1/2/09

Un Mundial en la cuerda floja

Con la crisis económica que sufre el planeta, pocos se libran de tener que apretarse el cinturón. Ni siquiera el mundo del deporte, y más especialmente al motor. Pero si muchos mandatarios, como los de la Fórmula 1 o el motociclismo, andan comiéndose los sesos para intentar recortar gastos, ninguno padece tanto como lo están haciendo los directivos del World Rally Championship (WRC), es decir, del Mundial de Rallies.

El campeonato que acaba de arrancar es la sombra de lo que fue antaño. Sólo dos equipos oficiales han podido mantenerse en la competición, el número de pruebas se ha reducido de 16 a 12 (aunque con 24 rallies distintos que se irán rotando cada año) y se han recortado el número de mecánicos y de chasis disponibles. Ni siquiera ha podido contar la primera prueba del año con el atractivo de disputarse, como marca la tradición, en las carreteras de Montecarlo. Por primera vez en 35 años el Mundial se ha iniciado fuera del principado de Mónaco.

Todos estos cambios buscan un objetivo que parece, a día de hoy, un tanto lejano: la supervivencia de la principal competición de rallies del mundo. Al Mundial apenas le quedan atractivos para enganchar al público. Se le hace imposible conseguir buenos contratos por los derechos de televisión y hasta los medios de comunicación los relegan a espacios escuetos y que aparecen en ocasiones esporádicas.

Además, la competitividad y la emoción, dos de los principales requisitos para que cualquier deporte triunfe, llevan ausentes varios años. Y parece que esta temporada van a echarse en falta más que nunca. El abismo entre los dos equipos oficiales, Citroën y Ford, y el resto es enorme. Y dentro de este grupo selecto de pilotos ninguno logra hacerle sombra al pentacampeón mundial, Sébastien Loeb.

Ante esta situación, el Mundial de Rallies agoniza. De momento, para la próxima campaña desaparecerán los WRC y se competirá con coches Súper 2000 con turbo, mucho más económicos. Sin embargo, esto no asegura que esta histórica competición, que ha sido testigo de las gestas de pilotos legendarios, pueda volver a repuntar. Tendrá que buscar nuevas fórmulas y crear nuevos talentos para captar al público general. Pilotos como Jari-Matti Latvala, Urmo Aava y Sébastien Ogier vienen pisando fuerte. Pero también progresan con determinación nuevas competiciones más asequibles como el Intercontinental Rally Challenge (IRC), que han empezado a comerle terreno al WRC. Como no se den prisa, antes de que los nuevos talentos lleguen a lo más alto, el Mundial podrá haber desaparecido.

Artículo publicado en LaSemana.es

1 comentario:

  1. el_matador_forever3 de febrero de 2009, 23:41

    El problema del mundial se basa en la dificultad de televisarlo debido a su formato (no es comparable con la F1). Sin embargo, cadenas de televisión como EuroSport con su IRC, ha sabido dar una correcta cobertura (como ya lo hiciera con el WTCC) y ha creado un campeonato atractivo (imagen, presupuestos,...) en el que hay mas marcas oficiales (Fiat, Peugeot,Skoda,...) que en el propio Mundial de Rallys. El problema del IRC es que carece de pilotos caristimaticos como los ha habido y habrá en el mundial, pero es un campeonato joven que de momento goza de éxito a pesar de lo que auguraba un ex piloto de Subaru. :-)

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