30/3/09

Imposibles posibles

Tal y como estaba la Fórmula 1 en los últimos años, parecía imposible que, de la noche a la mañana, equipos como McLaren o Renault pasaran a un segundo plano para ceder su dominio a escuderías hasta ahora modestas, como eran Toyota, Williams y, por supuesto, Brawn GP (la ya exitosa heredera de Honda). Tanto cambio en el reglamento y tantas nuevas exigencias técnicas tenían que acabar desorientando a algunos y beneficiando al que mejor supiera leer la letra pequeña. Y eso -a la espera de que un Tribunal de Apelación constate la legalidad de los difusores traseros empleados por los nuevos equipos punteros- es lo que ha sucedido.

Ross Brawn, a quien su currículum le sitúa como el mejor ingeniero de la Fórmula 1, ha hecho gala de su sabiduría en el diseño del nuevo BGP 001, un monoplaza en el que lleva trabajando desde 2007 y que ha demostrado tener condiciones para convertir a una escudería debutante en el mejor equipo de la competición. Y eso que hace dos meses ni siquiera estaba asegurado el que su coche fuera a tomar la salida en Australia. Pero la apuesta de Brawn por comprar Honda ha resultado ser una gran jugada. De momento, ni siquiera tiene patrocinadores, pero está claro que, tras su éxito en Albert Park, le van a llover las ofertas. Él quiere sponsors a largo plazo, y seguro que ahora tendrá donde elegir.

Imposible parecía también que la selección española, recién humillada por la modesta Rumania en un amistoso de 2006, pudiera encadenar después de esa derrota 30 partidos sin perder, un triunfo en la Eurocopa y diez victorias consecutivas en sus últimos diez compromisos. Pero España ha desterrado todos sus estigmas y ya es un equipo campeón, capaz de ganar incluso cuando no juega bien, como sucedió ante Turquía. El camino al Mundial 2010 está allanado. Y allí, con un grupo joven, rebosante de calidad y, por fin, con una mentalidad ganadora, los de Vicente del Bosque deben ser el rival más temido.

Y un último imposible o, al menos, un improbable tuvo lugar esta semana en Córdoba, donde la sexta edición de Cosmopoética dejó constancia de que se puede fundir una disciplina de villanos, el fútbol, con una de las más bellas artes, la poesía, para obtener una obra sublime, de contrastada calidad literaria. Más allá de la mera anécdota de que una reconocida poeta dedique unos versos un tanto ñoños a Íker Casillas, textos como los que recoge el libro Poesía a patadas arrojan un halo de luz sobre el deporte como fuente de inspiración para los artistas. Quien dijo que el fútbol es algo burdo, un entretenimiento para las masas sin cerebro, se mordería la lengua al leer esta compilación.

Artículos relacionados:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada