15/9/09

Piquet Jr., ¿héroe, capullo o tonto?

El caso de Nelson Piquet Jr. es bastante desconcertante. Sólo se me ocurren dos opciones. O es tonto o ya debía tener muy claro que, tras mostrar unas limitadas dotes en su año y medio como piloto de Renault, ninguna escudería iba a ofrecerle jamás otro volante en la Fórmula 1. De otra manera no se explica que se haya metido en semejante lío. Porque, sea verdad o mentira lo que cuenta, una cosa está clara: después de esto ninguna escudería querrá tener entre sus filas a un tipo de su calaña.

No pretendo hacer una defensa patriótica de Fernando Alonso. Piquet dice que, siguiendo órdenes de equipo, estrelló su monoplaza en el Gran Premio de Singapur 2008 con el objetivo de favorecer al asturiano. Y si esas acusaciones resultan ser verdaderas -y la cosa huele a que dice la verdad-, Alonso tuvo que saber lo que se cocía, bien antes o bien después de que sucedieran los hechos. Así que él también será culpable -aunque seguramente nadie lo pueda demostrar- de ocultar las trampas que hicieron sus superiores.

Pero la implicación o no de Alonso en lo que podemos llamar el Singapurgate es lo de menos. Lo que más llama la atención de todo esto es la impronta de Piquet Jr. (y de su padre, que seguramente sea el hostigador de todas las meteduras de pata de su hijo). Me explico. Y empiezo por el principio. En 2008, el brasileño llegó a la parrilla de la Fórmula 1 con todas las de la ley, pues en su currículum contaba con un subcampeonato de la GP2 y sendos títulos de la Fórmula 3 británica y de la sudamericana. Renault apostó por un joven que prometía.

Sin embargo, ya en su primera temporada demostró que la F1 se le quedaba grande. Nueve retiradas, 13 de 18 grandes premios sin conseguir un sólo punto y una única actuación meritoria: un segundo puesto en Alemania, logrado gracias a la afortunada aparición del coche de seguridad en el momento apropiado. En Renault se dieron cuenta de que Piquet tenía más nombre y enchufe que calidad, así que no es una locura pensar que, efectivamente, en Singapur a una mente retorcida del equipo se le ocurriera ofrecerle la renovación a cambio de estrellarse voluntariamente para propiciar la victoria de Alonso.

Lo que ya dice mucho de él como piloto de Fórmula 1 es que aceptase el trato. ¿Alguien se imagina a Alonso o a Lewis Hamilton, dos ganadores natos, estrellando su coche a propósito para que gane su compañero de equipo? Sólo por eso, si se confirman los hechos, Nelsinho habrá perdido ya gran parte del respeto, seguramente escaso de por sí, que le profanaba el resto de la parrilla.

Pero a esto hay que unirle el hecho de que sólo decidiera hacer justicia cuando, tras demostrar esta temporada que como piloto no vale un duro (hasta Luca Badoer podría haberlo hecho mejor que él), Renault decidió prescindir de su servicio. La imagen que deja con ello es totalmente deplorable. No denuncia a sus antiguos jefes por tener la convicción moral de que las trampas deben ser castigadas. No lo hace por la justicia. Lo hace por venganza, por joder, por devolverles la patada en el culo. Lo hace cargado de odio, azuzado por el orgulloso de su padre y con la característica vena hinchada en la frente de quien actúa con el mal como motor.

El futuro de Piquet Jr.

Nos encontramos, por tanto, ante un Piquet que ha demostrado ser un piloto mediocre, capaz de estrellar su coche para conseguir un contrato que no pudo ganarse en la pista y tan mala persona como para destapar los trapos sucios de su equipo una vez que ya no forma parte de él. Está claro que, ante estas evidencias, ninguna escudería de la Fórmula 1 le dejará siquiera acercarse a su paddock. Nadie le ofrecerá un volante (salvo que alguno de los nuevos equipos ceda al atractivo de contar con el hijo de una leyenda) y con sólo 24 años puede haber dicho adiós a su carrera en la Fórmula 1.

Será complicado condenar a nadie de Renault a no ser que uno de los implicados cante. Pero la escudería francesa seguirá en la Fórmula 1 y Fernando Alonso también (probablemente en un Ferrari). El que tiene más posibilidades de caer es Flavio Briatore, por ser el director del equipo y porque las ansias de venganza de Piquet se dirigen principalmente hacia él. La pregunta es si merece la pena poner fin a tu carrera para ver hundirse a quien te ha pegado la patada. Porque está claro que Piquet y sus allegados tenían que saber que todo este embrollo en el que se han metido les iba a perjudicar enormemente. O eso, o son tan tontos que no se les pasó por la cabeza semejante evidencia. Después de todo esto, a ver de qué les sirve el poder del enchufe y las influencias de papá.


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10 comentarios:

  1. Yo también lo firmo. Piquet es tonto. Y de ahí para arriba lo que se quiera.

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  2. De acuerdo, sea verdad ó mentira, desde luego se ha cavado su propia tumba.
    PD: hostigador , no "ostigador"

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  3. Ups, vaya lapsus. Gracias por la corrección.

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  4. Yo cer oque algo tonto y muy rencoroso. Creo que con esa forma de actuar ya se puede ir a otro sitio. Por ejemplo a aparcar autos de choque en las ferias, XDDDD

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  5. Es un buen piloto...para quedar 5º o 6º en la GP-2. El resto quizá no es culpa suya, sino del que le contrató.

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  6. Pues mira, de momento han dimitido Briatore y Symonds.

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  7. Estupenda exposición. Hace falta esta claridad de ideas en la blogosfera deportiva hispana, y no es coba y bien que lo sabes (al menos no la esperes de mi parte). Lo que no entiendo es el título: "¿capullo o tonto?". Pero... ¿no viene a ser lo mismo? Saludos y buena suerte en tu nuevo destino.

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  8. Muchas gracias, Aguja. Con lo de "capullo" pretendía más buscar un sinónimo de "mala persona", por lo que comento de que al fin y al cabo todo esto lo hace por venganza. Es decir, me refería a la posibilidad de que lo que le movía era la mala fe. Mientras, con lo de "tonto" me refería a otra de las opciones, la de que sus actos simplemente estuvieran movidos por el desconocimiento, bien por dejarse guiar por otros o por meterse en estos berenjenales sin pensarlo.

    Tal vez no he usado los mejores sinónimos, pero eran los que me cabían sin que el titular se fuera a dos líneas, jeje. Soy muy maniático para esas cosas.

    Un saludo!

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  9. Piquet es cualquier cosa menos un héroe. Es repugnante. De momento lo único que sabemos es que él estuvo implicado de una u otra forma. De los demás no sabemos nada.

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  10. Como bien dices si lo hiciera por moralidad lo hubiera denunciado ya después de la carrera, lo ha hecho ahora cuando se ha visto en la calle y sin dónde conducir, eso sí puede estar tranquilo que no volverá a la Fórmula, ergo Piquet es tonto. Saludos y gran blog

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