10/10/10

Aquí no hay dopaje

Señalado como se encuentra el deporte español por sectores que le acusan de ser el paraíso mundial del dopaje, nuestros motociclistas han alzado la voz para recordar que la mayoría de éxitos que llegan al país son fruto del esfuerzo, el talento y el buen trabajo de cantera. Reinan ya Jorge Lorenzo y Toni Elías en el Mundial, y la categoría de 125 c.c. también tendrá un campeón español. Un triplete que confirma a la escuela nacional como la más productiva del momento.

España manda sobre las dos ruedas motorizadas y está claro que en este caso la gloria no tiene una cara b. El triunfo de Lorenzo, segundo piloto español que logra el título de la categoría reina, es la conclusión natural de una evolución que empezó con Ángel Nieto, Sito Pons y compañía. Ellos impulsaron aquella primera hazaña de Alex Crivillé, que abrió el camino para la llegada del boom del motociclismo patrio. La excelente promoción de este deporte en las categorías inferiores realizada por las federaciones –con la importante colaboración de empresas patrocinadoras como Movistar o Bancaja– ha dado luz a una extensa lista de genios como Lorenzo, Dani Pedrosa, Marc Marquez y Pol Espargaró. TVE y Dorna, empresa promotora del Mundial, también han jugado un papel importante en la consecución de este éxito.

Sin embargo, nada de ello hubiera servido de algo sin el talento y la casta de hombres como Jorge Lorenzo. Aquel chaval de 15 años –el más joven en debutar en el Mundial– que destilaba arrogancia dentro y fuera de los circuitos se ha convertido en un enorme campeón, con la solidez en pista de un veterano y la cabeza perfectamente amueblada para poder lucir como un número uno también en su trato con la gente. Lorenzo ha ganado como merecen los genios, con un dominio absoluto desde la primera a la última carrera. Muchos le quitan mérito a su triunfo por las lesiones que cortaron la temporada de Valentino Rossi y Dani Pedrosa, pero lo cierto es que en igualdad de condiciones Lorenzo siempre mandó. Y los accidentes, aunque los hay de todos los colores, también suelen ser consecuencia de la desesperación por sentirse superado.

La progresión del nuevo rey del motociclismo internacional ha sido excepcional y en ella ha jugado un papel esencial el trabajo sicológico. Gracias a ello y al duro entrenamiento Lorenzo ha alcanzado un nivel que, de conservarlo, podría servirle para dominar el Mundial de MotoGP en los próximos años. Para ello, no obstante, queda mucho trabajo por delante. Rossi es el mejor de la historia no sólo por sus inigualables condiciones como piloto, sino también por su capacidad para ayudar a construir una moto campeona, como hizo al llegar a Yamaha. Giorgio, que se encontró con una montura sublime desarrollada por el italiano, deberá ahora demostrar que él también puede conseguir resultados similares, ayudando a pulir la nueva moto de 990 c.c. que se introducirá en 2012.

Hasta entonces, queda por el medio un curso más con las máquinas actuales en la que Rossi emigrará a Ducati para tratar de repetir las proezas que consiguiera con Honda y Yamaha. Lorenzo será el nuevo líder de la marca de los diapasones y deberá refrendar su calidad de campeón ante el italiano y su otro gran rival, Pedrosa. El piloto de Honda, otro mago de la talla de Lorenzo, tiene condiciones suficientes para lograr también el título mundial, y seguramente el triunfo de su compatriota actuará de acicate para que la próxima campaña el duelo por el título sea todavía más cerrado. Con ellos, el resucitado Elías y los innumerables genios que se curten en Moto2 y 125, el motociclismo español se enfrenta a un futuro inmediato plagado de triunfos. Y, al contrario que en el ciclismo, aquí no hay suspicacias. Aquí no hay dopaje.

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