6/4/09

Sinvergüenzas

Que la Euroliga haya abierto expediente a Felipe Reyes y vaya a investigar más profundamente las declaraciones del capitán del Real Madrid para determinar si tomará medidas más drásticas puede resultar, incluso, comprensible. El arbitraje, en toda la eliminatoria contra el Olympiacos fue, a todas luces, de dudosa imparcialidad. Pero cierto es que, en este mundo de lo políticamente correcto, arremeter contra los árbitros, incluso cuando te han perjudicado tan claramente, es un error.

Felipe será castigado, pagará por su ofensa -básicamente por opinar que "hay algunos árbitros con los que ya se sabe que no vas a tener un partido seguro"- y lo hará con todas las de la ley, pues los reglamentos del torneo contemplan, citando un teletipo de Europa Press, que "la falta de consideración o de respeto o cualquier tipo de comentario despectivo hacia los miembros del colectivo de árbitros de la Euroliga será considerado como una infracción en las normas de la competición".

Hasta ahí, todo correcto. Pero lo que resulta totalmente indignante es que a Felipe, un ejemplo de deportividad y de entrega dentro del campo, se le vaya a sancionar por unas inocentes palabras posteriores al partido, mientras unos sinvergüenzas que pasaron por Vistalegre se regresaron a Grecia impunes. Esos maleducados no son otros que Ioannis Bourousis y Theo Papaloukas.

Resulta exasperante que la Euroliga castigue estupideces y, en cambio, consienta que haya jugadores que, atentando gravemente contra el fair play, se dediquen a provocar constantemente al público y a los jugadores contrarios. Acciones éstas que suponen una clara incitación a la violencia. De hecho, aunque los violentos no tienen justificación alguna, estos gestos son casi siempre la chispa que causa el incendio cuando hay follón en algún estadio.

De Papaloukas era de esperar. Porque, aunque es un jugador de una clase sin igual, siempre ha destacado por su mal comportamiento. De hecho, en Vistalegre ya lo había demostrado alguna vez con el CSKA de Moscú. Más sorprendente es lo de Bourousis. Cuando el partido se puso caliente, comenzó, sin ningún tipo de pretexto, a dirigirse desafiante hacia la afición blanca a cada canasta que lograba su equipo.

Como digo, los violentos no tienen ningún tipo de justificación. Es más, deberían ser expulsados de todas las canchas del mundo. Pero, a su manera, gente como Papaloukas y Bourousis son también unos violentos. Y, si la Euroliga multa con 2.000 euros al Madrid por culpa de quienes lanzaron botellas de agua y, además, abre expediente a Felipe por manifestar sus opiniones, entonces deberían también hacer algo con este tipo de gentuza. Grandes jugadores ambos, pero carentes de toda educación. Vamos, unos sinvergüenzas.

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Foto: Euroleague.net

1 comentario:

  1. Hola Ales,

    Enhorabuena por el blog.

    Os he añadido a mi listado de blogs.

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