Hirvonen puede cambiar la historia

A los periodistas deportivos nos encanta dar cosas por supuestas y augurar acontecimientos como si fuéramos adivinos. Y lo peor es que, en caso de caer en el error, resulta prácticamente imposible escuchar a alguien rectificar o reconocer su fallo. Cuánta tinta tendrían que gastar Marca y As para corregir todas las noticias falsas que han publicado. Aunque realmente lo suyo ni siquiera merece llamarse periodismo deportivo (no por lo de deportivo, sino por lo de periodismo). Pero sobre eso ya hablaremos en otro artículo.

Lo que hoy quiero es reconocer que yo, como cualquier ser humano, también me equivoqué hace un tiempo hablando sobre el estado del Mundial de ralis (parece una palabra feísima al leerla así, pero es la versión castellana de rallys -francés- y rallies -inglés-). Y es momento de rectificar. Predecía a principios del curso que el WRC no tenía futuro. Ni en el aspecto económico, por la crisis que dejó sólo dos equipos vivos, ni en lo deportivo, pues no existía ningún indicio de que alguien pudiera hacer sombra a Sébastien Loeb.

Lo más curioso es que el desarrollo de los acontecimientos fue acorde con esas cábalas durante las cinco primeras pruebas del campeonato. Loeb las ganó de calle y desató la expectación por saber si sería capaz de hacer pleno y vencer en todas las carreras del año. Sin embargo, todo se ha torcido en las cuatro siguientes citas, hasta el punto de que, con tres ralis por disputarse, Mikko Hirvonen manda en la clasificación general con tres puntos de ventaja sobre el pentacampeón.

Todo ha ido exactamente al revés de lo que se podía prever. Loeb sufrió tres accidentes consecutivos en Córcega, Grecia y Polonia e Hirvonen demostró una regularidad espectacular, propia de todo un campeón. Personalmente esperaba más de Jari-Matti Latvala, cuya calidad me dejó maravillado en anteriores campañas, y no del otro piloto de Ford, a quien Loeb le tenía más que cogida la medida. Pero el tiempo ha demostrado que Hirvonen posee cualidades para aspirar al título y su compatriota no las tiene: el de Jyvaskyla es mucho más maduro, sabe cuándo debe arriesgar y comete muchos menos errores (los numerosos despistes, precisamente, pueden costarle el puesto a Latvala al final de este año).

Así, Hirvonen se ha destapado como un candidato firme a impedir que Loeb conquiste su sexto título mundial consecutivo. Aunque (volvemos a las cábalas) no le será nada fácil. Quedan por correrse los ralis de Australia, Cataluña y Gales. En la prueba española, será difícil que Loeb, amo y señor de las pruebas de asfalto, no se haga con la victoria. Y en Gran Bretaña siempre ha rendido a un buen nivel (aunque hasta el año pasado no logró su primera victoria). Mejor, a priori, le puede ir a Hirvonen en Australia, donde ya ganó en la última ocasión que se incluyó ese rali en el Mundial.

Será difícil, pero desde luego que está en condiciones de lograrlo. Y de hacerlo sería un hito histórico, pues doblegaría al piloto más grande de todos los tiempos con todas las de la ley (sin que, como hace un par de años, las lesiones se cruzaran en el camino de Loeb). Ello dice mucho de un piloto que, con 26 años, lleva mucho tiempo siendo el eterno segundón. Y sería una gran noticia para el Mundial, pues un duelo en igualdad de condiciones entre Loeb e Hirvonen daría mucha vida al campeonato. Si gana Hirvonen caerá un deportista mitificado y habrá emoción para rato. No en vano, el finlandés cuenta con cuatro años menos de los que tenía su rival cuando logró su primer título. La pena es que Daniel Sordo no ofrece ningún síntoma de poder meterse en esa bonita pelea.

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2 comentarios sobre " Hirvonen puede cambiar la historia "

  1. Vaya pedazo de cambio, amigo... esto ya va muy profesional.

  2. Muchos años ha pasado eso pero creo que no va a ser así,-ojála me equivoque- pero Loeb es un ganador insaciable y ganará alguna prueba y conseguirá el campeonato.

    Saludos!

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