26/11/09

El triunfo de la perseverancia

Ricardo Fernández.- Hace poco más de una semana, se celebraba en tierras catalanas la penúltima prueba valedera para el Campeonato de España de Rallies de Asfalto, el Costa Brava. Además, esta edición era puntuable también para el Campeonato de Europa FIA de Rallies Históricos, en la que pilotos de la talla de Walter Rohrl o Jean Ragnotti luchaban tramo a tramo con viejas glorias del automovilismo como el Porsche 911 RSR, Alpine A-110, Lancia Stratos y Ford Escort RS entre otros.

Si todo esto suponía un aliciente de cara a los aficionados, la emoción estaría muy presente también en el Campeonato de España, ya que, los hermanos Vallejo podían alzarse con el título si Miguel Fuster terminaba por detrás. Aunque la victoria del rally se la llevaría el noruego Andreas Mikelsen con un Skoda Fabia S2000, que le serviría como test para sus neumáticos Hankook, y pese a que Alberto Hevia (Skoda Fabia S2000) y Xevi Pons (Mitsubishi Lancer Evo X Gr.N Plus) cerrarían el podio, la cuarta posición de los hermanos de Meira, tras el abandono de Fuster, les permitía alzarse matemáticamente con el campeonato.



Si la consecución de un título es motivo más que suficiente para experimentar una enorme alegría, en el caso de Sergio Vallejo es incluso superior, ya que el piloto lucense, con 42 años y más de 24 compitiendo ininterrumpidamente, ha alcanzado su meta y siempre fiel a su estilo, dando espectáculo.

Lejos queda su debut en el año 1985 a los mandos de un modesto Seat Panda en el regional gallego, pero excelente en su objetivo de adquirir experiencia. Más adelante se enrolaría en las copas monomarca de Peugeot, ya a nivel nacional, con los 205, 309 y 106, hasta que se alzó con el título en el 94. A partir de ahí, y tras una temporada como piloto oficial de Peugeot con el 106 Gr.A como premio a su victoria en el Desafío, se codearía con los mejores del campeonato hasta la temporada actual.

En el año 2000, tras su etapa con modelos de Citroën, sería el piloto elegido por Fiat España para pilotar uno de sus Punto oficiales, primero con los Kit Car y posteriormente con los S1600 (pionero con este tipo de montura en nuestro país), etapa que duraría seis años, incluyendo su participación en el Mundial Junior Super 1600 en 2001 (finalizando octavo en el campeonato). Durante este tiempo siempre se mantuvo entre los cinco primeros de la general, demostrando que podía luchar de tu a tu con pilotos de la talla de Luis Climent, Chus Puras o Dani Solá. En la temporada 2006, tras el abandono de Fiat en el nacional, afronta una temporada de transición con el Renault Clio S1600, finalizando tercero absoluto por detrás de Dani Solá y Miguel Fuster.

Para comenzar la última etapa de su carrera deportiva decide arriesgarse con una brava montura, el Porsche 911 GT3 (siendo el primero en utilizarlo en España), una maquina con más de 400cv, tracción trasera y difíciles reacciones. Una vez se reguló correctamente el reglamento de la categoría GT, en 2008 a punto estuvo de alzarse con el titulo, que finalmente recaería en Quique García Ojeda, pero esta temporada, ha conjugado a la vez inteligencia y velocidad, atacando en rallies favorables a su Porsche y defendiéndose maravillosamente cuando no lo eran tanto. Quizás todos estos años de alegrías y muchos sinsabores también, le hayan dado el vuelta de tuerca necesaria para alcanzar el campeonato con tan difícil maquina, además de brindar un gran espectáculo allá por donde pasaba su flamante 911 GT3 con los colores del equipo Nupel.

Sin embargo, para mí, lo más importante de este triunfo está en la referencia que debiera de ser el lobo de Meira para los que se inician en este complicado mundo. Los jóvenes que debutan y abandonan ante la mínima dificultad o se desmotivan y dejan de pelear por su objetivo a las primeras de cambio, ya que todas estas situaciones, las buenas y las malas, son las que forjan a los campeones. Y tanto Sergio como Diego Vallejo hace tiempo que lo son.

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