Supongo que muchos lo habréis visto ya, pero yo me acabo de topar con esta maravillosa perla, uno de los mejores vídeos que se hayan colgado nunca en la sección de deportes de Youtube. Se trata de unas declaraciones de Cristina Mayo, entrenadora del Balonmano Parc Sagunto, equipo femenino del Levante español. Las hizo al término de un partido de clasificación para los cuartos de final de la Recopa de Europa, que su conjunto perdió por 31-32.
La señora Mayo, una de las voces más respetadas y experimentadas del balonmano femenino español, aprovechó el que le brindaran un micro y unos minutos en directo en la televisión para criticar el abandono en el que se encuentra su deporte. Arremete contra el propio medio que la está entrevistando y contra las autoridades. Sus palabras reabren el debate sobre el estado crítico en que se encuentran los deportes minoritarios, que no gozan de audiencias millonarias y a los que les cuesta horrores encontrar patrocinador y mantenerse con vida.
Si todavía no lo habéis visto, poned el volumen a tope y prestad atención:
A David Stern se le fue la lengua cuando proclamó, hace unos días, que la NBA no se vería afectada por la crisis económica. Probablemente, ni él mismo se creía lo que decía. Porque lo cierto es que son muchos los indicios que apuntan a que la mejor liga del mundo acaba de entrar en un periodo de serios problemas económicos.
Lo decía hace poco el agente de jugadores David Falk y parece haberlo confirmado el Sports Business Journal, que informa de que la NBA pedirá un crédito de 175 millones de dólares para ayudar a los equipos que se encuentran en peor situación.
El principal problema parte de los propietarios, multimillonarios para los que tener un equipo es una afición, que se están viendo afectados por la crisis. El caro capricho de poseer una franquicia de la NBA está empezando a ser un lastre excesivo para ellos. Falk asegura, incluso, que antes de seguir perdiendo dinero, muchos propietarios optarían por cerrar la liga durante un tiempo.
Algunas de las soluciones propuestas pasan por reducir los sueldos de los jugadores de nivel medio, que en algunos casos cobran cantidades excesivas para su caché (véase a Raef LaFrentz o Steve Francis, por ejemplo, aunque no hace falta ir a casos tan extremos). La cuestión sobre el tope salarial también es algo que se debate con intensidad (el eliminarlo podría redundar en beneficio de los agentes libres y las grandes estrellas, mientras que el reducirlo daría más equilibrio a las arcas).
De momento, las primeras medidas tomadas han sido más humildes: reducir el precio de las entradas, recortar personal y pedir un préstamo. La cantidad que la NBA recibirá en el crédito se repartirá entre los 15 equipos más necesitados. Después, a esperar que vuelvan los tiempos de vino y rosas y a devolver lo adeudado.
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Fútbol
el miércoles 25 de febrero de 2009
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Marcel Gascón.- Tras un parón invernal de dos meses, la liga rumana retoma este viernes la actividad, marcada por la crisis económica, la corrupción y el riesgo de quiebra delRapid de Bucarest, uno de los clásicos del campeonato. La falta de recursos ha obligado a los dueños de los clubes a apostar por la recuperación de jugadores cedidos y la cantera para reforzarse.
Atrás han quedado los años en los que fichajes exóticos y pocas veces efectivos en el mercado suramericano creaban grandes expectativas entre los aficionados y despertaban su entusiasmo. Según una información publicada por el diario deportivo rumano Prosport, los equipos de Primera División han gastado durante el paréntesis de invierno un total de 7 millones de euros, muy por debajo de los 18 millones invertidos en el mismo período de 2008.
Los clubes más poderosos del campeonato han comenzado a no ser rentables para sus patrones. El interés de los rumanos por su liga es escaso, y la presidencia de equipos como el Rapid o el Steaua parece suponer a sus dueños más disgustos que prestigio y satisfacciones.
Cansado de la falta de resultados deportivos, de no recuperar las inversiones en el club y de las protestas e insultos de los aficionados, George Copos, propietario del Rapid de Bucarest, ha puesto a la venta la entidad sin que de momento haya podido llegar a un acuerdo con ningún comprador.
"Copos salvó al equipo de la desaparición, puso dinero y sólo ha recibido abucheos y pintadas contra él en su propia casa", dijo Polin, un viejo aficionado del que fuera equipo de los ferroviarios. "Él no es culpable de los malos resultados, porque no está en el campo para defender o meter goles. No se le ha tratado bien, y es normal que quiera vender el equipo", afirma.
El riesgo de la quiebra y el consiguiente descenso amenaza gravemente al Rapid, que en estos momentos es séptimo en la clasificación, y su consejo de administración ha anunciado que en primavera venderá acciones del club a sus abonados, por diez lei (poco más de dos euros) cada una. "El Rapid tiene la situación más crítica del fútbol rumano", asegura Victor Stoicescu, redactor de Prosport. "La plantilla no cobró los salarios de diciembre y enero hasta este martes, cuando el club les pagó para evitar perder a sus jugadores", explica Stoicescu.
Las cosas no van mucho mejor en el antaño glorioso Steaua, el club más laureado del país. Su dueño, el magnate Gigi Becali, ha visto caer en picado su popularidad, aparentemente implicado en unescándalo de corrupciónpor ofrecer primas a terceros.
El Steaua no ha podido retener a su capitán y mejor jugador, el mediocentro internacional rumano Mirel Radoi, que aceptó en enero una suculenta oferta del saudí Al Hilal. A pesar de la importante pérdida, Becali no ha hecho un solo fichaje para suplir su baja. El Steaua es quinto en la liga, a seis puntos del líder Dinamo, el eterno rival de la capital, y empatado a puntos con el CFR Cluj, el actual campeón.
Con todos los equipos del país eliminados en las primeras rondas de las competiciones europeas y una liga diezmada por la falta de dinero y las prácticas corruptas de muchos de sus dirigentes, el fútbol rumano de clubes es incapaz de implicar a los aficionados. Los rumanos siguen con fervor los partidos internacionales de las ligas española, inglesa o italiana y las competiciones europeas, que se dan en abierto en algunos canales de televisión privados, y muestran desinterés por la reanudación de su campeonato.
"¿Cómo voy a ver un Steaua-Unirea Urziceni si a la misma hora tengo un Real Madrid-Valencia?", dice Bogdan Petre, que se declara sin énfasis seguidor del Steaua.
Llámenme racista, homófobo y machista. Me trae sin cuidado. Es el precio que hoy en día hay que pagar por decir las cosas sin pelos en la lengua. No es la primera vez que escribo sobre las estupideces de los británicos. Algunos lo llamarán xenofobia, pero es que los pobres tienen cada idea… Al parecer, crearon el puesto de ministra de los Juegos Olímpicos con motivo de la organización de Londres 2012. Una buena forma de gastar dinero para mantener una cartera que debe de tener una agenda tan apretada como la de Joe Marmota, mítico holgazán de los tebeos.
Pero lo peor no es ya que, en plena crisis económica, se fundan los cuartos en cosas tan innecesarias. Lo peor son las tonterías que la susodicha mujer, de nombre Tessa Jowell (en la foto, luciendo sus dotes para el deporte), anda proponiendo. Aquí viene la parte en la que me tacharán de homófobo y machista. Esta señora se ha dado cuenta de que en los Juegos Olímpicos hay 164 eventos masculinos, por sólo 124 femeninos. Y, claro, ya ha tenido que lanzar el grito al cielo clamando contra la discriminación de sexo y proponiendo medidas para conseguir alcanzar la igualdad.
No estoy en contra de los movimientos feministas. Me parece perfecto defender la igualdad entre sexos (aunque tal vez dedicar los impuestos de los españoles a mantener un Ministerio de Igualdad sea algo excesivo). Pero sí que estoy en contra de la estupidez y de la gente que, en lugar de pensar con criterio, se deja cegar por sus convicciones. Esta mujer pretende (hagan un receso, si quieren, para partirse la caja) que los hombres sean olímpicos en natación sincronizada y gimnasia rítmica y que las mujeres tomen parte, asimismo, en las pruebas que son únicamente masculinas.
Que haya hombres a los les guste (e incluso se les dé bien) hacer sincronizada o gimnasia rítmica y que haya mujeres que se manejen en el boxeo es totalmente respetable. Lo que ya no lo es tanto, es vendernos la moto de que esas modalidades pueden ser olímpicas. Más aún cuando la voluntad declarada del COI es reducir el número de disciplinas olímpicas.
Seamos consecuentes. Ni la sincronizada masculina ni la lucha femenina (también quieren implantar la categoría de pesos pesados en esta prueba) son deportes que atraigan al público y que tengan el peso internacional y la historia suficientes para incluirlos en los Juegos Olímpicos. Sobre todo teniendo en cuenta que en el programa olímpico no aparecen otros deportes tan extendidos como el rugby, el golf o el kárate. Es lo que pasa cuando se crean cargos que no sirven para nada. Tienen que proponer cualquier cosa, aunque se trate de soberanas tonterías, para aparentar que el dinero que perciben está siendo bien utilizado.
Abunda entre la comunidad olímpica la sana vocación de amateurismo y humildad sobre la que se fundamentó el nacimiento de los Juegos modernos. Desde el Comité Olímpico Internacional y los altos círculos que lo rodean siempre se ha mirado con recelo el profesionalismo, se ha abogado por hacer virar al Olimpismo hacia el compromiso social y la educación y por predicar con el ejemplo a través de la reducción de costes y el impulso de iniciativas ecológicas y solidarias.
De ese sistema de principios siempre se ha desprendido la idea, hasta hora imposible de materializar, de acabar con el gigantismo de los Juegos Olímpicos. Es decir, de convertir lo que ahora es un evento enormemente masificado y con unos costes estratosféricos en algo más acorde con los ideales que predican. Por ello, reducir el número de deportes que componen el programa olímpico ha sido siempre uno de los principales retos planteados por los dirigentes.
Sin embargo, la experiencia ha demostrado que los intereses por los que se mueve el deporte de élite, y en especial los Juegos Olímpicos, tienen más fuerza que los propósitos de los mandatarios, por muy nobles que sean. Un claro ejemplo de ello fue el hecho de elegir Londres en lugar de Madrid como sede de los Juegos de 2012, cuando el proyecto de los británicos suponía un coste notoriamente muy superior al de la capital española, que se había preocupado por plantar la primera semilla en esa tarea de lograr unos Juegos más modestos y menos monetizados.
La última noticia salida del departamento de prensa del COI delata, una vez más, la falsedad de los dirigentes, encabezada por el presidente Jacques Rogge. Ni reducción de costes ni de deportes. Todo es barata charlatanería para pretender hacer creer que el espíritu olímpico es algo que realmente les importa. En 2016 habrá, al menos, dos deportes más. Pretendían aumentar el programa ya en Londres, pero el cerrado sistema de votaciones de la Asamblea Olímpica permitió tirar para atrás al kárate y al squash. Ese detalle ya se ha solventado (ahora basta con que se apruebe la aceptación de los deportes por mayoría simple) y dos disciplinas más tienen vía libre para los Juegos de 2016.
Ya que contra la hipocresía del COI no se puede hacer gran cosa, ahora toca plantearse qué deportes deberían introducirse y cuáles respetan mejor los ideales olímpicos. Los candidatos son el sóftbol y el béisbol (dos que se cayeron del programa para Londres por su escasa extensión a nivel mundial el primero y en el Reino Unido el segundo), el rugby (aunque en la modalidad de a siete), el patinaje, el kárate, el golf y el squash. Puestos a ser consecuentes, un servidor se queda con el rugby, deporte de caballeros donde los haya, y el kárate, el que menos costes plantearía (se solucionaría así, además, el eterno dilema de por qué judo y taekwondo son olímpicos y el kárate, tercera arte marcial por excelencia, no lo es). En cualquier caso, las respectivas federaciones internacionales están moviendo muchos hilos para ser que su deporte sea el elegido. Con la importancia que tienen los amiguismos en la comunidad olímpica, cualquier cosa puede suceder.
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Fútbol
el viernes 20 de febrero de 2009
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La crisis económica se está notando, y mucho, en el mundo del deporte. Ya hemos hablado del caso de la Fórmula 1, los rallies y las motos. En el baloncesto, la desaparición de Akasvayu fue uno de los ejemplos más claros. Y ahora parece que el fútbol está pasando por lo peor.
En España, el Valencia está pasando por el peor trago, pues se está viendo incapaz de hacer frente a la deuda que acumula. El Deportivo también anda inmerso en graves problemas financieros. Y conjuntos más modestos lo están notando sobremanera (el Logroñés, incluso, ha perdido la categoría).
Ante tal tesitura, Michel Platini, presidente de la UEFA, ha tomado las manijas de la situación para proponer las que él considera como las vías más aconsejables para lidiar con la crisis. El diriginte francés, que precisamente nunca ha destacado por su lucidez, se presentó ante el Parlamento Europeo con un plan de rescate.
Entre las medidas que propuso destaca la de establecer un tope salarial, al estilo de la NBA, para los equipos. Se trata, dice, de "limitar el total de dinero que cada equipo puede destinar a gastos de personal y traspasos". Es decir, de implantar el modelo estadounidense en Europa.
Lo que tiene narices es que los equipos, como declaró no hace mucho la Asociación de Clubes Europeos, ya han dicho mil veces que no aceptarán tal propuesta, por lo que la propuesta de Platini parece responder más a una enorme falta de ideas que a algo que se pueda implantar de manera efectiva.
Es decir, que Platini fue un gran futbolista, pero como dirigente ya ha demostrado más de una vez sus carencias. Quedará muy bien entre las élites de la política europea presentándose en el Parlamento y proponiendo estas medidas salvadoras. Pero él mismo sabe que sólo está vendiendo humo.
Platini también soltó otras perlas frente a los parlamentarios, como afirmar que no es aceptable ofrecer 130 millones de euros por comprar a un jugador como Kaka. Si nos ponemos a pensar en la pobreza que existe en el mundo, tal vez moralmente no sea algo del todo admisible. Pero que le pregunten al Milán si esa cantidad es aceptable o no.
Es costumbre que cada vez que aparece un niño que se sale jugando contra chavales que no saben ni pegarle a la pelota, los medios le encumbren como el futuro Zidane. En este caso, las similitudes entre el pequeño y el astro son mayores, pues él chico también es francés y de origen argelino.
Se llama Madin Mohammed, tiene solamente seis años y ya ha ocupado las primeras páginas de varios periódicos británicos. Juega en el modesto Roubaix y cuentan que equipos como Chelsea y Real Madrid le siguen de cerca. La verdad es que el chaval luce una técnica impresionante. ¡Pero tiene sólo seis años! Démosle algo de tiempo.
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Tenis
el martes 17 de febrero de 2009
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La enemistad de los países árabes con Israel se extiende cada vez más a todos los ámbitos de la vida. El deporte, en este caso, ha vuelto a ser testigo de ello. Ya hablamos en este blog sobre los sucesos de Munich ‘72. Pero en esta ocasión el boicot no ha sido violento. Más bien administrativo.
El torneo de Dubai, ciudad de Emiratos Árabes Unidos, ha impedido tomar parte en la competición a la tenista Shahar Peer, por el simple hecho de ser israelí. En realidad, no ha habido ningún tipo de explicación al respecto por parte de los organizadores. Pero la cuestión es que desde el país se negaron a facilitar el visado a la jugadora y ésta no pudo traspasar la frontera.
En la sombra subyace la animadversión del mundo árabe hacia Israel, sobre todo después de la última incursión judía en Gaza, que dejó 1.300 muertos palestinos, un tercio de los cuales eran niños. La respuesta de los Emiratos Árabes Unidos puede dejarles ahora sin su torneo del circuito mundial.
El presidente de la WTA, Larry Scott, ya ha avisado de que habrá sanciones y entre ellas se maneja la posibilidad de que el torneo no regrese a Dubai en 2010. “Deporte y política no deben mezclarse y entre nuestros principios fundamentales está tener una competición justa para todos sin discriminación de nacionalidad, credo, raza, religión, etcétera”, comentó.
Desde el mundo del tenis se han volcado con la jugadora. Amelie Mauresmo declaró que este hecho “es inaceptable porque el deporte debería ser independiente de guerras y religiones”. Francesco Ricci, presidente de la Federación Internacional de Tenis (IFT), también mostró su apoyo a Peer y señaló que “la ITF cree que el deporte no debe ser usado como herramienta política, sino como elemento unificador entre atletas y naciones”.
De donde Peer no ha recibido ninguna muestra de apoyo es, lógicamente, del mundo árabe. Sin embargo, la tenista ya jugó el año pasado los torneos de Doha y Qatar, con lo que se convirtió en la primera israelí en competir dentro del Golfo Árabe. Incluso disputó el dobles junto a la india Sania Mirza, una tenista musulmana. Esos tiempos de armonía han tocado a su fin. La respuesta de Hamas a la incursión israelí (unos cuantos cohetes lanzados sin rumbo ni dirección) ha sido prácticamente nula. De momento, la réplica a través del mundo del deporte ya ha tenido más impacto.
Por primera vez en muchos meses (desde que la selección se colgase la plata en los Juegos Olímpicos de Pekín), el baloncesto ha ocupado un lugar de privilegio en las informaciones de los medios de comunicación generalistas. Resulta, en cierta medida, triste que para conseguirlo se hayan tenido que dar tres circunstancias tan excepcionales: que tres españoles estén presentes en el All Star de la NBA, que por primera vez uno de ellos dispute el concurso de mates y que, a nivel nacional, el Real Madrid culminara una de sus remontadas más memorables para cortar la racha de 16 victorias del omnipotente Tau.
El baloncesto ha sido, tradicionalmente, el segundo deporte nacional y, en la actualidad, es el que más licencias federativas suma, sólo por detrás del fútbol. De hecho, la página web de la ACB es una de las páginas de Internet más visitadas de España, muy por delante de las páginas oficiales de cualquier otra competición deportiva. Sin embargo, esa realidad lleva años sin reflejarse en el espacio que los medios de comunicación otorgan al deporte de la canasta. Marginado como está, al baloncesto sólo le dan las migajas: los últimos segundos del informativo cuando han jugado los españoles en la NBA y un pequeño faldón en la sección de deportes para informar sobre la ACB o la Euroliga.
Pero el deporte al que un día encumbraron a las portadas jugadores como Corbalán, Epi y Fernando Martín lleva un tiempo ofreciendo argumentos de sobra para volver al lugar que, por historia, tradición y apoyo, le corresponde. El Mundial de Japón, la plata de Pekín, los éxitos en la NBA, la buena temporada de los equipos españoles en la Euroliga o el alto nivel que está mostrando la ACB son motivos de peso. La eterna excusa de que eso no interesa al público ya no vale. Vean si no las audiencias de Cuatro durante el All Star (casi un 30% de share), una competición que, para más inri, se disputa de madrugada. Los aficionados están dejando claros sus gustos. Así que basta ya de tanta discriminación. Más baloncesto en los medios, por favor.
Vale que la lesión por una temporada de Greg Oden ha convertido en rookie a alguien que debía ser ya un sophomore. Y es cierto que jugadores como Rudy Fernández o Marc Gasol pertenecen a esta generación como podrían haber pertenecido a cualquier otra. De acuerdo. Pero aceptando que el hecho de formar parte de una generación de novatos o de otra depende mucho de la casualidad, parece justo afirmar que la fortuna, en esta ocasión, se ha conjurado para ofrecer al mundo una de las mejores camadas de la historia.
La pregunta que surge es si se trata de la mejor o ha habido otras que la han superado. El futuro lo acabará determinando, porque estos jugadores todavía deben demostrar mucho, pero es verdad que pocas veces se han juntado tantos superclases, tantas estrellas en ciernes, tantos jugadores llamados a la gloria. A continuación, analizaremos uno a uno cada caso. El orden no tiene que ver con el futuro que les auguro. Los he dispuesto según la clasificación que, personalmente, les daría para el premio a rookie del año.
1. O. J. Mayo: Simplemente, impresionante. Si no gana el premio al rookie del año será por lo poco que ha hecho su equipo pero, para mi gusto, es el que más se lo merece. Es su primera temporada y ya es el líder indiscutible del equipo, incluso por encima de Rudy Gay. Tiene una muñeca prodigiosa y sus porcentajes son envidiables. Sus números: 19,3 puntos y 2,8 asistencias por partido. Con esa mentalidad ganadora y su madera de líder, está llamado a ser un grande, sobre todo si mejora en el resto de estadísticas (más allá de la anotación).
2. Derrick Rose: El número uno del draft es, por descontado, el mejor base de esta generación y será uno de los mejores de la liga en el futuro. Ya ha desplazado (cosa que estaba cantada) a Kirk Hinrich de la titularidad y promedia unos espectaculares 17 puntos y 6,3 asistencias en su primer año. Sus números lo dicen todo, pero verle jugar es un argumento todavía más poderoso. Dirige, manda, se juega tiros importantes y hace jugar al resto. Lo tiene todo para triunfar.
3. D.J. Agustin: Se ha destapado como un líder nato en los Bobcats. Es hábil, rápido y un buen anotador. Las lesiones le han atacado esta temporada, pero ello no le ha parado. Promedia 12,8 puntos y cuatro asistencias por partido. Partía como teórico suplente de Raymon Felton, pero está claro que acabará superándole. De su mano, con Okafor cada vez mejor y si Wallace sigue en racha, los Bobcats pueden luchar por los playoffs el año que viene.
4. Russell Westbrook: Otro de los grandes bases que ha dado esta generación. No es tan buen tirador, pero lo compensa con una mayor capacidad atlética. No en vano, ha estado a punto de participar en el concurso de mates. Con 15 puntos y 4,9 asistencias por partido es el PG titular de los Thunder y fundamento indispensable del tridente que sostiene el prometedor futuro de la franquicia de Oklahoma.
5. Rudy Fernandez: Si bien sus números (10,6 puntos y tres rebotes por partido) distan mucho de lo que realmente puede ofrecer, ya es toda una estrella en Portland. Se ha reconvertido a un alero más tirador, aunque no olvida su gran capacidad para penetrar. Está lastrando el hecho de ser un jugador secundario para el equipo y el tener menos la pelota. Pero es ambicioso y seguro que acabará como alero titular en Portland o donde tenga que ir para consolidarse.
6. Michael Beasley: Lo pongo tan atrás porque no ha estado a la altura de lo que se esperaba de él. Avocado a empezar desde el banquillo, le falta confianza para desarrollar su potencial, aunque sus 13,3 puntos y 5,3 rebotes no sean malos números. Pero tiene capacidad para dar mucho más, como ha demostrado en varios partidos, y convertirse en uno de los PF de referencia en la liga. En cuanto logre centrarse, lo conseguirá.
7. Marc Gasol: De no ser por el año en el limbo que pasó Greg Oden, sería el mejor center de esta camada de novatos. Su valía y su importancia para el equipo es algo que se ve más en los partidos que en sus números. Es una pieza clave en el juego por su capacidad de lucha bajo los aros y su fortaleza. No en vano, promedia 30 minutos de juego y 7,1 rebotes. El único pero: debe explotar más su buena técnica en los movimientos de pivote para mejorar esos 11 puntos por partido. En cuanto sea algo más egoísta en ataque, demostrará lo que realmente vale.
8. Brook Lopez: No ha sido una tarea fácil, pero lo ha logrado. Ya es el pívot titular e indiscutible de los Nets. Poner a Marc por encima de él tal vez responda un poco al típico orgullo nacional, porque Lopez no tiene nada que envidiar al mediano de los Gasol. Su poderío físico le permite plantar cara a centers de la talla de Shaq o Yao. Sus 12,3 puntos y 8,1 rebotes son una clara muestra de ello. La gran evolución de su juego es uno de los principales motivos de la buena temporada de New Jersey y un augurio de que Lopez será uno de los pivots más dominantes en el futuro.
9. Greg Oden: Con ese físico tan portentoso, todavía no ha dado ni la mitad de lo que se espera de un número uno del draft como es él. Su evolución está siendo lenta (igual que lentos son todavía sus movimientos bajo los aros), pero con semejante cuerpo muchos ven en él al Shaquille del futuro. Tendrá que seguir trabajando su técnica para conseguirlo, porque nueve puntos y 7,2 rebotes por partido son todavía unos números muy pobres.
10. Kevin Love: Le ha costado explotar y, desde luego, todavía no lo ha hecho del todo, pero su calidad y su clase han quedado patentes. 9,4 puntos y 8,7 rebotes por partido son una buena carta de presentación pero, siendo exigentes, se espera bastante más de él. Su elegancia nos cautivó en su momento a muchos. Necesita soltarse más para acabar siendo el cuatro titular y también debe recuperar una cualidad en la que aventaja a muchos hombres altos y que parece haber olvidado: su capacidad para asistir.
11. Anthony Morrow: Este escolta que ni siquiera fue elegido en el draft ha sorprendido a todo el mundo y amenaza con convertirse en uno de los mejores tiradores de la liga. En cuanto ha tenido la oportunidad de ser titular, se ha salido. Lástima que Jamal Crawford y Monta Ellis le estén cortando el paso y sus números hayan bajado a 8,4 puntos y 2,8 rebotes. Personalmente, tengo debilidad por él, y estoy seguro de que en cuanto vuelva a tener minutos y responsabilidades seguirá mostrando una gran evolución.
12. Eric Gordon: Su equipo no está brillando en absoluto, pero al menos a él eso no le ha influido demasiado. Se ha asentado en la posición de escolta y promedia 14,7 puntos y 2,4 rebotes por partido. En los Clippers existen mil rumores de traspasos, pero él ya se ha convertido en un intocable. No hay duda de que le aguarda un futuro prometedor.
13. Mario Chalmers: No era uno de los grandes bases de esta generación, pero se ha convertido en uno de ellos. Su gran evolución en los Heat es una de las principales razones del éxito de los de Miami. Asiste, tira de tres y trabaja para el equipo. Si este proyecto de los Heat se acaba consolidando será, a buen seguro, con él como director de juego. Su carta de presentación en su año de debut: 10,1 puntos y 4,8 asistencias de media.
14. Jerryd Bayless: Gracias a las lesiones de sus compañeros, ha tenido sus momentos de gloria y ha demostrado su gran facilidad para anotar. Sin embargo, ha dejado patentes sus grandes carencias como director de juego. Tiene un perfil más de escolta, pero un físico de base. Ése es su gran lastre para lograr convertirse en un jugador importante.
15. Luc Mbah a Moute: Otra de las revelaciones de la temporada. Se ha convertido en una pieza importante del banquillo de los Bucks, con 7,1 puntos y seis rebotes por partido. Es un portento atlético y, si mejora su tiro de media distancia, acabará siendo titular en algún equipo.
16. Darrell Arthur: Sorprendió a muchos a principios de año, pero su rendimiento ha bajado conforme Gasol y Warrick le han robado protagonismo. Tiene calidad, pero debe dar un paso al frente para ganar minutos de juego y peso en el equipo.
17. Nicolas Batum: Ha convencido a Nate McMillan por lo buen defensor que es, pero desde luego no le llega a la suela de los zapatos a la mayoría de jugadores de su generación. El hecho de incluirlo en esta lista en lugar de nombrarlo simplemente más abajo, se debe al hecho de que haya sido titular en 49 de los 52 partidos que ha disputado. Sus 4,7 puntos por partido hablan por sí solos.
¿Por qué 17? He puesto el listón en Darrell Arthur (como futura estrella -habría que definir también qué tipo de estrella- que creo que puede ser) y, a partir de ahí, he metido a todo lo que me parecía que lo superase. La inclusión de Batum es, como he citado, algo meramente curricular, por obligación, y tal vez la de Mbah a Moute también sea un exceso. Pero es cierto que en esta generación hay muchos otros jugadores que pueden llegar a ser muy importantes. Son los siguientes: Alexis Ajinca y Sean Singletary (Bobcats), Anthony Randolph (Warriors), Roy Hibbert y Brandon Rush (Pacers), DeAndre Jordan (Clippers), Sun Yue (Lakers), Joe Alexander (Bucks), Chris Douglas-Roberts (Nets), Danilo Gallinari (Knicks), Courtney Lee (Magic), Marreese Speights (Sixers), Goran Dragic y Robin Lopez (Suns), Jason Thompson (Kings), Roko Leni Ukic (Raptors), Kosta Koufos (Jazz) y JaVale McGee (Wizards).
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Fútbol
el jueves 12 de febrero de 2009
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Resulta impactante. En un país donde la epidemia de cólera ha matado a 3.500 personas, donde el paro y la inflación mantienen a la población sumida en la miseria y donde la huída se ha convertido en la mejor vía para sobrevivir, a quienes aman el deporte todavía les quedan fuerzas para seguir dejándose el sudor sobre un campo de fútbol.
Zimbabue atraviesa la peor crisis humanitaria, económica y social de su historia. Pero, luchando contra los elementos y con muchas dificultades, el fútbol se mantiene vivo y, sorprendentemente, en buen estado. El mayor exponente de ello es el Dynamos, el equipo más laureado del país. Es el club más importante de la capital, Harare, y en su trayectoria cuenta con el éxito más importante del balompié zimbabuense: en 1998, en pleno auge económico y deportivo de Zimbabue, el Dynamos alcanzó la final de la Liga de Campeones Africana, en la que sucumbió ante el ASEC de Costa de Marfil.
Poco después de aquel logro, el presidente Robert Mugabe decidió expropiar las tierras a los granjeros blancos para dárselas a sus amigos, el país dejó de producir y la economía se fue a pique. La situación es tan grave que no hay dinero para pagar a los médicos ni sanear las aguas. La población consume el agua infectada, enferma y no hay nadie que la cure. Por ello, y azuzados por el brote de cólera, más de tres millones de zimbabuenses han decidido emigrar, casi todos a la vecina Sudáfrica.
Un éxito histórico Ese declive del que era uno de los países más prósperos de África llegó acompañado de una decadencia a nivel futbolístico. Sin embargo, hoy, cuando la situación es más extrema que nunca, el fútbol vuelve a dar alegrías a la afición. A finales de 2008, el Dynamos, un equipo prácticamente amateur, sorprendió al millonario Zamalek egipcio y se clasificó, ante el estupor y el éxtasis de todo Zimbabue, para las semifinales de la Champions League.
El modesto equipo de Harare no llegó más allá, pero su éxito ha sido un empujón para la moral del fútbol del país. El campeón de la Copa, el Caps United, ha empezado arrasando en la Copa Confederación (algo así como la Recopa de África), en la que se ha deshecho del Victors ugandés y amenaza con lograr grandes cosas en una competición en la que su mayor conquista, llegar a los cuartos, data de 1983 y en la que en los últimos años ningún equipo zimbabuense ha logrado superar la primera ronda.
La selección, en tanto, ha vuelto a disputar un partido después de cuatro meses (empate a cero en Tanzania) y afronta con ilusión el Campeonato de las Naciones de África. Esta pionera competición se disputa a partir de la próxima semana y en ella participan potencias como Costa de Marfil, Senegal o Ghana (ocho equipos, en total, que obtuvieron la clasificación por ganar la fase previa en sus respectivas zonas geográficas).
Pese a todo, el fútbol en Zimbabue sigue nadando contra corriente. Son muchos los futbolistas que, como el resto de la población, se han visto obligados a emigrar. Algunos, además, lo han hecho a costa de quedarse sin equipo. Es el caso del delantero internacional Njabulo Ncube, que se mantiene en forma entrenando con un equipo aficionado de Sudáfrica mientras intenta conseguir club.
Jugar sin cobrar Los que se quedan en el país, en tanto, tienen que lidiar con la extrema situación que les rodea. Los jugadores del Dynamos, por ejemplo, no tienen ni sueldo ni patrocinador, pese a ser el equipo insignia de la nación. Cobran por partido, dependiendo del resultado que consigan. Otros ni siquiera cobran. Por ello la mayoría de futbolistas acaba yéndose a Sudáfrica, donde ganan más.
Las cosas tampoco son fáciles para los aficionados. La hiperinflación que azota al país provoca que, por ejemplo, la entrada más barata para ver al Dynamos cueste en torno a un billón de dólares zimbabuenses (mil millones de dólares para el mundo no anglosajón). Eso si tienen la suerte de no ser uno de los 75.000 infectados por el cólera o de los más de dos millones enfermos de SIDA y albergan fuerzas para ir al estadio.
Al menos, Mugabe ha dado su brazo a torcer y ha alcanzado un acuerdo de gobierno con el líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, para que éste sea el primer ministro (con Mugabe, eso sí, como presidente). Al fin una buena noticia no futbolística para el país.
Existen infinidad de hazañas deportivas escritas en los libros con litros de sudor. Abundan las gestas, labradas a través de una fuerza de superación excepcional, que suscitan una admiración y un sobrecogimiento supremos. Pero la mayoría de todas estas proezas ha de rendir pleitesía a lo que consiguió una mujer de color, desconocida para la mayoría de la afición, allá por los años sesenta.
Wilma Rudolph nació un 23 de junio de 1940 con los astros conjurados en su contra. Vigésima de 22 hermanos, nacida en el seno de una familia pobre, en una época en la que los derechos de los negros carecían de valor en Estados Unidos, Wilma fue un bebé prematuro, débil y enfermizo, de apenas dos kilos de peso al nacer. A los cuatro años sufrió una doble neumonía y con seis le atacó una extraña enfermedad, la poliomielitis, que la dejó paralizada de una pierna durante años.
Pero desde pequeña Wilma demostró una especial capacidad de lucha ante las adversidades. Aunque los médicos habían pronosticado que no volvería a andar, ella lo consiguió. Tuvo que aprender a caminar de nuevo. Pero, con tesón y coraje, logró incluso practicar deporte con éxito. Empezó en el instituto, donde jugó al baloncesto, y después se introdujo en el mundo del atletismo.
A los 15 años, Ed Temple, entrenador del equipo de atletismo de la Universidad Estatal de Tennessee, descubrió su potencial para las pruebas de velocidad. De su mano, en sólo un año logró clasificarse para los Juegos Olímpicos de Melbourne ’56. Con 16 años, Wilma obtuvo una medalla de bronce en el relevo de 4x100 y participó en los 200 metros estilos, prueba en la que cayó eliminada en las series clasificatorias.
Pero la semilla había sido sembrada y pronto empezaría a ofrecer frutos más jugosos. Wilma empezó a cosechar títulos de campeona nacional en categoría júnior y, aunque la maternidad cortó su progresión durante el ciclo olímpico, se clasificó con holgura para las pruebas de los 100 y los 200 metros de los Juegos de Roma ’60. De la capital italiana regresó nada menos que con tres preseas doradas: el doblete en las dos pruebas individuales y otro oro más en el 4x100.
Después de eso, Wilma, entonces ya conocida como la gacela negra, batió varios récords del mundo, siempre en pruebas de velocidad. Esos serían sus últimos logros como atleta pues, en 1962, con apenas 22 años, decidió retirarse. Desde entonces se dedicó a la defensa de los derechos de los negros y a entrenar a jóvenes promesas. Murió a los 54 años a causa de un tumor cerebral. Su caso ha perdurado en los libros de historia del deporte como uno de los mayores ejemplos de superación y ha servido de aliento a muchas mujeres deportistas.
Parece que el mundo del deporte profesional anda inmerso en una espiral de fatalidad. En los últimos días, varios deportistas han fallecido de las formas más trágicas y otros, como el esquiador suizo Daniel Albrecht, han estado a punto de perder la vida. La última víctima ha sido un motorista que participaba en un concurso de acrobacias y no pudo controlar la caída al intentar un giro completo hacia atrás. Se llamaba Jeremy Lusk y tenía tan solo 24 años. Los daños cerebrales que sufrió acabaron costándole la vida. He aquí el vídeo del accidente:
La historia es todavía más funesta en el caso del jugador de balonmano Marian Cozma. Este pivote del Vezprem húngaro, internacional con la selección rumana, fue asesinado cuando se encontraba de fiesta junto a sus compañeros de equipos. Un grupo de 30 personas les atacó y Cozma recibió una puñalada en el corazón. Para más inri, ahora, la hipótesis que más fuerza está cobrando es que lo mataron al confundirlo con otra persona.
A ellos dos se les suma el ciclista belga Frederiek Wolf, quien falleció también en extrañas condiciones. Estaba participando en la Vuelta a Qatar. Se fue a dormir por la noche y no volvió a despertar. Todo apunta a un ataque al corazón, pero sus padres se han negado a realizar la autopsia que determine lo que le sucedió realmente. Más suerte corrió Daniel Albretch. El suizo sufrió una grave caída en una prueba en Kitzbühel y lleva desde entonces en coma inducido. Parece que en su caso, al menos, podrá ponerse bien, pues va mejorando poco a poco daños cerebrales y pulmonares.
Todos estos sucesos ponen de manifiesto varias cosas. En primer lugar, que la seguridad en ciertos deportes de mayor riesgo, como el motociclismo de acrobacias o el esquí, todavía deja mucho que desear. Y, en segundo lugar, que el deporte de élite, como ya profundizamos en un reportaje alcanza muchas veces un grado en el que algo que debiera ser saludable se convierte en un peligro para la salud (el ciclismo ha vuelto a dejarnos un ejemplo). Periodos tan negros como el que hemos atravesado estos días deberían hacer pensar en que hay que empezar a tomar medidas más drásticas.
El torneo de rugby más antiguo del mundo acaba de dar comienzo y muchas son las expectativas puestas en él. Predomina, ante todo, el interés por saber si Gales será capaz de consolidar su dominio, ahora que posee la selección más potente de los últimos años. Los dragones rojos se enfrentan a la historia por dos motivos: se encuentra ante una oportunidad única de alzar dos Grand Slam seguidos, cosa que nunca antes han conseguido, y pueden igualar a Inglaterra como el país más laureado en el torneo, con 25 victorias.
Los ingleses, en cambio, apenas tienen motivos para la alegría. Con Jonny Wilkinson fuera de juego, sus posibilidades son escasas y tendrán que conformarse con cruzar los dedos para que Francia o Irlanda dobleguen a los galeses y permitan a los de la rosa mantener su hegemonía en el palmarés del Seis Naciones. Galos e irlandeses son un buen ejemplo del gran estado que atraviesa el deporte del oval en el hemisferio norte. Ambos han armado dos equipos rebosantes de calidad y aspiran a un título que, en el caso de los de verde, se resiste desde hace más de 20 años.
Con todos esos alicientes, y con una Escocia y una Italia que tampoco dejan de crecer, el Seis Naciones ha alcanzado un enorme atractivo, incluso para países donde el rugby es un deporte tradicionalmente poco seguido. El tercer deporte que más audiencia congrega del mundo ha empezado a tener tirón en España: la final de la Heineken Cup (algo así como la Champions League del rugby) la siguieron por Teledeporte 400.000 personas. Una marca histórica pues, para más inri, no se trataba ni de un encuentro de la selección española ni de los torneos por naciones más importantes.
Los hechizos de este deporte, gran exponente de los principios de nobleza y juego limpio, cautivan cada vez a más seguidores a lo largo y ancho del planeta. Y no es para menos. Una vez captadas las reglas y las minuciosidades tácticas del juego, ver un partido de rugby del máximo nivel es una experiencia reconfortante y entretenida. Los propios jugadores transmiten una pasión y una capacidad de sufrimiento poco comparable a la de la mayoría de deportes tradicionalmente más televisivos. Y si uno tiene la oportunidad de seguir un partido del Seis Naciones rodeado de británicos o irlandeses, el fervor se le contagia hasta al más iletrado. Con estos argumentos, el rugby tiene todo lo necesario para empezar a triunfar también en España. Ojalá sea así. Larga vida al rugby.
Publicado por Ricardo Fernández
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el domingo 8 de febrero de 2009
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Es por todos sabido que la crisis económica que afecta a todo el planeta se está cebando con el mundo del motor, especialmente con los fabricantes japoneses. La primera espantada se produjo por parte de Honda F1 (muerte anunciada como ya explicaremos en otras entradas del blog), aunque después se unirían Subaru y Suzuki en el WRC, Kawasaki en MotoGP y hace unos días, Mitsubishi anunció su retirada de los Rally Raid y del Dakar de manera oficial. Ante estas bajas, competiciones como el WRC, han quedado cojas, la Fórmula Uno ha adoptado medidas drásticas para la reducción de costes y aventuras como el Dakar esperan la decisión de Volkswagen tras perder a su directo rival. La relación entre deporte del motor y dinero se ha hecho cada vez mas estrecha (debido al constante desarrollo de nuevos y mejores materiales y tecnologías además de otros motivos menos tecnologicos) y cuando deja de ser rentable la inversión, se cierra el chiringuito y se manda a los pilotos al paro.
Especialidades como la F1 han ido poco a poco perdiendo a sus románticos, y las marcas de coches que en el pasado proporcionaban únicamente los motores han adquirido los equipos enteros, excluyendo a Ferrari, ya que su imagen siempre ha estado ligada a la competición. Sólo Frank Williams y su inseparable Patrick Head han aguantado con un equipo (Williams) que no se dedica a vender coches ni bebidas energéticas, sólo a la pasión por la competición.
El buen momento de las 24 horas de Le Mans
A otras categorías no menos importantes, como pueden ser las 24 horas de Le Mans, parece no afectarles la crisis, ya que a falta de cuatro meses para su inicio, tiene más peticiones de inscripción que lugares dispone para la parrilla de salida. Esto se debe, básicamente, a la esencia de esta legendaria carrera. Salvo las dos grandes marcas oficiales, Audi y Peugeot, que seguramente sean las que se disputen la victoria, la mayoría del resto de participantes son equipos artesanales (Pescarollo, Oreca, Lola,...), los románticos que citábamos anteriormente.
A este último grupo se unió el pasado año, aunque no tuviera mucha repercusión mediática, Epsilon Euskadi. La escudería española capitaneada por Joan Villadelprat, ingeniero español vinculado durante mas de treinta años a la Formula Uno en equipos como McLaren, Ferrari, Benetton y Prost, decidió materializar su sueño con un difícil proyecto: el primer equipo íntegramente español que participa en Le Mans en sus 76 ediciones de historia.
Epsilon Euskadi
El equipo Epsilon Euskadi ya formaba parte de las World Series by Renault (que ganaría en 2005 con un desconocido, por aquel entonces, Robert Kubica, descubierto por Villadelprat), la Eurocup Fórmula Renault 2.0 y de la Mégane Trophy. El reto de Le Mans era importante, y Villadelprat decidió emprenderlo con todas las garantías apuntando a la categoría reina de la prueba, los LMP1, que poseen las siguientes características:
Pueden ser abiertos o cerrados
Son los más potentes, con potencias cercanas a los 650 cv.
Su peso mínimo tiene que ser de 900Kg
Las cilindradas varían con respecto al tipo de motor: hasta 6 litros para atmosféricos, 4 litros para los turbo y 5,5 litros para los diesel turboalimentados
Los depósitos de los gasolina son de 90 litros, mientras que los diesel son de 81
Con estas directrices y con un presupuesto limitado (6,5 millones de euros frente a los 120 de Audi), comenzó en 2005 el duro trabajo de Epsilon Euskadi en sus instalaciones de la localidad guipuzcoana de Azkoitia. Para ello contrató al reputado ingeniero John Travis, procedente de Lola, para que comenzara el diseño del futuro LMP1, al que llamarían “ee1”. Posteriormente se unió al equipo Sergio Rinland, anteriormente en Williams, que ayudaría al perfeccionamiento del vehículo una vez aprobada su construcción. La escudería cuenta por otra parte con un máster de postgrado sobre mecánica deportiva (Metca), dirigido a ingenieros, de los que selecciona cuatro de ellos por año para formar parte de su estructura de competición. El túnel de viento Aerolab (Italia) y un programa de simulación CFD son las principales herramientas que emplean para la realización del prototipo.
Así nace el ee1, que se decide realizar cerrado (con techo) en lugar de barqueta, con mayor rigidez y eficiencia aerodinámica y posteriormente para adaptarse a las normas de la ACO que entrarán en vigor en 2010. Tanto el chasis como la carrocería se realizan en fibra de carbono, Kevlar y Nomex, de la que se intenta conseguir el centro de gravedad más bajo posible y optimizar el rendimiento dinámico, creando un bastidor tan ligero que, con todos sus componentes incluidos, debe ser lastrado con 80 kilos para cumplir el reglamento de los LMP1. Para el motor se decide montar el Judd GV 5.5. Se trata de un V10 de 5,5 litros de cilindrada, que entrega unos 640 caballos de potencia y cuyo máximo régimen de giro es de 8.100 rpm, aunque podría subir hasta las 8.500 vueltas. Su par 653 Nm a 6.500 rpm, motor mas homogéneo que los turbo. La caja de cambios, diseñada por Epsilon Euskadi y realizada por el especialista Ricardo, cuenta con seis velocidades y su gestión está encomendada al sistema Mega Line. Otro elemento importante son las suspensiones, con el tradicional Push-rod (utilizado habitualmente en monoplazas).
Una vez construido el prototipo, y siguiendo con la premisa de ser el equipo íntegramente español, contratan a los pilotos Miguel Ángel de Castro, Ángel Burgueño y Adrián Vallés, que pilotarán el ee1 en las tres últimas pruebas de las Le Mans Series (logrando un 7º puesto en Spa) de cara a su puesta a punto para las 24 horas. Finalmente el 14 de Junio de 2008 el precioso ee1 debuta en Le Mans, siendo completamente negro, ya que tristemente no encuentran ningún patrocinador que les apoye, pero siguen adelante, y ¡¡¡de manera magnífica!!!. El ee1 numero 20 pilotado por los españoles se mantiene en el top 15 durante buena parte de la carrera, con el objetivo de terminar en su primera participación, pero a falta de 5 horas del final, un fallo en la caja de cambios les obligó a abandonar la carrera. La segunda unidad (en vísperas a la carrera la organización ofreció una vacante al equipo), pilotada por los ex F1 Gounon, Nakano y Johansson también abandonaba por el mismo problema. Sin embargo el equipo se encontraba entusiasmado por su primera participación y al final de la prueba declaraban:
“Las muestras de cariño de los aficionados españoles que estuvieron en el circuito, que se acercaron al box a darnos ánimos y nos los lanzaron desde las gradas cuando nos dirigíamos a la parrilla de salida, son nuestro más preciado combustible. Aún más motivados por estas muestras de cariño, volveremos el año que viene a las 24 Horas de Le Mans. Muchas Gracias a todos”.
En 2009 no se dan por vencidos, y a pesar de la coyuntura económica, han seguido desarrollando el coche e intentan hacerse con los servicios de Jos Verstappen para pilotar el segundo prototipo (consiguió la victoria en su categoría el año pasado con Porsche), pero como al parecer siguen sin contar con el apoyo necesario, han puesto en marcha una excelente iniciativa: El club de los 1000. La aportación de cada uno de los mil socios que conformarían el club, de ahí el nombre, sería de 350 euros, dinero que iría íntegramente al objetivo de volver a disfrutar de Epsilon en las 24 horas de Le Mans. Aparte de la aportación al equipo, la pertenencia al club tendría otros beneficios. Avant Slot realizará una maqueta a escala 1:32 en edición limitada a 1000 unidades del ee1, maqueta que recibirán cada uno de los socios.
Además, entre otros, obtendrán una camiseta oficial del club, su carnet de rigor, descuentos en el merchandising del equipo, acceso prioritario para la reserva de entradas o viajes en los que esté involucrado el equipo y lo que quizás sea lo más importante, la participación en foros de diálogo directo con el equipo, la aportación de ideas y la toma de decisiones deportivas. Sin lugar a dudas, otra genial idea de un ingeniero emprendedor que lucha por la consecución de un sueño, a pesar de no contar con el apoyo necesario y que para muchos, entre los que me incluyo, ya ha hecho historia en el mundo del motor. Ojala que el éxito le acompañe.
Publicado por Ales
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Motor
el viernes 6 de febrero de 2009
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A partir de hoy, el blog Páginas Deportivas cuenta con dos importantes novedades. La primera es el diseño, que he intentado hacer más accesible, con una barra de navegación superior, y más útil y atractivo para los visitantes. Y la segunda es que, a partir de ahora, empezará a colaborar en la redacción de contenidos el ingrido, el maravilloso, el de los ojos hermosos, el casi Ingeniero Técnico Mecánico Ricardo Fernández. Esta pluma privilegiada nos deleitará con sus amplios conocimientos del mundo del motor, cosa que hasta ahora se echaba de menos en nuestras entradas.
Alcanzado el ecuador de la temporada, la clasificación de la Conferencia Oeste es la que desprende mayor claridad en la zona alta. Al contrario que en el Este, aquí hay un dominador claro, los Lakers, que tienen un buen colchón de ventaja sobre sus perseguidores. El equipo de Pau Gasol ha encontrado la estabilidad perfecta (aunque se les haya atragantado Orlando, equipo contra el que han caído en dos ocasiones). Lamar Odom se ha adaptado a la perfección a su rol de sexto hombre, Gasol ha logrado alcanzar su mejor nivel y Bynum ya ofrece la solidez bajo los aros que se le presumía. Kobe es el de siempre y, además, Phil Jackson puede presumir de tener uno de los banquillos más participativos de todos los equipos que aspiran al título. Las lesiones, como la reciente de Bynum, parecen ser el único obstáculo de los angelinos hacia el primer puesto al final de la temporada regular.
Quienes más opciones, aunque lejanas, tienen de arrebatarle ese honor a los de oro y púrpura son los Spurs, que pase lo que pase cada año acaban metiéndose en la lucha por el título. Empezaron mal, pero tras el regreso de Ginobili han perdido muy pocos partidos. Las tres estrellas tejanas –Duncan, Parker y Ginobili– han encontrado un apoyo de lujo en Roger Mason, que se ha destapado como un experto en decidir partidos con sus triples. La solidez defensiva y la madurez del grupo son los principales argumentos de una franquicia acostumbrada a ganar anillos en años impares (1999, 2003, 2005 y 2007). En 2009, podría tocarles de nuevo.
‘Palos’ por lograr una buena posición Denver es, por el momento, el tercero en discordia, aunque en una cerrada pugna con otros siete equipos que se disputan las seis plazas de playoffs restantes. Los Nuggets han alcanzado un alto nivel de juego gracias al buen rendimiento de sus jugadores interiores, aspecto en el que más flojeaban. Nené está completando su mejor año en la liga y tanto Kenyon Martin como Andersen están cumpliendo. Además, el orden que ha aportado Billups y el desprenderse de un individualista como Iverson han cambiado, para bien, la filosofía. El equipo de Carmelo tiene muy factible el conseguir una buena posición para las eliminatorias por el título. Aunque para ello deberá bregar de lo lindo, pues sus rivales son de entidad.
Para empezar, están unos Hornets que habían logrado sobreponerse a las lesiones con entereza, pero que ahora deberán lidiar con la baja más sensible de todas, la de Chris Paul. Los partidos que esté ausente el base de Nueva Orleáns pueden ser claves para marcar el devenir de un equipo que empezaba a parecerse al de la temporada pasada. Las diferencias con el noveno son escasas y el jugar sin Paul, Chandler y Peterson es un lastre excesivo. Las lesiones también han afectado a Portland, que lleva tiempo sin su base titular. Pero en este caso la ausencia de Webster y Blake ha ayudado a los Blazers a darse cuenta de que Bayless puede ser un anotador decisivo y que Sergio puede dirigir la nave sin que le tiemble el pulso. Se echa en falta más peso en la anotación de Oden, que no acaba de explotar su portentoso físico. Pero el equipo tiene las ideas claras y mucha ilusión, argumentos clave para lograr el objetivo de los playoffs.
Equipos grandes pendiendo de un hilo Precisamente esa falta de ilusión y esas dudas es lo que más echan en falta Phoenix, Dallas y Utah, los tres equipos que ahora mismo tienen más papeletas para quedarse con la novena plaza que supondría el fracaso absoluto esta temporada. Los Jazz lo tienen, de momento, más crudo que nadie. Sin Carlos Boozer, su referente ofensivo, y ahora también sin Kirilenko, el equipo pierde mucho potencial. Millsap respondió durante un tiempo, pero ahora Williams y Okur (y Brewer cuando aparece) están demasiado solos. Mal pintan las cosas para ellos. Dallas, aunque pareció haberlo logrado durante un tiempo, tampoco acaba de encontrar el rumbo. La lesión de Howard fue un punto de inflexión, pero a la inestabilidad también han contribuido el hecho de que Dampier es uno de los pívots titulares más flojos de la liga y que la anotación está muy mal repartida (entre Nowitzki, Terry y Howard suman más del 60 por ciento de los puntos logrados y ni siquiera Kidd llega a los diez tantos de media).
Para Phoenix, la llegada de Jason Richardson no ha sido el revulsivo que se esperaba. El equipo mejoró por un tiempo, sobre todo gracias a la eclosión de SAC, que parece, por momentos, estar viviendo una segunda juventud. Pero con Steve Nash lejos de su mejor nivel y con las posibilidades de rotación muy mermadas tras la salida de Bell y Diaw, les está costando mucho coger la dinámica de victorias. De la debilidad de estos tres equipos se está aprovechando Houston para mantener una posición relativamente buena de cara a los playoffs. McGrady está bajo de forma y el conjunto se resiente. Con todo, el buen hacer de Yao, Artest y Scola está bastando para sostener las posibilidades de los de Texas.
Minnesota se reivindica Lejos de la lucha por entrar en las eliminatorias por el título, la gran sorpresa del último tramo de la temporada es Minnesota. Con Al Jefferson como líder indiscutible y Randy Foye como escudero de lujo, los Wolves han construido un proyecto de futuro muy interesante. A poco que estos dos mantengan su buen juego y su capacidad de liderazgo y que Kevin Love empiece a dar el nivel que se espera de él, la franquicia puede estar peleando por cosas importantes. También ha mejorado, aunque en menor medida, Golden State. Los constantes movimientos de jugadores han acabado forjando un equipo en el que todos se sienten importantes y no dudan en jugarse tiros. Pero tan altas cifras anotadoras tienen su contraste en el importante desorden defensivo, gran lastre de un conjunto con muy pocas aspiraciones.
Cierran la conferencia cuatro equipos con similares pretensiones. Grizzlies, Thunder, Kings y Clippers son ya una misión perdida. Ganan un partido de pascuas a ramos y dentro de la franquicia parece que poco importa. Memphis es el paraíso de la anarquía, y pese a ello los dirigentes quieren traspasar a Conley, el único que pone algo de orden. A Sacramento le falta un referente con más autoridad que Kevin Martin y le sobran lagunas en defensa. Oklahoma se ha encontrado demasiado tarde y de poco le sirve ya haber empezado a ganar partidos. Y los Clippers, por último, son el mayor fiasco de la temporada sin contestación. Habían armado un equipo para estar arriba y en realidad lo que han montado es un circo en el que sólo se salvan los pívots: Randolph, Kaman y, en especial, un Marcus Camby que está dando toda una lección de profesionalidad después de que en Denver se deshicieran de él con muy poca consideración.
Publicado por Ales
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el domingo 1 de febrero de 2009
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Con la crisis económica que sufre el planeta, pocos se libran de tener que apretarse el cinturón. Ni siquiera el mundo del deporte, y más especialmente al motor. Pero si muchos mandatarios, como los de la Fórmula 1 o el motociclismo, andan comiéndose los sesos para intentar recortar gastos, ninguno padece tanto como lo están haciendo los directivos del World Rally Championship (WRC), es decir, del Mundial de Rallies.
El campeonato que acaba de arrancar es la sombra de lo que fue antaño. Sólo dos equipos oficiales han podido mantenerse en la competición, el número de pruebas se ha reducido de 16 a 12 (aunque con 24 rallies distintos que se irán rotando cada año) y se han recortado el número de mecánicos y de chasis disponibles. Ni siquiera ha podido contar la primera prueba del año con el atractivo de disputarse, como marca la tradición, en las carreteras de Montecarlo. Por primera vez en 35 años el Mundial se ha iniciado fuera del principado de Mónaco.
Todos estos cambios buscan un objetivo que parece, a día de hoy, un tanto lejano: la supervivencia de la principal competición de rallies del mundo. Al Mundial apenas le quedan atractivos para enganchar al público. Se le hace imposible conseguir buenos contratos por los derechos de televisión y hasta los medios de comunicación los relegan a espacios escuetos y que aparecen en ocasiones esporádicas.
Además, la competitividad y la emoción, dos de los principales requisitos para que cualquier deporte triunfe, llevan ausentes varios años. Y parece que esta temporada van a echarse en falta más que nunca. El abismo entre los dos equipos oficiales, Citroën y Ford, y el resto es enorme. Y dentro de este grupo selecto de pilotos ninguno logra hacerle sombra al pentacampeón mundial, Sébastien Loeb.
Ante esta situación, el Mundial de Rallies agoniza. De momento, para la próxima campaña desaparecerán los WRC y se competirá con coches Súper 2000 con turbo, mucho más económicos. Sin embargo, esto no asegura que esta histórica competición, que ha sido testigo de las gestas de pilotos legendarios, pueda volver a repuntar. Tendrá que buscar nuevas fórmulas y crear nuevos talentos para captar al público general. Pilotos como Jari-Matti Latvala, Urmo Aava y Sébastien Ogier vienen pisando fuerte. Pero también progresan con determinación nuevas competiciones más asequibles como el Intercontinental Rally Challenge (IRC), que han empezado a comerle terreno al WRC. Como no se den prisa, antes de que los nuevos talentos lleguen a lo más alto, el Mundial podrá haber desaparecido.