13/12/09

De retiradas y regresos

En una semana parca en noticias deportivas (las competiciones de fútbol y baloncesto son los únicos torneos importantes que quedan en juego a estas alturas del año), dos de los mejores deportistas de la historia han copado buena parte de las portadas. Aunque por motivos bastante distintos. Se trata de Michael Schumacher y Tiger Woods, cerca de regresar a la Fórmula 1 el primero y lejos de volver a los circuitos de golf el segundo. Aunque ambas noticias están todavía más en el campo de la especulación que en el de los hechos, no dejan de dar pie a numerosos debates.

El caso del Káiser tiene miga. Hace unos meses, tras la grave lesión de Felipe Massa, ya estuvo a punto de volver al gran circo. Sin embargo, una lesión en el cuello impidió que el alemán volviera a tomar los mandos de un Ferrari. Varios equipos pagarían lo que fuera por hacerse por sus servicios, pero Schumi parece estar dándole unas cuantas vueltas. No es para menos. Con 40 años, la forma física que requiere pilotar un Fórmula 1 es difícil de conseguir. Una lesión como esa puede acarrear serios problemas. Y jugarse la salud para que unos cuantos se forren a costa de tan mediático regreso no es lo más recomendable. Bien haría el septacampeón en dejar ese volante a los que vienen por detrás.

Lo de Woods es una cuestión que se aleja más de la esfera de lo deportivo y se acerca más a la del corazón. Sin embargo, nos toca de lleno en cuanto que de momento nos va a privar de disfrutar del que probablemente sea el mejor golfista de todos los tiempos. Lo que suceda con su vida privada es lo de menos, siempre que se resuelva rápido. Tiger fue el salvador del golf en un momento en el abundaba la mediocridad entre la élite de este deporte. Él elevó el juego a su máximo exponencial, y llevó las audiencias a unas cotas jamás vistas. Con 34 años y todavía mucho juego que ofrecer, sería una enorme pena que un lío de faldas truncara una brillante carrera. Seguro que volverá. Pero lo importante es que, tras todos estos vaivenes emocionales, regrese con la misma mentalidad de antaño, y no como un mito caído. Los grandes merecen finales de película.

Publicado en LaSemana.es

Otras lecturas interesantes:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada