22/7/09

El niño que debutó con 12 primaveras

No voy a dejar pasar una oportunidad como está para poner a parir a gente que no conozco de nada, que es en definitiva el motivo que inspiró el nacimiento de los blogs. Un niño de 12 años ha debutado en la primera división boliviana. Se trata del hijo de Julio César Baldivieso, uno de los grandes de la historia de La Verde, y entrenador del Aurora, conjunto en el que ha hecho debutar a su chaval.

Al parecer, las lesiones dejaron al Aurora en cuadro para el choque ante el equipo de La Paz y Baldivieso padre hubo de tirar de cantera. En las categorías inferiores se encuentra su hijo Mauricio, de sólo 12 años, al que no dudó en convocar para el partido. Le dijo que si iban ganando le haría jugar. Pero, a pesar de perder por 1-0, decidió dar entrada al pequeño (aquí el vídeo), quien se convirtió en el jugador más joven del mundo en debutar en un campeonato profesional.

Hasta ahí la información pura y dura. Después vienen los detalles y las valoraciones. Está claro que el Señor Baldivieso tiene un afán de protagonismo excesivo y que el pobre niño va a tener que padecerlo. Desde su posición de mito del fútbol boliviano y sabedor de que nadie va a cuestionar su autoridad, ha decidido crear otro mito en su hijo; a saber si por el dinero que ello puede reportarle o simplemente por no dejar pasar la ocasión de escribir su nombre en los libros de historia. De hecho, le faltó tiempo para darle la camiseta con el número diez a su chaval, para que entrara por la puerta grande en el fútbol profesional.

Su error quedó demostrado en el momento en que al chico le metieron una patada. El pobre se echó a llorar y tuvo que ser retirado del campo. No es de extrañar el comportamiento del niño, pues al fin y al cabo es eso, un niño. Pero sí lo es el de su progenitor. Ningún padre con dos dedos de frente haría debutar a su chico de 12 años en primera división. Ni siquiera lo tendría en el segundo equipo, posea las cualidades que posea. Si quieres que tu hijo llegue a ser algo, lo primero que debes de evitar es meterle pájaros en la cabeza y hacer que cumpla las etapas a su debido tiempo. Pero acciones como esa demuestran que Baldivieso piensa más en la fama inmediata que en el futuro de su hijo.

No hace falta ser médico para darse cuenta de que cargar a un niño de 12 años con esa presión es algo totalmente contraproducente. Condiciones para ser profesional, al menos en Bolivia, las tiene. No en vano, pese a sus 12 años era uno de los jugadores más altos sobre el campo (es que estos jugadores bolivianos son chiquiticos, chiquiticos). Pero la experiencia demuestra que la mayoría de los niños prodigio acaban, en el mejor de los casos, chupando banquillo (ahí está Freddy Adu en la selección estadounidense). Otros se dan a las drogas. Y sólo un pequeño porcentaje, los que gestionan su formación con más cabeza, consiguen triunfar.

Ojalá al chaval le den tiempo para madurar alejado de toda esta parafernalia que se ha montado a su alrededor. Aunque será bastante complicado si antes no madura su padre. Tendrá que tener una cabeza muy bien amueblada para sobreponerse a ello.


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