3/12/09

Están tarados estos ultras

Ser ultra, por lo general, suele ser indicativo de tener el cerebro bastante dañado. Pero el caso de los Irriducibili, seguidores radicales del Lazio, es ya de traca. Uno podría apostar, sin demasiado temor a equivocarse, que el 90 por ciento de sus componentes no alcanza a controlar las sumas de más de dos cifras. Atención a la historia, porque no tiene desperdicio.

Por lo general, para dar una idea de la limitada inteligencia de estos tipos, bastaría con comprobar (en la foto) cuán orgullosos portan la esvástica allá donde van. O incluso sería suficiente verles saludarse con el brazo y la mano extendidos al frente. Pero es que este tipo de gente, cuyo cociente intelectual se acerca más al de un ratón, te dan veinte motivos para dudar de su racionalidad cada vez que mueven un dedo.

Resulta que 200 de ellos se han cogido un avión para irse a armarla a Viena al partido de la Europa League del Athletic de Bilbao contra el Austria. Varios decidieron acercarse a la capital austrica después de presenciar el encuentro que su equipo había disputado en Salzburgo. Otros pasaron directamente de animar a los suyos y se gastaron las perras en viajar a Viena a presenciar un partido que ni les iba ni les venía -ni siquiera era de su grupo-, juntarse con sus coleguillas fascistas y montar un espectáculo de los gordos.

Parecer ser que los radicales del Austria de Viena, un relativamente pequeño grupo de 400 descerebrados, está hermanados -curiosa palabra para llamarlo, por cierto- con los susodichos Irreducibili, que son unos 6.000. De vez en cuando se hacen alguna escapadita para visitarse mutuamente. Y esta vez quisieron aprovechar el hecho de que visitara Viena un equipo vasco.

Uno podría pensar que este tipo de sujetos no podrían situar a España en el mapa, y mucho menos al País Vasco. Pero debieron tomar alguna clase de historia previa, pues allí se presentaron con todas sus pelotas, con banderas españolas preconstitucionales -véase, con el águila imperial franquista- y pancartas de "Viva Franco". Para más inri, no contentos con tocar las narices, empezaron a lanzar bengalas, invadieron el campo y obligaron a suspender el encuentro durante casi media hora.

Desde luego, amortizaron el viaje sobremanera, y debieron regresar a Roma con la convicción -si es que sus pequeñas cabezas les dan para convencerse de algo- de que habían realizado un gran trabajo.

Uno se pregunta cómo es posible que este tipo de infraseres todavía sigan teniendo acceso a los campos de fútbol. Asumiendo el factor -todavía no contrastado- de que los dirigentes deportivos son personas con una cierta inteligencia, resulta imposible comprender que sigan de brazos cruzados, contemplando espectáculos como éste desde la comodidad de sus palcos. Debería existir una norma por la que se obligase a todo sujeto con la cabeza rapada a superar un ejercicio de sumas básicas para poder entrar a los estadios. Tal vez se evitaría así que tarados de semejante calibre la sigan armando cuando les venga en gana.


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1 comentario:

  1. Lo de ser ultra radical está a la orden del día y lo peor es que va a peor cada día que pasa pero se deben tomar medidas porque cualquier día habrá una desgracia de una gran magnitud y nos echaremos las manos a la cabeza.
    http://chovenaplaza.wordpress.com/

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