Finaliza uno de los años más prolíficos para el deporte español. El Barcelona, Pau Gasol, Alberto Contador, la selección de baloncesto y el equipo de la Copa Davis han personificado algunos de los logros que han mantenido a los deportistas nacionales en la cumbre. El año 2009 toca a su fin y, como es costumbre hacer repaso, aquí recogemos las noticias deportivas más destacadas.
Extraído del Anuario de LaSemana.es
Las noticias deportivas del año 2009
El Barça, máximo favorito a todo
El Barcelona evidenció en Vistalegre que, por mucho que los blancos hayan mejorado esta campaña, el mejor equipo del continente reside actualmente en la Ciudad Condal. Cierto es que las numerosas bajas dejaron a los blancos en cuadro. Pero aún con la presencia de Felipe Reyes, Sergio Llull, Travis Hansen y Tomas van der Spiegel, parece difícil que los de Ettore Messina hubieran podido ganar.
El Barça lleva una temporada inmaculada. Ha reforzado su plantilla con más inteligencia que nadie, y posee probablemente el mejor bloque del continente. Invicto en la Euroliga y líder sólido de la ACB, no pierde un partido desde el 18 de octubre, cuando sumó su única derrota del curso, en Valencia. Son la mejor defensa y uno de los mejores ataques, con varios jugadores que tendrían nivel de sobra para irse a la NBA si quisieran: Ricky Rubio, Juan Carlos Navarro, Pete Mickeal, Erazem Lorbek y Fran Vázquez son los ejemplos más claros.
Si a ello se le une el espíritu de equipo y de sacrificio que Xavi Pascual ha conseguido inculcar a los suyos, parece claro que el Real Madrid no tenía mucho que hacer, fueran cuales fueran las circunstancias. Los blancos arrancaron el campeonato a las mil maravillas, pero han ido perdiendo fuelle en las últimas semanas, hasta el punto de perder sus últimos tres encuentros de liga. Con Messina en el banquillo, apostar por que el equipo reaccionará es hacerlo sobre seguro. Pero en el tiempo que resta de aquí a final de temporada, los de Concha Espina deberán alcanzar un nivel que roce la perfección para poder doblegar a los azulgranas tanto en ACB como en Euroliga. De no cambiar las cosas, el Barça es el máximo favorito para todo.
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Las 10 búsquedas más graciosas
Desde hace unas semanas, aunque tengo escaso tiempo para actualizar el blog, siempre saco un minuto para mirar las estadísticas. Raro es el día que no me echo unas risas al leer las búsquedas de Google a través de las cuales visitantes de todo el mundo aterrizan fortuitamente en esta bitácora. Algunas son tan pintorescas que he decidido escribir una entrada con las diez mejores:Otras lecturas interesantes
Un torneo prescindible
La hazaña del Barcelona al conquistar los seis títulos en juego en 2009 merece todos los halagos del mundo. A lo largo de todo el año han desplegado un juego brillante, pese a ciertos altibajos en otoño, y puede que se hayan ganado el cartel de mejor equipo de la década (al menos sí han sido los mejores, por juego y títulos, del último lustro). Sin embargo, todo se ha exagerado demasiado con la consecución del Mundial de Clubes. Vale que a estas alturas del año escasean las informaciones deportivas. Pero vender el Mundialito como si fuera una competición importante es un exceso prescindible.
El Barça ya se había hecho “eterno” (calificativo utilizado por Pep Guardiola) antes de viajar a Abu Dhabi. Con alzar el triplete y sumarle las dos Supercopas (de España y de Europa) los azulgranas ya habían hecho historia. Su éxito sin precedentes y la forma de lograrlo les habían encumbrado al Olimpo. Por eso, las cinco copas eran ya motivo de sobra para haber otorgado al equipo la categoría de mito futbolístico que se les ha brindado estos días. Todo lo demás que podrían ganar, es decir, el Mundial de Clubes, la Copa Cataluña o el Trofeo Joan Gamper, no tiene mayor relevancia.
El torneo que la FIFA quiere convertir en una competición de clubes de interés no es más que una pantomima. Que el Barça lo ganase tiene escaso mérito, pues los rivales, salvando al Estudiantes, eran de risa. La Copa Intercontinental ya era un torneo desprestigiado, pero con su sustituto (el Mundial de Clubes) la FIFA ha tocado fondo. La motivación que el Barcelona tenía para ganar este año era una excepción, porque lo normal es que cualquier equipo europeo que lo dispute se lo tome totalmente a broma. De hecho, probablemente muchos se negarían a disputarlo de no ser por los beneficios económicos que les reporta. Sin ir más lejos, Joan Laporta ha sido uno de los más listos y ha aprovechado para programar un amistoso extra con el que hacer caja.
Con torneos como este, al aficionado (salvo a los exaltados habitantes de Abu Dhabi que pudieran asistir al estadio) se le abre la boca. De no ser porque el Barça se jugaba el conseguir una hazaña inédita, el Mundial habría tenido una relevancia informativa prácticamente nula. Si la FIFA quiere convertir esta cita en un evento realmente importante debería atraer a más equipos de relumbrón, en lugar de admitir sólo uno por continente. Es bonito que los modestos conjuntos africanos, asiáticos y oceánicos tengan ocasión de medirse contra los grandes. Pero las temporadas son ya de por sí muy duras, y los clubes serios no están para hacer obras de caridad. De hecho, si en algún momento deja de salirles rentable el viaje, es muy probable que más de uno acabe renunciando a jugar, como hicieran el Bayern de Múnich y muchos otros con la antigua Copa Intercontinental. Tiempo al tiempo.
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De retiradas y regresos
En una semana parca en noticias deportivas (las competiciones de fútbol y baloncesto son los únicos torneos importantes que quedan en juego a estas alturas del año), dos de los mejores deportistas de la historia han copado buena parte de las portadas. Aunque por motivos bastante distintos. Se trata de Michael Schumacher y Tiger Woods, cerca de regresar a la Fórmula 1 el primero y lejos de volver a los circuitos de golf el segundo. Aunque ambas noticias están todavía más en el campo de la especulación que en el de los hechos, no dejan de dar pie a numerosos debates.
El caso del Káiser tiene miga. Hace unos meses, tras la grave lesión de Felipe Massa, ya estuvo a punto de volver al gran circo. Sin embargo, una lesión en el cuello impidió que el alemán volviera a tomar los mandos de un Ferrari. Varios equipos pagarían lo que fuera por hacerse por sus servicios, pero Schumi parece estar dándole unas cuantas vueltas. No es para menos. Con 40 años, la forma física que requiere pilotar un Fórmula 1 es difícil de conseguir. Una lesión como esa puede acarrear serios problemas. Y jugarse la salud para que unos cuantos se forren a costa de tan mediático regreso no es lo más recomendable. Bien haría el septacampeón en dejar ese volante a los que vienen por detrás.
Lo de Woods es una cuestión que se aleja más de la esfera de lo deportivo y se acerca más a la del corazón. Sin embargo, nos toca de lleno en cuanto que de momento nos va a privar de disfrutar del que probablemente sea el mejor golfista de todos los tiempos. Lo que suceda con su vida privada es lo de menos, siempre que se resuelva rápido. Tiger fue el salvador del golf en un momento en el abundaba la mediocridad entre la élite de este deporte. Él elevó el juego a su máximo exponencial, y llevó las audiencias a unas cotas jamás vistas. Con 34 años y todavía mucho juego que ofrecer, sería una enorme pena que un lío de faldas truncara una brillante carrera. Seguro que volverá. Pero lo importante es que, tras todos estos vaivenes emocionales, regrese con la misma mentalidad de antaño, y no como un mito caído. Los grandes merecen finales de película.
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Lo mejor está por llegar
Sería injusto negar que el triunfo de España en la Copa Davis era un resultado esperado. Según se había desarrollado el torneo, con sus grandes rivales eliminados en cuartos de final, cualquier otro resultado que no fuera levantar el trofeo habría olido a fracaso. Con equipos de la talla de Alemania, Israel y República Checa como últimos escollos hacia el triunfo y disputando todas las eliminatorias como local, a España sólo le faltó una alfombra roja en el camino.
No obstante, aunque desatar un optimismo desmedido por semejante victoria sería excesivo, tampoco parece ecuánime menospreciar el título conseguido. Si los modestos equipos israelí y checo fueron los rivales en las semifinales y la final respectivamente, ello se debió a que antes habían hecho hincar la rodilla a potencias del pedigrí de Rusia y Argentina. Por lo tanto, a los jugadores españoles les corresponde el mérito de haber mantenido la concentración ante rivales tan motivados, cosa que ni rusos ni argentinos habían logrado.
Cierto es también que el jugar todas las eliminatorias en territorio español, sobre la siempre favorable superficie de polvo de ladrillo, ha supuesto una ayuda inestimable. Pero este grupo ha demostrado sobradamente que puede ganar en cualquier tipo de suelo a cualquier rival. La final de 2008 ante Argentina, con absolutamente todos los factores en contra, fue clara prueba de ello. Allí, en Mar del Plata, los gregarios, sin Rafael Nadal, alcanzaron su madurez. Y eso ha servido para asegurar el futuro del equipo nacional.
España ha sumado su cuarta Ensaladera en nueve años, la segunda consecutiva, y es ya el mejor equipo del siglo XXI. Su dominio a nivel mundial se acerca ya al que ejercieron las féminas en la Copa Confederación durante los noventa. Y el objetivo es superar los cinco títulos que lograron Arantxa Sánchez Vicario y compañía. Motivos sobran para animar al optimismo. Los jugadores están comprometidos con el equipo de la Davis, hay recambios de sobra, todos son jóvenes, disfrutan en cada eliminatoria y tienen un entrenador que acata su papel secundario a la perfección. Mientras las fuerzas les acompañen, e incluso aunque Nadal siga con problemas de lesiones, España lo tiene todo para seguir ganando. La historia sólo ha comenzado a escribirse.
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Están tarados estos ultras
Por lo general, para dar una idea de la limitada inteligencia de estos tipos, bastaría con comprobar (en la foto) cuán orgullosos portan la esvástica allá donde van. O incluso sería suficiente verles saludarse con el brazo y la mano extendidos al frente. Pero es que este tipo de gente, cuyo cociente intelectual se acerca más al de un ratón, te dan veinte motivos para dudar de su racionalidad cada vez que mueven un dedo.
Resulta que 200 de ellos se han cogido un avión para irse a armarla a Viena al partido de la Europa League del Athletic de Bilbao contra el Austria. Varios decidieron acercarse a la capital austrica después de presenciar el encuentro que su equipo había disputado en Salzburgo. Otros pasaron directamente de animar a los suyos y se gastaron las perras en viajar a Viena a presenciar un partido que ni les iba ni les venía -ni siquiera era de su grupo-, juntarse con sus coleguillas fascistas y montar un espectáculo de los gordos.
Parecer ser que los radicales del Austria de Viena, un relativamente pequeño grupo de 400 descerebrados, está hermanados -curiosa palabra para llamarlo, por cierto- con los susodichos Irreducibili, que son unos 6.000. De vez en cuando se hacen alguna escapadita para visitarse mutuamente. Y esta vez quisieron aprovechar el hecho de que visitara Viena un equipo vasco.
Uno podría pensar que este tipo de sujetos no podrían situar a España en el mapa, y mucho menos al País Vasco. Pero debieron tomar alguna clase de historia previa, pues allí se presentaron con todas sus pelotas, con banderas españolas preconstitucionales -véase, con el águila imperial franquista- y pancartas de "Viva Franco". Para más inri, no contentos con tocar las narices, empezaron a lanzar bengalas, invadieron el campo y obligaron a suspender el encuentro durante casi media hora.
Desde luego, amortizaron el viaje sobremanera, y debieron regresar a Roma con la convicción -si es que sus pequeñas cabezas les dan para convencerse de algo- de que habían realizado un gran trabajo.
Uno se pregunta cómo es posible que este tipo de infraseres todavía sigan teniendo acceso a los campos de fútbol. Asumiendo el factor -todavía no contrastado- de que los dirigentes deportivos son personas con una cierta inteligencia, resulta imposible comprender que sigan de brazos cruzados, contemplando espectáculos como éste desde la comodidad de sus palcos. Debería existir una norma por la que se obligase a todo sujeto con la cabeza rapada a superar un ejercicio de sumas básicas para poder entrar a los estadios. Tal vez se evitaría así que tarados de semejante calibre la sigan armando cuando les venga en gana.
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