23/9/09

La afición del QPR, contra Briatore

Nelson Piquet Jr. ha consumado su venganza y Flavio Briatore es ya un apestado dentro del mundo del deporte. Incluso en los campos de fútbol. Desde hace dos años el italiano es dueño, junto con Bernie Ecclestone, del mítico equipo londinense Queens Park Rangers. Pero su aventura en las islas británicas parece haber llegado también a su fin.

La expulsión de Briatore de la Fórmula 1 por las supuestas trampas que ideó en el Gran Premio de Singapur de 2008 no han sentando nada bien en Inglaterra, donde el juego limpio y la educación son requisitos casi obligados hasta para salir a la calle. Políticos, abogados y seguidores del QPR se han levantado en los últimos días a favor de su expulsión del fútbol inglés, defendiendo que no está capacitado legal ni moralmente para seguir al frente del equipo.

Briatore compró hace dos años el Queens Park, en una asociación a medias con Ecclestone, para intentar devolver al equipo a la máxima categoría. Se nombró a sí mismo director deportivo, además convertirse en el presidente de la empresa que pasó a gestionar el club. En todo este tiempo, las ha liado bastante pardas. Ha convertido Loftus Road, estadio del QPR, en un lugar de encuentro para la alta sociedad (modelos, famosos, ricachones varios, etc.). De hecho, subió el precio de las entradas a cifras que la mayoría de hinchas ya no se pudo permitir, lo que volvió a la grada en su contra. Y si a eso se le suman los malos resultados deportivos, es de entender que no lo quieran ver ni en pintura.

El Crashgate, como llaman en Inglaterra al escándalo del amaño de Singapur, ha dado a esa afición descontenta la ayuda necesaria para conseguir que Briatore se largue. Legalmente, las normas de la federación inglesa estipulan que ninguna persona que haya sido expulsada de cualquier otra federación deportiva puede tomar parte en un equipo de fútbol. Varios abogados londinenses (seguramente fans del QPR) han alzado la voz en defensa de esa reglamentación y en contra de Briatore.

El problema es que la FA (Football Asociation) no puede, por propia convicción moral, mover un dedo sin que antes Briatore haya tenido un juicio justo. Y el italiano ya ha anunciado que recurrirá a la justicia (probablemente a algún juzgado de Londres) para intentar limpiar su nombre. Aún con eso, es probable que la FA le someta a una vista propia para que pueda explicarse. Y si, con todo, finalmente deciden suspenderle, sólo podrían quitarle el cargo de director del equipo, ya que resultaría harto complicado apartarle de la presidencia de la empresa dueña del club.

En todo este lío han aparecido hasta miembros del ministerio de Deportes, que piden con vehemencia la expulsión de Briatore. Aún así, también hay quienes no ven tan claros los beneficios de su expulsión. Un amplio sector de la afición del QPR teme lo que pueda pasar si la FA acaba expulsando al que actualmente es el principal soporte económico de su equipo. Aunque tal vez Bernie Ecclestone puede tener ya todo planeado, pues corre el rumor de que ya negocia la venta del 20 por ciento de las acciones del club con Amit Bhatia, nuero del octavo hombre más rico del mundo, Lakshmi Mittal.

En cualquier caso, lo que está claro es que va a costar mucho más resolver este dilema de lo que le costó a la FIA poner punto y final al Crashgate. Hay que entenderlos. Son ingleses y no pueden dar un paso sin consultar con todo ser viviente que se encuentre en veinte metros a la redonda.

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1 comentario:

  1. Todo es cuestión de dinero. Si a esos que claman contra él, Briatore les muestra el fajo de billetes y les dice "sssssh...a callar", agachan la cabeza.

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