5/4/10

Apuntes previos a los 'playoffs'

La temporada regular de la NBA se encuentra en pleno ocaso, y las sensaciones que ofrece la mejor liga del mundo en la antesala de los playoffs son dispares. Mal acostumbrada como está la afición española en los últimos años, esta vez se puede llevar un buen chasco, pues las eliminatorias por el título contarán, como mucho, con tres representantes nacionales, que probablemente sean dos si los Raptors de José Manuel Calderón no maquillan su horrendo final de campaña. La situación de Toronto es una de las circunstancias que mejor evidencian las carencias de una Conferencia Este, muy distante todavía en juego e intensidad de las emocionantes pugnas que se han vivido esta campaña en el Oeste y que se auguran para los playoffs.

Lo cierto es que la franquicia canadiense comenzó la temporada con muchas expectativas, después de haber armado un equipo más que competitivo alrededor de los que eran sus tres pilares (Chris Bosh, Andrea Bargnani y Calderón). La llegada de jugadores de la calidad de Hedo Turkoglu, Jarrett Jack y el novato DeMar DeRozan hacían pensar en alcanzar cotas más altas en su conferencia. Y, pese a unos inicios dubitativos, tras haber pasado el base extremeño de guía del equipo a suplente de un inspirado Jack, los Raptors cumplieron con las expectativas, desplegando un juego atractivo, consolidándose en la quinta plaza del Este y amenazando incluso a los cuatro grandes. Pero en la recta final de la temporada los de Jay Triano se han desinflado de forma estrepitosa. Les restan seis partidos para conseguir, al menos, meterse en los playoffs, aunque ello no tapará un sonado fracaso que, con toda probabilidad, forzará la salida de su gran estrella, Chris Bosh, este verano y el desmembramiento de todo el proyecto.

La trayectoria de los Raptors en la liga es una de las muchas pruebas de la escasa competitividad que se vive en la Conferencia Este. Mientras en el Oeste los equipos que luchan por posiciones intermedias (véase Utah, Phoenix y Oklahoma City) deslumbran con su juego, la mediocridad impera en la costa contraria, donde amén de los cuatro gallitos el resto brindan más decepciones que alegrías a sus aficionados. Si en el lado del Pacífico hay que lograr unas 50 victorias para estar en los playoffs, apenas 40 bastan en el borde del Atlántico, donde franquicias desastrosas como los Bulls de este año todavía, a estas alturas, tienen opciones de clasificarse. Conjuntos como Memphis y Houston lo habrían tenido fácil en una conferencia plagada de equipos irregulares (Charlotte, Toronto, Miami,…) y rebosante de cenicientas. Pero Grizzlies y Rockets han de batirse en el competitivo Oeste y ello les ha apartado de lograr el merecido premio de los playoffs tras completar una temporada para quitarse el sombrero.

Todo apunta a que las eliminatorias por el título del Este serán de lo más aburrido hasta la misma final, porque incluso en semifinales Atlanta y Boston parecen estar bastante lejos del nivel de Cleveland y Orlando, únicos equipos que han enseñado argumentos suficientes para poder arrebatar el anillo a los cocos del Oeste. Los Lakers, actuales campeones, lo tendrán mucho más difícil esta vez. Con la ausencia de Andrew Bynum, su juego ha perdido enteros, y los angelinos llegan a los playoffs con muchas dudas. Dallas, Denver y Utah asustan más que nunca, y el descaro de Phoenix y Oklahoma City puede ayudarles a dar la sorpresa. Y aun si logran superar todos esos obstáculos, en la final pueden esperar unos Magic sedientos de venganza o un LeBron James deseoso de conquistar el título que ha perseguido durante toda su vida. Pau Gasol y Kobe Bryant tendrán que rendir a su mejor nivel para que la liga vuelva a teñirse de purpura y oro.

LaSemana.es


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