3/10/10

Una cuestión de fe

De la noche a la mañana Alberto Contador, acostumbrado a interpretar casi siempre el papel de héroe, ha visto su vida convertida en un capítulo de CSI, con la Unión Ciclista Internacional en el rol Gill Greason y él mismo señalado como culpable por una modernísima máquina de laboratorio. Un aparato de extrema precisión que permite detectar los restos más ínfimos del delito. Destruida la única prueba de su presunta inocencia, una pieza de carne digerida hace ya meses, el ciclista de Pinto se enfrenta a una sanción por dopaje que le despojaría de su último Tour de Francia. Sin embargo, por encima de ese título, está en juego la fe de una afición a quien Contador había devuelto la ilusión por el ciclismo.

En esta disyuntiva, la de creer o no creer al triple campeón de la ronda gala, han ido surgiendo a lo largo de la semana argumentos y voces suficientes para sustentar la veracidad de ambas posibilidades. A favor de Contador han hablado compañeros, periodistas y hasta algún experto científico. La mayoría coinciden en señalar que lo más probable es una contaminación alimenticia. Los restos de clembuterol hallados, 0,05 nanogramos, son ciertamente una cantidad mínima, incapaz de producir una mejora del rendimiento. Los controles que pasó Contador antes y después del que resultó positivo no mostraron ninguna sustancia ilegal. Y, además, la versión del ciclista está tan bien reconstruida que resulta difícil dudar de su franqueza.

Ahora bien, los argumentos en contra tampoco carecen de peso. Para empezar, se ha sacado de contexto la cifra de 0,00000000005 gramos, como si fuera una cantidad totalmente irrisoria. Hay que tener en cuenta que en la detección de sustancias ilegales uno se maneja siempre en este tipo de parámetros. A Guardiola, por ejemplo, le castigaron por 0,0000000008 gramos de norandroesterona. Lo que le han detectado a Contador es un porcentaje todavía más bajo, pero aún así válido. No en vano, a Josephine Onyia la sancionaron por menos de eso: 0,02 nanogramos de clembuterol. El precedente no es nada halagüeño para Contador, pues además con este tipo de sustancias las autoridades no juzgan la cantidad que aparezca, sino su simple presencia en el organismo.

Parece claro, atendiendo a los datos, que Contador no utilizó el clembuterol directamente para mejorar su rendimiento. Pero la versión de la contaminación alimenticia también cojea. Algunos especialistas, como el doctor José González, han señalado que para mostrar ese nivel de clembuterol en la orina Contador debería haber consumido una enorme cantidad de carne. Además, las autoridades sanitarias han recordado que no se produce una intoxicación en humanos por esa sustancia desde hace años, y que desde 1999 no aparece ninguna vaca contaminada en Guipúzcoa, lugar donde se adquirió la carne.

La opción más plausible, si Contador fuera culpable, es que se hubiera realizado una autotransfusión de sangre y que el clembuterol lo hubiera utilizado en un momento anterior de la temporada. Esta teoría la respaldarían los datos obtenidos a través de otro novedoso método, éste ni siquiera homologado todavía, y destapado por el diario francés L’Equipe. Al parecer, el análisis realizado en el laboratorio de Colonia reveló también la presencia en la orina de Contador de una sustancia plástica que se usa en las bolsas para almacenar sangre. De resultar cierto, la prueba no sería tenida en cuenta a la hora de dirimir la sanción pues el método utilizado, desarrollado en Barcelona por el doctor Jordi Segura, todavía no está aceptada.

Así pues, con tantas razones de peso a favor y en contra, la cuestión se reduce a un simple acto de fe. Por la convicción con la que se está pronunciando estos días y su cara de no haber roto un plato, casi toda España se ha inclinado por creer a Contador. A un servidor, en cambio, se le queda una mosca detrás de la oreja. La UCI, siguiendo las normas, sancionará al de Pinto, aunque el castigo seguramente será exiguo ante la evidente probabilidad de que la versión de la carne contaminada sea cierta. Pero, ¿qué sucederá si el día de mañana el método del doctor Segura se acepta como válido y resulta que Contador realmente portaba esa sustancia plástica en la sangre? Otro tramposo más habría salido prácticamente impune y todos nos lo hubiéramos tragado.

Sinceramente, y aunque se trate de nuestro Contador, a uno le cuesta creer a cualquier ciclista que dé positivo en un control antidopaje. Ojalá sea inocente, pero la historia es la misma de siempre. ¿Cuántos deportistas cazados salen al día siguiente en rueda de prensa para confesar su culpabilidad? Aquí nadie ha roto un plato, aunque luego los contraanálisis demuestran que efectivamente iban hasta las cejas. Esta misma semana han dado positivo Contador, Ezequiel Mosquera, David García y Marga Fullana, todos ellos ciclistas españoles. Y de los cuatro, solamente la mallorquina ha reconocido haberse dopado, un gesto realmente inusual y que la honra. Lo dicho, ojalá Contador sea inocente. Hasta entonces, que cada uno crea la versión que le parezca más convincente.

Publicado en LaSemana.es

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4 comentarios:

  1. ¿Y qué hay de la bolsa con la etiqueta A.C. de la Operación Puerto? ¿Es que era de Antes de Cristo? Apostaría a que si alguien lo dice habrá otro alguien que lo creerá. Es curioso que el famoso éxito del deporte español coincida con la mayor explosión de positivos de españoles y no sólo en los deportes más mediáticos. Ahí está Paquillo y la EPO en la nevera de su casa, "que compró pero que luego no llegó a utilizar!!". Venga ya... Mi hijo de ocho años ya no pone excusas tan pueriles... Cuando llegan los verdaderos análisis caen no ya los tramposos, sino los que van de santos y son tan mortales como los demás. Ahí estaba el ADN de Piti... Mientras tanto, mientras les pillas o no les pillas, dinero que entra en la taleguera.

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  2. Está claro. Hoy mismo sale en el New York Times Bernhard Kohl, tercero en el Tour de 2008, diciendo lo siguiente:

    "Es imposible ganar el Tour de Francia sin doparse. Lo puedes notar por la velocidad media de la carrera cada año, 40 kilómetros por hora. Demuestra que los corredores se dopan. A mí me hicieron 200 controles durante mi carrera, y en 100 de ellos tenía drogas en mi cuerpo. Me pillaron una vez, pero en las otras 99 no. Los corredores piensan que pueden evitar que les cacen porque la mayoría de las veces lo consiguen. Aunque aparezcan tests más modernos, no creo que eso les asuste."

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  3. Sólo una cuestión colateral pero nada baladí. Escribes: "¿Cuántos deportistas cazados salen al día siguiente en rueda de prensa para confesar su culpabilidad?" Existe un derecho, perfectamente reconocido en todas las jurisprudencias democráticas, por el que nadie tiene porqué declararse culpable (aún siéndolo). La presunción de inocencia existe en esas jurisprudencias y se trata de demostrar que se es culpable. Estas son las normas, gusten o no. De igual modo, cuando se habla de "positivo", inmediatamente se traduce como "doping". Si un ciclista toma una pastillla del clásico ibuprofeno, en el análisis siguiente se detectará la sustancia y dará "positivo". Si cuando enferman o tienen ligeros síntomas en una carrera que dura 3 semanas, se fuesen a casita (no pueden tomar casi nada), harían un favor al ciclismo. ¿Se entiende la ironía?

    Lo que dice Bernhard Kohl puede ser muy exacto. ¿Y qué hacen los organizadores? Aumentar la dureza en cada edición. Otra vez pienso que si los ciclistas renunciasen a acudir a estas carreras, el ciclismo ganaría. ¿Sigue entendiéndose la ironía?

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  4. Que estén en su derecho a declararse inocentes no quiere decir que eso esté bien hecho. Si además de ser tramposos, son mentirosos e hipócritas, eso les hace peores.

    De cualquier forma, hay hipócritas a todos los niveles. Tanto en la UCI, que tapa positivos para evitar el desmoronamiento de su deporte (cuentan que Armstrong silenció un positivo suyo donando 100.000 dólares a la UCI), como en los equipos, que dicen no tener ni idea cuando cazan a uno de sus corredores y la mayoría de las veces son en gran parte los promotores de esas prácticas ilegales.

    Entiendo que debe ser difícil para los ciclistas vivir en un mundo así. La mayoría serán, seguramente, buenas personas que se ven forzadas a tomar unas sustancias que necesitan para ganarse la vida y poder salir adelante en su deporte.

    Respecto a lo que comentas de que los corredores enfermen durante la carrera y no puedan tomar nada, normalmente hay unas cuantas sustancias que sí pueden tomar si lo comunican a los responsables y su uso está justificado. Aún así, en todos los deportes corres el riesgo de que un catarro o una gripe inoportunos te deje fuera de una competición que has estado preparando durante meses.

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