10/5/09

El 'estigma' de ser un segundón

Tienen en común la Liga BBVA y la ACB que ambas están consideradas como las segundas mejores competiciones nacionales en sus respectivos deportes. Pero lo que para el baloncesto nacional es todo un orgullo, pues sitúa al campeonato doméstico sólo por detrás de la todopoderosa NBA, para la que un día fuera liga de las estrellas es algo casi inadmisible. No hace tanto que España era el país que copaba las semifinales de la Champions y el lugar al que todos los grandes futbolistas del planeta querían venir. Pero ahora ese destino predilecto es Inglaterra, donde la Premier League ya es, por unanimidad, aceptada como la competición puntera del balompié mundial.

Y no es de extrañar que así lo sea, atendiendo a los números y las sensaciones con las que se despide la temporada. Barcelona y Real Madrid aparte, la Liga carece de equipos que hayan mostrado poderío alguno. El más regular ha sido el Sevilla y, aún así, está a más de veinte puntos del campeón, una diferencia nunca vista entre el primero y el tercero de la clasificación. Que por la cuarta plaza estén pugnando dos equipos como el Valencia y el Atlético de Madrid, cuya temporada ha sido un desastre, demuestra el escaso nivel de sus contrincantes. El Villarreal, al menos, tiene la excusa de haber tenido que desgastarse casi hasta el final en un torneo tan exigente como la Liga de Campeones. Pero entre los demás ninguno merece el más mínimo reconocimiento.

Habida cuenta del gran fútbol exhibido por el Barcelona, tal bajón en el nivel de la Liga sólo puede achacársele al resto de teóricos grandes de nuestro fútbol. El Real Madrid, aunque en el campeonato doméstico lleva tres años obrando milagros, no tiene la talla para codearse con los mejores a nivel europeo. Cinco ridículos consecutivos en la Liga de Campeones lo certifican. Los otros históricos del fútbol español también se quedan sin argumentos, acuciado por problemas económicos el Valencia y desmembrado por el escaso acierto con los fichajes el Atlético de Madrid. Que por los puestos de Copa de la UEFA hayan peleado modestos como Málaga, Racing de Santander y Almería dice bastante.

Mientras, en Inglaterra, los grandes se pegan por el título hasta el último aliento al tiempo que rinden a la perfección en Europa. De hecho, sólo el Arsenal –que, eso sí, ha atado el cuarto puesto con solvencia– se ha descolgado antes de tiempo. No hay comparación posible. Aunque, tal vez, parte de esta nueva hegemonía pueda achacársele a la fuerza económica que ha brindado a la Premier la llegada de grandes millonarios a la dirección de los clubes. Puede que esa sea la solución a los males de la Liga española: venderse a los petrodólares. De otro modo, será muy difícil que equipos como Sevilla, Villarreal, Valencia o Atlético puedan resucitar al fútbol nacional para que España vuelva a tener, como en 2000, a tres semifinalistas en la máxima competición continental. O, en otras palabras, que el campeonato español se quite el estigma de ser un segundón.

Artículo publicado en LaSemana.es

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