3/10/09

¡Toma, toma y toma!

Ricardo Fernández.- Generalmente, cuando escribo para Paginas Deportivas, intento ser un poco objetivo en base a los datos que conozco, aunque en esta sección (la del motor), la unión hombre-maquina hace que existan infinidad de variables que pueden dar la vuelta a la situación de una semana para otra (como ha sucedido en el Mundial de Rallies). Dicho esto, con vuestro permiso (y el de Ales, por supuesto) me voy a tomar la licencia de expresar de la forma más visceral que me permite mi fría personalidad la actual situación de la Fórmula 1.

Tras unos meses de inactividad a causa de mis responsabilidades estudiantiles, me disponía la semana pasada a escribir unas líneas sobre todo lo sucedido en la categoría reina del automovilismo. Una vez acabado el artículo observé cómo mi ira, mi enfado y mi indignación cubrían profundamente un texto sobre un deporte que tanto me había hecho disfrutar. Sin embargo, no podía pasar por alto una temporada tan lamentable como la presente. Entre la mentira de Lewis Hamilton a principio de temporada, los difusores ilegales de Brawn, la rebelión del dictatorial Max Mosley en contra de los equipos y política y más política, unido al caso de Singapur 2008 terminó por llenar un saco ya muy pesado.

Esto último, para mí, es y será uno de los episodios mas repugnantes que ha vivido la F1. Es inaceptable que una panda de imbéciles cavilen semejante plan para que el otro piloto del equipo logre tan triste victoria. Y bien poco me importa que el beneficiado sea Fernando Alonso o Perico de los Palotes, lo único que han conseguido es desprestigiar y desacreditar un deporte ya bastante tocado. En referencia a las sanciones, salvo la de Flavio Briatore, me parecen cuanto menos ridículas, ya que estos personajes no sólo han puesto en peligro la vida de uno de sus pilotos, sino también del resto de participantes, comisarios, espectadores, etc. Mención aparte merece la actuación de Nelsinho Piquet, independientemente de que fuera idea suya u orden de equipo, es de igual modo vergonzosa.

Como me sucedió en el fallido artículo anterior, los sentimientos antes mencionados sobrevuelan también estas líneas, pero este cuenta con una gran diferencia, el final, feliz final.

Me apasiona el mundo del motor, el que me conoce lo sabe y entre otras especialidades sigo la Fórmula Uno con especial devoción. En todo este tiempo he visto muchas carreras, antes de que estallara todo el boom de la Alonsomanía, antes incluso de que otros pilotos españoles como Pedro de la Rosa o Marc Gené formaran parte de la parrilla. Recuerdo carreras en Telecinco (etapa anterior a la de TVE) en las que Gonzalo Serrano las retransmitía como bien podía y un campeón olímpico como Paquito Fernández Ochoa hacía las labores de Nira Juanco en el paddock. Una época en la que éste era un deporte muy minoritario en nuestro país, debido en gran parte, a nuestra escasa tradición automovilística.

Todo esto empezó a cambiar cuando un muchacho llamado Fernando Alonso Díaz, tras su debut en European Minardi en 2001 y probador de Renault en 2002, salió a la pista de Australia en 2003 con un bólido de la marca gala (carrera no televisada, por cierto). Se producía entonces en hito en el deporte español, ya que por primera vez, un piloto nacional contaba con un monoplaza con unas aceptables prestaciones (sin contar la infructuosa unión de Pedro de la Rosa con Jaguar). Los resultados pronto llegaron y el joven asturiano empezó a dinamitar todos los records de precocidad y juventud de la F1. A partir de ahí y sobre todo desde su victoria en Hungría 2003, las cadenas empezaron a interesarse por un deporte aquí olvidado, dándole una cobertura de primer nivel y no como relleno de cartelera como había sucedido hasta entonces. Hasta el día de hoy, afortunadamente todos conocemos el resto de la historia.

Por todo esto, cuando este jueves se confirmó el fichaje de Alonso por la Scuderia, he de reconocer que esta noticia me produjo una enorme alegría, perdida por los sinsabores antes comentados. Pero es que el hecho de formar parte de semejante equipo, es escribir con letras incandescentes tu nombre en la historia. Ferrari es una filosofía, es la esencia de la F1, la esencia de la competición, la pasión aplicada al frio proceso del desarrollo y la producción industrial, es alcanzar lo inalcanzable. Y si es especial siempre para un piloto formar parte del equipo italiano, más lo es todavía cuando llegas a él como Campeón del Mundo, ya que toda la maquinaria roja empieza a funcionar al doscientos por ciento para ofrecerle el mejor material posible.

Puedes haber logrado grandes gestas, pero si al final recaes en la Scuderia, serás recordado por esta etapa, y formarás parte del reducido grupo de los mejores pilotos de la historia, que salvo Stewart y Ayrton Senna, todos los grandes han pasado por equipo rosso. Este fichaje supondrá la guinda de la carrera deportiva del bravo piloto asturiano, que desde luego se lo merece y conseguirá que otra vez este país hierva por sus éxitos y victorias, y siga siendo tema de conversación en bares y descansos, tanto los adelantamientos, estrategias, difusores y detalles técnicos que por fin dominamos ahora los españoles.

Y como siempre hay medios que sólo se preocupan por rentabilizar sus inversiones a base de morbo y demás artimañas, pues ya se han apuntado a criticar sobre el salario que percibirá en Ferrari. Yo aconsejo que miremos un poco más allá, quitemos todo el envoltorio y tomemos la historia de Fernando como un ejemplo de perseverancia y superación, y nos demos cuenta que con un poco de talento, esfuerzo, paciencia y trabajo, mucho trabajo, se puede conseguir lo que uno se proponga, sea lo que sea. No lo duden nunca. Gracias.


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2 comentarios:

  1. Yo no veo tan claro el hecho de que Ferrari proporcione una marca de distinción a un piloto. Como apuntas, el más grande, Senna, ni pasó por Ferrari, ni falta que le hizo para convertirse en una leyenda.

    Me quedo con la seriedad de McLaren (entiéndase, años anteriores al duo Calatrava, Hamilton y progenitor).

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  2. Yo tambien soy deboto de La F1,y hay que reconocer que cualquier piloto que pase por Ferrari sera recordado MAS que otro piloto de otra escuderia... Y sin quitar meritos a nadie, pero cuando destacas en algo y te matas haciendolo, el hombre desaparece y nace el mito y eso es Senna, Si no fuera por ese detalle no seria mas que Schumacher,fue de los mejores... En fin, cualquier piloto de la parrilla se cambiaria por Alonso y tener la oportunidad de correr con Ferrari.

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