10/6/09

Dos semanas para el 'draft' y Ricky, en un pantanal

La decisión de Ricky Rubio de apuntarse este año al draft para dar el salto a la NBA le ha conducido a un berenjenal del que le va a costar más de lo previsto salir. El DKV Joventut le dejó claro que si se marchaba este año tendría que pagar al completo los cuatro millones de euros de su cláusula de rescisión. Y ante la posibilidad de que el jugador no resultase elegido entre los tres primeros del draft, a él y sus abogados no se les ha ocurrido otra cosa que demandar al club.

Aquí entran en juego dos factores. El primero es el ya citado de su cláusula. Es cierto que la cifra es desorbitada en comparación con el salario que percibe el jugador (en torno a 70.000 euros). Pero, como esgrimen en el club, si él lo firmó en su momento fue porque estaba de acuerdo, y en esas será difícil que los tribunales le den la razón. En cualquier caso, lo hagan o no, Ricky ya ha ido muy lejos. Y, aunque su abogado asegura que esto no afectaría a nada en el supuesto de que hubiera de permanecer en la Penya, parece muy complicado, casi imposible, que esto pueda suceder (seguro que a Ricky no le haría ninguna gracia).

Así que la salida más factible es la de marcharse a la NBA. Pero esto también se está complicando ligeramente por varias cuestiones. Ricky, seguramente mal aconsejado, se puso demasiado altanero cuando anunció que no iría a Estados Unidos si le elegía un equipo que no le gustase. En esa lista, al parecer, entraban Memphis y Oklahoma. Y estos equipos, que eligen respectivamente en los puestos dos y tres del draft, se han mostrado reacios a seleccionar a un jugador que pueda darles plantón. Temen que se convierta en un Fran Vázquez, que pese al enorme interés depositado en él nunca llegue a dar el salto al otro lado del Atlántico, y desperdiciar una elección tan alta. En ello influye también, lógicamente, todos los líos que Ricky está teniendo con la cláusula.

Por eso, en la mayoría de predicciones del draft (Draftexpress.com, Hoopshype.com, Espn, Nbadraft.net y Mynbadraft.com, entre otros), Ricky Rubio ha bajado ya del segundo puesto que todos le daban. Ahora, los sitúan en el cuarto lugar, en Sacramento, un equipo al que Ricky sí quiere ir, pero donde cobraría mucho menos y seguramente no podría permitirse pagar la cláusula de rescisión que le ata al Joventut.

Que Ricky afirme que está dispuesto a jugar en Memphis u Oklahoma o que se vaya a Sacramento perdiendo dinero parecen las opciones más factibles. Pero también cabe la posibilidad de que un tercer equipo ofrezca una oferta suculenta a cambio de sus servicios a cualquiera de las franquicias que están en situación de elegirle. Una de las más interesadas parece New York Knicks, donde suspiran por un base de sus características para su nuevo y ambicioso proyecto.

En definitiva, el lío que se ha montado es tan grande que puede pasar de todo. Para empezar, Ricky ha decidido viajar a Estados Unidos para entrevistarse en persona con Memphis, Oklahoma, Sacramento y New York. Aunque sigue rechazando acudir a los training camps, algo que también ha lastrado sus opciones en el draft, en detrimento de otros, como James Harden o Hasheem Thabeet, que están dando muy buenas sensaciones.

Después, habrá que ver si la justicia rebaja su cláusula. Si eso, como parece, no se resuelve antes del 25 de mayo, será todavía más impredecible lo que pasará esa noche, cuando conozca qué equipo le ha seleccionado. A partir de ahí, tendrá que empezar a hacer cálculos para dilucidar si realmente puede marcharse o si, por causas de fuerza mayor, ha de quedarse un año más. Ojalá todo se resuelva de buena manera y acabe en la NBA, en un equipo que realmente le motive y, lo que es más importante, en el que pueda crecer como jugador.

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3 comentarios:

  1. Desde fuera, se ve desorbitada la relación clausula-contrato. Pero como todos los trabajos ¿no?

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  2. Sí, pero lo más justo sería compararlo con otros del mismo gremio. Por ejemplo, la cláusula de Juan Carlos Navarro antes de irse a la NBA era de 10 millones de euros, pero es que estaba cobrando en torno a un millón al año (desde que volvió cobra 2,4). Y Felipe Reyes, tras su renovación, cobra también casi dos millones, cuando su claúsula de rescisión está en sólo tres. Si lo miras por ahí, lo de Ricky es una salvajada mayor que ninguna otra.

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  3. Pero han dudado mucho. Aunque yo, desde perspectiva pesetera, me iba al Olympiacos dos años. Y luego Dios dirá. O no. Nunca se sabe.

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