10/9/09

Una forma estupenda de empezar el curso

No entiendo el concepto de deporte que tienen en Estados Unidos. Uno va a ver un partido de hockey hielo o de lacrosse, tal vez acompañado de sus hijos, para disfrutar de una agradable tarde de domingo, y de un momento a otro se puede convertir en un tarado que jalea entusiasmado, con la vena hinchada, al ver que dos tipos se tratan de romperse mutuamente la nariz a puñetazo limpio.

Me resulta realmente impactante ver que ese tipo de peleas se han convertido ya en una parte indispensable de esos deportes, como si el juego en sí hubiera dejado de ser lo suficientemente emocionante. A los jugadores ni siquiera se les ve cabreados u ofendidos cuando se pegan. Parece como sí, simplemente, el emprenderla a puñetazos con el otro fuera una mera obligación. Saben cuando deben empezar a pegar y cuándo deben dejarlo, aunque hayan salido escaldados, sin ni siquiera intentar lavar su honra. Parece que no les hiciera falta, como si estuviera todo preprogramado.

Los árbitros sólo intervienen cuando ven que la pelea ha perdido fuerza, cuando el público ya se ha aburrido de tanto golpe al aire. Y lo de los espectadores ya es de traca. Esa sonrisa en la cara, esas ovaciones al ver que los contendientes se quitan los guantes para hacerse todavía más daño, esa total ausencia de reprobación hacia la violencia en el deporte. No lo alcanzo a entender. Estoy seguro de que hasta a un fanático de las películas gore le parecerían totalmente inapropiadas esas manifestaciones gratuitas de violencia, esa total normalización de algo que se aleja tanto de lo normal.

Y todo esto viene al cuento de esta genial manera que han tenido los Salmonbellies y los Excelsiors, dos equipos de lacrosse, de empezar su temporada (aquí el vídeo). Hubo espectáculo -si así lo quieren definir- elevado a la enésima potencia. En medio de una multitudinaria reyerta, por parejas y bien repartidos por toda la cancha, los jugadores empezaron un sinfín de combates de boxeo. Y, como si todo estuviera pensado para favorecer ese espectáculo, una pelea no empezaba hasta que no terminara la anterior. Jugadores, árbitros, mandatarios (que lo consienten) y público merecen un buen escupitajo en la cara.

Para no dejar tan mal sabor de boca, ahí van unos cuantos vídeos más agradables:



Anteriores vídeos:

1 comentario:

  1. Al menos los vídeos son más amenos. Pero es que eso del hockey choca incluso que los árbitros mientras no vean sangre o se caigan al suelo no intervienen y a menudo son esos minutos de peleas los más vistos. Será la cultura qeu tiene estos americanos.

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