22/11/10

Más cerca de Escocia que de Inglaterra

La semana pasada más de 2.000 personas acertaron el pleno al 15 de la Quiniela. Lejos de suponer una excepción, lo cierto es que rara es la jornada en la que los ganadores no se cuentan por decenas. Poco margen para la sorpresa hay últimamente en una campeonato cada vez más predecible, más desigual y, en consecuencia, menos emocionante. La otrora mejor liga del planeta navega por aguas turbulentas con un rumbo peligroso: el que la puede llevar a convertirse en una copia de la Premier League escocesa, en lugar de, como sucedía hasta hace poco, competir por el trono mundial con la inglesa.

La crisis ha agravado un problema que hasta ahora no había resultado tan perturbante. Diferencias económicas entre los dos grandes –Real Madrid y Barcelona– y el resto siempre ha habido. Pero la delicada situación actual ha incrementado el abismo. Ni siquiera los históricos del campeonato, como Atlético de Madrid y Valencia, tienen el potencial suficiente para contratar a los jugadores de primerísimo nivel que sí pueden permitirse merengues y azulgranas. Y ello hace que cada año, fichaje a fichaje, las distancias futbolísticas vayan aumentando.

Disputadas doce jornadas el Madrid, parejo con el Barça, ya está a ocho puntos del tercero. Y el resto saludan desde la lejanía, a más de diez puntos del líder. Hay que viajar hasta Escocia para encontrar una situación similar, con los dos equipos de GlasgowCeltic y Rangers– claramente destacados por encima del resto y deseando desde hace años que les permitan competir en Inglaterra. Allí, en la Premier, sí han conseguido confeccionar un campeonato apasionante, con emoción cada fin de semana y derbis electrizantes a puñados. En Inglaterra, donde cuentan ya 14 jornadas, a los seis primeros les separan apenas seis puntos. Y eso que todavía se espera al Liverpool, dormido en este inicio de año.

Bien es cierto que allí, en la pérfida Albión, la irrupción de los magnates multimillonarios ha convertido en aspirantes a equipos que nadaban en la vulgaridad en manos de sus anteriores dueños. Sucedió primero con el Chelsea, ahora con el Manchester City y seguramente pase con alguno más en el futuro. Pero también es un hecho que la buena organización y la sólida estructura con la que cuentan allí todos los clubes de la primera y la segunda división harían sonrojarse a la mitad de clubes de nuestra Liga.

Lo más grave es que ahora pretenden introducir un nuevo reparto de los derechos televisivos con el que Barça y Madrid se lleven todavía más parte del pastel. Y sí, siendo ellos quienes más generan, la lógica del mercado impone que sean los que más reciban. Pero si hemos de anteponer el bien de la competición, tal vez haya que reconsiderar nuestras convicciones para no agravar lo que ya es un serio problema. Seguro que ninguna de las partes implicadas desea que esto se convierta en Escocia, ni mucho menos que los dos grandes acaben suplicando que se cree una liga europea donde competir con equipos de su nivel, una opción que se barajó en su momento y que supondría, seguramente, la muerte de los campeonatos nacionales. Seamos sensatos y busquemos la forma de que el resto de clubes puedan ir asomando la cabeza. Sólo así nos podremos acercar a la mejor liga del mundo que, hoy por hoy, es sin duda la inglesa.

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