21/8/09

La conmovedora historia de Chris Hayes

La historia narrada a continuación sucedió hace casi un año, en octubre de 2008. Pero el mundo no ha podido conocerla hasta hace unos días, cuando el protagonista, Chris Hayes, encontró fuerzas para atender a los medios. Pocas veces un artículo publicado en este blog ha merecido tanto ser leído con especial dedicación y detenimiento. Les invito a dedicar unos minutos de su tiempo para recuperar (si alguna vez la han perdido) la fe en el ser humano y en el deporte.

Chris jugaba en los Miami Hurricanes, equipo universitario de fútbol americano. Su formación en la materia antes de llegar a la universidad era escasa, pues en su instituto no se practicaba ese deporte. Por ello todo el mundo pensó que estaba loco cuando decidió perseguir su sueño de jugar como receptor y presentarse a las pruebas de selección.

Para sorpresa de todos sus familiares y amigos, Chris fue uno de los cuatro jugadores elegidos para completar la plantilla de los Hurricanes. Ni sus propios compañeros se explicaban cómo lo había conseguido, hasta tal punto que desde entonces le otorgaron el sobrenombre de Chris "Make-A-Wish" (Chris Pide-un-deseo). A su padre, un hombre normalmente sereno y frío, le invadió la euforia cuando conoció la noticia.

Entrar en el equipo fue un sueño hecho realidad para Chris. Desde ese momento, dedicó al fútbol todos sus esfuerzos, a pesar de que su limitada calidad era un muro difícil de salvar. En dos años, Chris no llegó a jugar ningún partido. Ni siquiera fue convocado en una mísera ocasión para viajar con el equipo.

Pero a él poco le importaba. A veces conducía todo el día para acudir a apoyar a sus compañeros en los enfrentamientos fuera de casa, y después se pasaba al volante la noche entera para regresar y estar puntual en el entrenamiento matutino. Chris hacía todo lo que se le pedía. Ayudaba a sus compañeros a mejorar durante las prácticas, recogía los balones al finalizar y después echaba una mano a los entrenadores con el trabajo de oficina. Su rol en el equipo era secundario pero, aún así, Chris parecía tener todo lo que necesitaba para ser feliz.

Sin embargo, el pasado octubre, en plena temporada, Chris recibió una terrorífica llamada: su padre se había suicidado. La noticia le dejó totalmente hundido y desconcertado, incapaz de comprender cómo una persona tan llena de vida había decidido acabar con su vida. Estaba, como él mismo ha reconocido, completamente destrozado.

Pero todo fue un poco más fácil gracias a sus compañeros. El cariño y la dedicación que Chris les había brindado se volvió entonces hacia él. Desde el lunes, día en el que su padre murió, hasta el viernes, cuando se celebró el funeral, el teléfono móvil de Chris sonó casi una vez por hora con mensajes y llamadas de aliento de todo el equipo, incluído el entrenador.

Y eso no fue lo único que hicieron por él. Los técnicos, Joe Pannunzio y Randy Shannon, decidieron convocar a Chris para un partido por primera vez desde su llegada a los Hurricanes.

Chris condujo de nuevo durante horas para llegar a tiempo a la concentración directamente desde el funeral de su padre. Entró en el vestuario y se vio envuelto en una marea de abrazos, palmadas en la espalda y palabras de ánimo.

Jugaron contra la Universidad de Wake Forest. Fue un partido reñido, de los que se deciden casi siempre por una jugada genial en el último minuto. Pero esta vez la genialidad llegó a través de un acto humano ejemplar.

Cuando restaban apenas unos segundos y Miami ganaba por un escaso margen, los entrenadores decidieron sacar a Chris al campo para defender la jugada decisiva. Eran sus primeros minutos como jugador de fútbol americano y, para más inri, le tocó defender Aaron Curry, la estrella rival.

Chris asegura que apenas recuerda lo que sucedió en aquel momento. Aunque la cosa no tiene mucho misterio: no pasó absolutamente nada. No hubo jugada magnífica, ni tanto en el último minuto. El partido acabó sin que Chris hubiera tocado siquiera el balón. Pero poco importó. Alguien gritó: "¡Cogedlo en hombros!". Y de repente Chris se encontró en el aire, arropado por todos sus compañeros y dando la vuelta al campo.

Nadie del público ni de la prensa entendía nada. Ni por qué paseaban a un chico que ni siquiera había entrado en juego, ni por qué ese chico estaba completamente envuelto en lágrimas. Y entendieron mucho menos cuando Chris se acercó al público y se fundió en un abrazo con su madre (en la foto), quien también había logrado llegar a tiempo para apoyar a su hijo. Los dos lloraron emocionados hasta que se les agotaron las lágrimas. A pesar del reciente fallecimiento de su padre, Chris sonríe cada vez que piensa en aquello: "En ese momento era enormemente feliz", recuerda.

Chris jugará el próximo año su temporada temporada senior con los Miami Hurricanes, la última de su carrera universitaria. Aún siendo uno de los más veteranos, apenas tiene expectativas de poder disputar algún minuto. Pero después de conocer su historia, queda claro que eso, a veces, es algo secundario. Se puede encontrar la felicidad de muchas otras formas.


Lo que debería ser un prólogo: Esta historia, que ayuda a uno a recuperar la pasión por un mundo del deporte tan frívolo a veces, nunca se habría conocido de no ser por Dave Hyde, un periodista que cubrió ese partido entre Miami y Wake Forest. Él, como casi todos, no entendió absolutamente nada de lo que pasó, pero no se detuvo hasta que consiguió averiguarlo. Nueve meses después de aquello logró finalmente hablar con Chris Hayes, el protagonista, y escribió un reportaje que está dando la vuelta al mundo. Para la elaboración de esta entrada me he basado en la información recogida por él y por otros medios de Miami.

Por si queréis menearla: http://meneame.net/story/conmovedora-historia-chris-hayes

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7 comentarios:

  1. Hola, Alejandro...

    ¡Vaya historia!

    Aún quedan corazones buenos en el mundo, personas que no piensan solamante en lo material, sino que enriquecen su alma.

    Saludos.

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  2. Tremenda historia!

    A partir de ahora este tio tiene algo de idolo para mi.

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  3. Historia de traca. No es por molestar, pero, ¿al padre le pasaba algo o fue así sin más?

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  4. Pues sobre el padre no se sabe nada. El periodista que descubrió la historia dice en su artículo que los detalles sobre ese tema no son relevantes y que pertenecen a la intimidad de la familia. Así que no tengo ni idea de qué le sucedió para decidir suicidarse.
    Un saludo!

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  5. Sois unos cracks. Me encanta el blog. La información deportiva que otros no dan.

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  6. Tienes un blog muy interesante, te felicito.
    edu.

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  7. Que gran historia!
    Otra gran historia muy motivadora es la del pitcher de grandes ligas R.A. Dickey por si gustan investigarla.

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