disculpas públicamente por su comportamiento, se abstuvo en la votación de la sede. Un remedio innecesario que para nada calma la irritación de los tenistas, quienes reclaman su dimisión.

La inimaginable hazaña de Bob Beamon

Los ídolos deportivos actuales disponen de unas ventajas que los atletas de antaño hubieran deseado. Los nadadores utilizan trajes hidrodinámicos, los de los corredores son aerodinámicos e, incluso, en la Fórmula 1 el más mínimo fallo mecánico puede decidir un campeonato. Tiempo atrás, el esfuerzo sobrehumano y la capacidad de superación eran las únicas armas que poseían los autores de las hazañas más legendarias del deporte.

He aquí una de las más recordadas. La que logró el estadounidense Bob Beamon. Fue un efímero instante de perfección, pero ha pasado a la historia del deporte como una de las mayores gestas jamás alcanzadas. En los Juegos Olímpicos de México ’68, Beamon estaba en condiciones de batir el récord del mundo de salto de longitud, pues había conseguido buenas marcas a lo largo de la temporada, pero lo que hizo superó todas las expectativas. Saltó 8,90 metros y pulverizó la plusmarca mundial por 55 centímetros, una progresión que, según los estudios fisiológicos, no podría obtenerse hasta pasados 50 años de evolución de este deporte. Beamon fascinó al mundo y su marca permaneció intacta más de dos décadas.

Éste es el vídeo de tal hazaña. Beamon creía que el salto era bueno y que podía haber roto la plusmarca mundial (8,35) por unos pocos centímetros. Pero, tras unos minutos de tensión, cuando conoció su proeza, rompió a llorar.

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Motivos para el optimismo… o para el pesimismo

Los Ángeles Lakers son una columna de piedra en el fangoso terreno de la NBA. Se mantienen erguidos con una solidez inusual, como si nadie pudiera tumbarlos. Lo demostraron en la primera ronda de los playoffs y lo siguen evidenciando todavía. Pau Gasol tiene razones para soñar con lograr el anillo de campeón, que sería el primero para un baloncestista español.

Desde que comenzaron las eliminatorias por el título ningún equipo ha mostrado tal solidez como la de los Lakers. Son el único conjunto que no ha perdido ningún partido, y eso que se han tenido que medir con los todopoderosos Denver Nuggets de Allen Iverson y Carmelo Anthony. Sin embargo, con un juego imprevisible, siempre letal tanto en la pintura como en el perímetro, los de California han logrado ganarse el respeto de todos los candidatos al título.

El más serio aspirante, hasta el momento, es Nueva Orleáns. Los Hornets han encontrado la fórmula del éxito con tres líderes de excepción (Chris Paul, David West y Pedja Stojakovic) y una plantilla rebosante de ilusión que ha explotado sus mejores cualidades. Ello y un entrenador amante del juego dinámico y descarado han convertido a una franquicia que, no hace mucho, naufragaba sin rumbo alguno, en un serio aspirante al anillo. Para ello, antes, tendrán que arrebatar a los Lakers el título de campeón de la Conferencia Oeste.

Más allá de los gallitos del Oeste –y sin haber mencionado a los siempre temibles San Antonio Spurs–, los aspirantes a mejor equipo del mundo se reducen a Cleveland Cavaliers y Boston Celtics, que se enfrentarán en una semifinal de vértigo. Los momentos decisivos de la temporada, por tradición, suelen encumbrar las gestas individuales y ambos equipos disponen de jugadores capaces de lograrlo. Ahora bien, Boston posee la ventaja de tener tres estrellas que, además, aportan trabajo defensivo.

Ello hace predecir una final entre Boston y Lakers. No obstante, a tenor de lo visto, cualquier conjunto puede romper las estadísticas. Philadelphia y Atlanta miraban el playoff como un objetivo quimérico hace meses, pero, desde febrero, han experimentado una progresión culminada con una muy digna primera ronda. Ante este panorama, y sin olvidar que un año atrás Golden State se cargó en primera ronda al mejor equipo de la temporada regular (Dallas), cualquier cosa puede suceder. Incluso Orlando, con unos argumentos más que sólidos (Dwight Howard y Jameer Nelson se bastan para doblegar a cualquiera), sueñan con el título.

Campeones entre rejas

Ocho años atrás, Marion Jones y Tim Montgomerie eran la viva imagen del éxito. Ella se colgó cinco medallas en los Juegos Olímpicos de Sidney y él comenzaba a hacerse respetar al lograr el oro con el equipo de relevos. Mucho han cambiado sus vidas desde entonces. En la actualidad, Tim Jr., el hijo de cinco años que tienen en común, crece sin referencia paterna alguna, pues tanto su padre como su madre están en la carcel.

Marion Jones fue condenada en enero a seis meses de cárcel y dos años de libertad condicional tras salir a la luz unas cartas que revelaban sus mentiras. La atleta había jurado y perjurado ser inocente de dopaje, pero con la publicación de estas misivas tuvo que confesar la verdad. Un juez la condenó por haber engañado a los investigadores y por perjurio en un caso de blanqueo de dinero, que, por supuesto, también envolvía a Montgomerie. Entonces, hace cuatro meses, dio con sus huesos en prisión, amén de perder todas sus medallas y marcas.

Jones era una de las protagonistas del famoso Caso Balco; una de los muchos deportistas que habían consumido la novedosa droga THG para mejorar sus resultados sin ser cazados. Su esposo, Tim, también estaba involucrado. Él ya había sido hallado culpable de dopaje y le habían retirado sus logros deportivos desde 2001, incluido el récord del mundo de los 100 metros lisos. A Marion, el engaño le duró un poco más.

Ahora, la rocambolesca vida de esta pareja –divorciados, cómo no, desde 2005– ha inaugurado un nuevo capítulo. Montgomerie, que regenta un club nocturno, ha sido detenido, acusado de distribuir heroína. La policía le atribuye la venta de cien gramos de esta droga. Desde la cárcel, donde se encuentra en régimen de aislamiento, Montgomerie, como ya hiciera cuando le implicaron en la trama de dopaje, proclama su inocencia.

D’Antoni: la claridad al final del túnel para Garbajosa y Calderón

Bryan Colangelo, director ejecutivo de los Toronto Raptors, anunciaba ayer que Jorge Garbajosa no iría a los Juegos Olímpicos. Decía esto con tono autoritario, mostrando que su franquicia no permitirá tal circunstancia y sin haber hablado con el jugador. Por enésima vez en la temporada, los directivos del equipo canadiense la pagan con Garbajosa, que, de momento, mantiene la boca cerrada.

La historia del pasado Europeo se repite. Entonces los Raptors aceptaron de mala manera que el de Torrejón de Ardoz, recién salido de una lesión, participase en el torneo. A cambio, eso sí, de que la Federación contratase un seguro astronómico. Jorge volvió pero, sospechosamente, dejó de gozar de los minutos que antaño disponía. Antes de que expirara la póliza, los médicos de la franquicia dijeron encontrar algo extraño en su tobillo. Garbajosa confesaba encontrarse perfectamente, pero el equipo le obligó a pasar por el quirófano. Ello permitió a los Raptors embolsarse 650.000 euros del seguro y mantuvo al español inactivo toda la temporada.

En semejante tesitura, incluso cabe la posibilidad de que Garbajosa no finalice el año que le resta de contrato. Sin embargo, la situación podría dar un giro radical para él si se confirman las especulaciones que corren por los pasillos de la NBA. Los Suns han despedido al técnico Mike D’Antoni, un entrenador por el que Colangelo tiene especial predilección (de hecho, fue él quien lo llevó a la franquicia de Phoenix). Ello, unido a las dudas que suscita Sam Mitchell, el actual inquilino del banquillo, podría provocar un relevo beneficioso para Garbajosa, pues ya conoce bien a D’Antoni de su etapa en la Benetton de Treviso.

También sería una buena noticia para José Manuel Calderón. Con Mitchell, el de Villanueva de la Serena ha visto cómo T.J. Ford, una vez recuperado de su lesión, le arrebataba el protagonismo en la dirección del equipo. En los playoffs, Toronto repartió los minutos entre dos bases totalmente diferentes y acabó pagando su desorientación. Si D’Antoni se muda al banquillo canadiense, en principio, esto cambiaría, pues el técnico, amante de los bases que hacen jugar al equipo, ya ha expresado su predilección por el extremeño. T.J. Ford, en tanto, no deja de ser una valiosa pieza de intercambio para cualquier traspaso.