13/3/09

Benzema y Ricky Rubio: saber esperar

A casi todos nos sucede que, en cuanto tenemos la oportunidad de dar un importante salto hacia delante en nuestras vidas, nos lanzamos a ello sin pararnos a pensar en los beneficios que podría reportarnos el demorar un tiempo nuestra nueva aventura. Ocurre sobre todo cuando uno se deja seducir por las tentadoras mieles del éxito cercano, nublada la vista por los halagos, las promesas de una situación mejor o por el seductor dinero.

Por ello, resulta agradable comprobar que todavía, en la vida en general y en el mundo del deporte en particular, hay quienes, aunque jóvenes e inexpertos, saben otorgar tiempo al tiempo y aprovechar sus etapas de formación para asegurarse de hacerlo bien cuando se decidan a dar un nuevo paso. Es el caso de Karim Benzema, quien acaba de confirmar que se quedará en Lyon al menos una temporada más pese a las suculentas ofertas que le han llegado de media Europa. Y parece que será el caso también de Ricky Rubio que, por lo que se rumia en la prensa deportiva, no se presentará al draft de este año y seguirá completando su aprendizaje en el Joventut.

Prácticamente todos los grandes de Europa pujaban por Benzema, incluidos Real Madrid y Barcelona (de hecho, los azulgranas parecían haber tomado cierta ventaja en esa carrera). Sin embargo, el jugador, que por lo demostrado en la última eliminatoria de Champions tiene ya todo lo necesario para triunfar en un grande, ha dado una lección de humildad, inteligencia y paciencia: “Es mi segunda temporada como titular y sólo tengo 21 años. Me quedan muchos años por delante para ir a otro club”. Chapeau, Messier Benzema.

Ricky Rubio, con los pies en el suelo

En el caso de Ricky Rubio, la decisión de hacer esperar un año más a la NBA no la ha tomado todavía, pero todo apunta a que si no está totalmente seguro de que va a conseguir un puesto de privilegio entre la lista de elegidos, se quedará otra campaña en Badalona. Por lo menos, ha demostrado tener los pies en el suelo a asegurar que la NBA no le quita “el sueño”. Algo que se tornó complicado cuando las estrellas de la mejor liga del mundo se deshicieron en halagos hacia él tras la final de los Juegos Olímpicos (Jason Kidd: “El cielo es el límite para él”. Kobe Bryant: “Es increíble, ha cambiado el signo de los partidos él sólo”. Chris Paul: “Ricky es alucinante”).

He aquí dos ejemplos de madurez y criterio de dos jugadores jóvenes que, aunque dispuestos a comerse el mundo (y con facultades de sobra para ello), saben perfectamente cuál es la forma correcta de hacerlo. Qué bien le hubieran venido a Sergio Rodríguez un par de años más en el Estudiantes. O cuánto habrían agradecido jugadores como Cicinho y Marcelo haberse fogueado durante algún tiempo en un equipo español de menor nivel antes de llegar al Real Madrid. Saber esperar. Ésa es la cuestión.

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