7/6/10

Nadal encuentra el equilibrio

Sólo los más forofos, los ilusos o los excesivamente optimistas habrían vaticinado hace algo más de un par de meses, cuando Rafael Nadal caía al número cuatro del mundo tras perder en semifinales en Indian Wells, que el manacorí ascendería hasta lo más alto de la clasificación mundial antes incluso del ecuador de la temporada. Los torneos de tierra que se avecinaban no eran muy halagüeños, pues el español debía defender una gran cantidad de puntos. Pero por enésima vez Nadal ha demostrado que no es un tipo contra el que se pueda apostar.

Roland Garros ha vuelto a encumbrar a su hijo adoptivo, un niño de 24 años que cautivó definitivamente al público parisino con sus lágrimas por la victoria y sus palabras de agradecimiento en francés. Con la edad a la que Roger Federer había sumado sus cuatro primeros Grand Slam, Nadal atesora ya siete, cinco de ellos sobre la arcilla de la capital gala. Y su reconquista del número uno mundial tiene especial mérito teniendo en cuenta a las circunstancias en las que lo ha logrado.

Consumido por las lesiones, Nadal ha debido pulir su juego para desgastar menos su físico y sorprender a unos rivales que habían aprendido a contrarrestar su tenis. Jugando más profundo y dominando más los puntos, el mallorquín se convirtió en un ser de otro planeta en París, donde no cedió un solo set. Los gestos de impotencia durante la final de Robin Soderling, su verdugo en 2009, el hombre que le impidió sumar cinco títulos consecutivos en Roland Garros, fueron el ejemplo más claro.

El regreso a lo más alto de Nadal se ha fundamentado en saber encontrar el equilibrio perfecto. Renunció por primera vez a jugar el Conde de Godó, torneo por el que profesa un especial cariño, y la estrategia para dosificarse le ha salido a la perfección. Los tropiezos de Federer, que con 29 años ya empieza a dar muestras de cierto cansancio, especialmente en lo mental, han adelantado lo que tenía que suceder tarde o temprano. Ahora, desde el número uno, Nadal afronta la segunda mitad de la temporada con tranquilidad, pues el esfuerzo más grande ya está hecho y, a partir de aquí, todo es más favorable. Mal tendrán que dársele las cosas para que ceda el trono este año. Su objetivo, por tanto, debe ser llegar al máximo a los dos grandes que quedan para seguir sumando.

Publicado en LaSemana.es


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