19/4/10

Rafael Nadal, paso a paso

Rafael Nadal reventó la burbuja de infortunio en la que llevaba casi doce meses encerrado. Venció en Montecarlo, su torneo talismán, Masters 1000 (así les llaman ahora) en el que se ha impuesto en seis ediciones consecutivas. Sin embargo, su hazaña estadística (es el primer tenista que gana un torneo seis veces seguidas desde que se inauguró la era Open) quedó eclipsada por el significado personal, por la enorme sensación de desahogo al poner fin, sicológicamente, a un año de continuos sinsabores.

Hace un par de años Nadal era el rey del circuito. Federer, en un momento un tanto bajo de su carrera, hincaba la rodilla continuamente ante el español, incluso en su Montecarlo particular, Wimbledon, donde el manacorí fue capaz de doblegarle tras varios intentos fallidos. Nadla también comenzó con ímpetu 2009, destronando al suizo en Australia, donde había ganado en tres ocasiones. Sin embargo la derrota contra Federer, ese año, en Roland Garros marcó el inicio de una travesía por el desierto para el español.

Los continuos problemas de rodillas o musculares han impedido a Nadal rendir al nivel deseado en los últimos doce meses. Apenas ha tenido destellos de brillantez, como en Shanghai o en Doha, donde pareció recuperar sensaciones a tiempo para el inicio de la nueva temporada. Pero en ambos torneos Davydenko, tocado por los dioses en aquella época, le impidió darse el gusto de volver a levantar un trofeo.

Nadal ha ido en progresión en los últimos campeonatos, siempre con algún problema físico, siempre con remiendos de última hora. Pero a base de insistencia ha conseguido pulir su tenis para que llegar con opciones al inicio de la temporada de tierra batida. En Mónaco jugó infiltrado, y aún así deleitó con un juego de seda. Ahora descansará en el Godó, y parece que esa dinámica es la que va a tener que emplear de aquí en adelante. Los problemas crónicos que padece en su rodilla no son para andarse con bromas. Para volver a ganar, ha de llegar entero a los torneos. Presionarle con volver a ser número uno no tiene sentido. Si lo consigue, será por tozudo. Pero lo tiene difícil. De momento, servidor se conforma con que en los torneos importantes siga emocionando con su actitud y su tenis.

LaSemana.es

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