15/6/09

Un anillo desaborido

Vaya por delante que lo que ha hecho Pau Gasol es merecedor de todos los halagos y de todo el reconocimiento posible. Pero la forma en que ha logrado el anillo de la NBA nos ha dejado a muchos un cierto mal sabor de boca. Los Ángeles Lakers no han sido en esta final un equipo digno de merecer el galardón de "campeón del mundo", como denominan en Estados Unidos al vencedor de la NBA.

Los Lakers han defendido mejor que nunca. Tiene mucho mérito parar a Dwight Howard, y en esa labor Pau y Andrew Bynum se han ganado de sobra el sueldo. Pero, en ataque, el juego de los angelinos ha dejado mucho que desear. Sobre todo porque en ocasiones se obcecaron tanto en fiar su suerte a Kobe Bryant que cuando el escolta falló estuvo a punto de costarles muy caro.

El destino de los Lakers habría cambiado radicalmente si Orlando no hubiera pecado de inexperto en los dos partidos en los que se dejó llevar a la prórroga: en el segundo Lee falló el halley-hoop de la victoria y, en el cuarto, el no hacer falta cuando ganaba de tres puntos a cinco segundos del final fue un error flagrante. Esa inexperiencia y el horroroso primer partido de los Magic, en el que les tembló la mano como nunca esta temporada, pusieron el título en bandeja a los Lakers.

No es que no lo hayan merecido, pero está claro que no son unos campeones al uso. Incluso el año pasado jugaron mejor en la final que perdieron. Pero enfrente estaban unos Boston Celtics que eran todo lo contrario a los vencedores de este año (eso sí que era un equipazo). Y tampoco Kobe es un MVP corriente. Anotaría muchos puntos, pero pecó más que nunca de individualista. Se obcecó en querer ganar él solo el anillo, se jugó canastas imposibles en momentos cruciales y pudo llevar a la perdición a los suyos (el tapón de Turkoglu lo evidenció). Exactamente lo opuesto a MVPs del estilo de Paul Pierce o Tim Duncan, que anotaban, pero también eran auténticos guías espirituales.

Lo que me queda bastante claro es que estos Lakers no habrían ganado si los Magic hubieran mostrado su mejor juego o, incluso, si los nervios y la inexperiencia no les hubieran pesado tanto (sobre todo a Howard que, lejos de crecerse, se empequeñeció ante una férrea defensa angelina). Pero, como dijo Rashard Lewis, la historia demuestra que los hombres grandes son los que dan títulos a los equipos. Teniendo en cuenta que al propio Lewis y a Hedo Turkoglu aún les quedan dos o tres años al máximo nivel y que Howard tiene sólo 24, el futuro más cercano lleva escrito el nombre del hombre grande de los Magic.

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2 comentarios:

  1. tampoco es que orlando mereciera mucho mas....Supoerman Howard solo tiene eso..una capa....

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