Fernando Alonso, un regreso ‘profético’

A la margarita del Mundial de Fórmula 1 le quedan dos pétalos por deshojar y –quién lo hubiera predicho hace apenas unas semanas– Fernando Alonso está más cerca que nunca de conquistar su tercer título. Apartados de los puntos los Red Bull por obra del infortunio, la victoria del asturiano en el Gran Premio de Corea tuvo un cierto carácter profético, al suponer el regreso a la cumbre de un campeón que ha dado muchas vueltas por el desierto esta temporada, y también en las anteriores, para recuperar una posición que sólo visitó brevemente a principios del presente curso.

Fernando Alonso comanda el campeonato a falta de dos carreras –Brasil y Abu Dhabi– con la autoridad de quien se sabe superior por talento y experiencia. Los meses de sufrimiento que vivió en sus dos últimos años en Renault y las desdichas pasadas a lo largo de la campaña actual con Ferrari han fortalecido la mentalidad del español, característica por la que siempre destacó de forma natural. Ninguno de los contendientes al título se ha embarrado a lo largo de su carrera en tantas batallas como Alonso, cuya veteranía le ha ayudado a minimizar sus errores en el tramo decisivo de la temporada para superar a quienes a lo largo del año le han mirado siempre por el retrovisor.

El año que se presentaba como un paseo para los Red Bull, consagración definitiva de Adrian Newey como la mente más prodigiosa que ha visto la Fórmula 1, se puede convertir en el milagroso retorno de Ferrari a lo más alto gracias a un asturiano que ya puede ser reconocido sin vacilaciones como el mejor piloto de la actualidad. Nunca tuvo de su parte la lógica, que apuntaba con decisión a los pilotos de la bebida energética. Pero Sebastian Vettel y Mark Webber no han sabido aprovechar la patente superioridad de sus monoplazas. Un fallo en Turquía, un fiasco en Australia, otro en Corea… Puntos perdidos, bien por errores puntuales o bien por infortunio, que les sitúan cerca de un fracaso estrepitoso.

Con 50 puntos por disputarse, el asunto, en buena ley, debiera ser cosa de Alonso y Webber, separados por apenas once puntos. Por su constancia son, sin duda, quienes más lo merecen. El primero por haberse batido como un perro de presa en claras condiciones de inferioridad. Y el segundo por haberse mantenido erguido pese a las trabas de su propio equipo, empecinado en favorecer a Vettel incluso si eso suponía quitarle al australiano su alerón delantero para que lo usara el alemán. Quien desde luego no se lo merece en absoluto es el teutón. Le sobran condiciones para ser campeón del mundo y seguro que lo logrará algún día, pero esta temporada ha ofrecido un nivel mediocre del que no le han rescatado ni los favores de su equipo. De haberse encontrado con semejantes facilidades, Alonso o Hamilton –no me cabe duda– ya serían ahora mismo campeones del mundo. Sin embargo Vettel se ha mostrado inseguro, precipitado e inmaduro, condiciones que no le hacen merecedor, de momento, del título de mejor piloto del mundo.

Aún con posibilidades matemáticas están también los McLaren, aunque sólo Hamilton tiene opciones reales de alcanzar lo más alto. Para ello debería, eso sí, ganar las dos carreras que restan. Y tal hazaña parece ahora mismo una quimera. Los Red Bull tienen mucho a su favor en Brasil y Abu Dhabi, donde ya dominaron el año pasado. Una doble victoria de Webber le elevaría al trono independientemente del resultado de sus oponentes. Vettel necesita algo más que eso para proclamarse campeón y a Alonso, en cambio, podría bastarle con asegurarse el podio en ambas pruebas. No obstante, la experiencia de este curso enseña que cualquier cosa puede suceder, y parte de ese mérito, por cierto, hay que otorgárselo también al nuevo sistema de puntuación, una invención maravillosa. Brasil y Abu Dhabi, a buen seguro, brindarán un espectáculo único.


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Las pifias de Sergio Sauca: Top 5

Desde que José Manuel Díaz dio unas pistas sobre por qué Sergio Sauca, pese a sus limitadas cualidades como narrador y sus escasos conocimientos sobre la materia, retransmite los partidos de fútbol en TVE, el risueño presentador se ha puesto de moda en la red. En Twitter han creado un hashtag llamado #saucafacts en el que los usuarios ironizan sobre Sauca y sus meteduras de pata. Y en la blogosfera se han escrito varios artículos sobre el tema (especialmente bueno el de La Libreta).

Personalmente los insultos hacia Sauca, que también los ha habido, me parecen exagerados. En el periodismo hay varias formas de progresar, y a él le ha salido bien la suya, que desde luego, por lo que se ve, no tiene nada que ver con el trabajo duro, el afán por adquirir conocimientos progresivamente y el esfuerzo por documentarse antes de empezar a soltar sandeces delante del micro.

Los que realmente merecen un buen correctivo son los mandatarios de TVE, una cadena que, desde que dejara de emitir publicidad, mantenemos exclusivamente los españoles. Siendo la televisión pública, su objetivo debe ser la excelencia periodística. Y con la cantidad de buenos narradores que hay en España (a uno de los mejores, José Manuel Díaz, ya lo tenían) es una aberración que se empeñen en mantener a Sergio Sauca.

El tipo tendrá, posiblemente, muchas otras virtudes (y seguramente muy buenos padrinos), pero desde luego la narración de partidos de fútbol no es una de ellas. Alguien debería iniciar una campaña para que las retransmisiones de TVE, por las que pagamos, tengan un mínimo de calidad. Entre tanto, habrá que quitar el sonido y poner la radio, o aprovechar para echar unas risas con las perlas que suelta Sauca. Aquí recogemos algunas de las mejores:

1. (Tratando de anunciar el programa Españoles por el Mundo de TVE, una versión del Callejeros de Cuatro). "Ahora les dejamos con un nuevo programa de Callejeros... A ver que lo tengo por aquí... Esquepañoles por el Mundo... Españoles por el mundo, esta vez, Ámsterdam. Les dejamos en La 1 con Españoles por el Mundo" (aquí el vídeo).

2. (Extracto de un artículo de La Libreta de Van Gaal) Sauca [...] confundió a Kevin-Prince con su hermano Jérôme, jugador del Manchester City. [...] Pasaron unos minutos hasta que alguien debió de avisar a Sauca de su error. Éste, sin rubor alguno, emplazó a sus compañeros en el estudio a que le confirmaran si Kevin-Prince era el hermano que juega con Ghana o el que juega con Alemania. [..] Cuando al fin obtuvo la confirmación de que Kevin-Prince juega con Ghana, Sauca volvió a tirarse al barro: “Su hermano, el que juega con Alemania, creo que está en el Werder Bremen”.

2b. "Boateng juega con Ghano", para rematar la anterior disertación y rebautizar a la patria de Kofi Annan.

3."Francesc Puyol". Así llamó Sauca a Carles Puyol, capitán del Barcelona y uno de los mejores centrales españoles de la historia, en una demostración de sus conocimientos sobre lo más básico del fútbol.

4."Kevin Rooney". Sin meditar ni una décima de segundo antes de abrir la boca, así bautizó Sauca al delantero del Manchester United Wayne Rooney.

5."Los goleadores del Real Madrid han sido Cristiano Ronaldo y Mehmet Özil", refiriéndose a Mesut Özil.

Estas cinco son sólo las más recientes o famosas. Son incontables las que en cada retransmisión suelta Sauca, y la memoria no da para tanto. Si queréis hacer alguna aportación para ampliarla, hacedlo en los comentarios.


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Pettigrew y los fallos de la lucha antidopaje

Recordábamos hace unos días, con motivo del positivo de Alberto Contador, unas palabras de Bernhard Kohl, ex ciclista austriaco que aseguraba haber pasado 100 controles dopado y no haber dado positivo en ninguno. Las lagunas en la lucha contra el doping tienen un claro ejemplo en el recientemente fallecido Antonio Pettigrew, cuya muerte, por cierto, apenas ha tenido cobertura en los medios españoles.

Brillante cuatrocentista de la década de los 90, Pettigrew fue encontrado hace unos días sin vida en el interior de su coche en Carolina del Norte, donde dedicaba su tiempo a entrenar a atletas universitarios. La autopsia ha revelado que se suicidó al ingerir una elevada dosis de somníferos. Fue un trágico punto y final para una carrera que se había ennegrecido tras el escándalo del caso BALCO, por el que Pettigrew perdió todos los triunfos conseguidos desde 1997.

Al igual que Kohl, Pettigrew confesó durante el proceso contra el entrenador Trevor Graham que había consumido sustancias anabolizantes, como eritropoietina (EPO) o la hormona de crecimiento, entre 1997 y 2003. En esos seis años, jamás fue descubierto por las autoridades antidopaje. Cierto es que en aquellos años los mecanismos de análisis de muestras estaban menos avanzados y que precisamente el sucio mérito de Graham fue desarrollar una sustancia, la tetrahydrogestrinona (THG), imposible de detectar. Sin embargo, el hecho de que tanto la EPO como la hormona del crecimiento pasaran desapercibidas durante seis años resulta enormemente llamativo.

Ante casos como el de Pettigrew o el de Kohl, ¿quién puede asegurar con certeza -especialmente en el ciclismo y el atletismo- que cualquier récord o triunfo conseguido está libre de sospecha? Servidor siempre ha necesitado creer en la bondad de los deportistas, pero cuantas más noticias de este tipo salen a la luz, más difícil se hace. Alejandro Delmás, reconocido periodista de AS, dijo en 2005: "No me pienso creer un sólo récord mundial más de velocidad, lo haga quien lo haga, al menos hasta que pase un puñado de años y las nuevas máquinas antidopaje no digan cosas raras". Esos años han pasado y, con el reciente caso de Contador, el panorama parece volverse todavía más confuso, pues hasta las máquinas más precisas y novedosas se han convertido en objetos de crítica.

Se desconocen los motivos que llevaron a Pettigrew a quitarse la vida con un puñado de pastillas para dormir. Para su obituario quedan el oro y la plata -en los 400 metros y el relevo de 4x400 respectivamente- que ganó legalmente en el Mundial de Tokio 1991
. No así los triunfos conseguidos, también en el relevo, en los Juegos de Sidney 2000 y los Mundiales de 1997, 1999 y 2001, cuatro preseas doradas que hubo de devolver tras su confesión. Antes de tomar el camino equivocado, Pettigrew fue un atleta excepcional. Después, por el caso BALCO, hubo de destapar las trampas que seguramente se vio forzado a cometer para mantenerse al máximo nivel pasados sus mejores años. Tal vez nunca superó el sentimiento de culpa y pensó que era mejor cerrar los ojos. Ahora, duerme ya el sueño eterno.


Conoce más sobre Antonio Pettigrew

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En los penaltis, mejor tirar primero

Siempre se dice que las tandas de penaltis son una lotería. Sin embargo, un reciente estudio demuestra que el equipo que comienza lanzando tiene un 20 por ciento más de posibilidades de ganar. También en el ajedrez, el jugador que empieza moviendo -es decir, el que juega con blancas- posee un 60 por ciento de probabilidades de ganar, frente al 40 por ciento del oponente.

Lo desvela Federico Marín Bellón en su excelente blog Jugar con Cabeza. El estudio que comenta ha sido realizado por Ignacio Palacios Huerta, catedrático en la prestigiosa London School of Economics. En su bitácora, Marín Bellón lo explica de la siguiente manera:

Palacios-Huerta propone un sistema equitativo que evitaría esta situación, que supone que quien tira «la primera piedra» (ya sea en los penaltis o llevando las blancas al ajedrez) no tiene un 50% de posibilidades de ganar, como sería justo, sino un 60 por ciento, un 20 por ciento más que su contrincante. En el tenis ocurre algo parecido, y parece demostrado, que quien saca primero en el último set tiene más probabilidades de llevarse el partido.
Un sistema más equitativo sería el que se sigue en los tie-breaks de tenis o en los playoffs de la NBA:
En el deporte de la raqueta, pese a todo, las opciones se equilibran en los «tie break» debido al sistema de juego, que estipula que el primer jugador saca una sola vez y a partir de ese momento, cada contendiente dispone de dos saques. En las finales de baloncesto o los «playoffs» de la NBA también es habitual que el orden no sea una simple alternancia de partidos en casa, aunque aquí también priman otros intereses.
El estudio parece trivial, pero lo cierto es que detrás de él hay horas y horas de trabajo. El señor Palacios Huerta, reputado economista, ha dedicado mucho de su tiempo a estudiar los lanzamientos desde los once metros en el fútbol. De hecho, en 2003 publicó otro estudio en el que analizaba 1.417 penaltis. A raiz de él, en 2008 envió a Avram Grant un informe en el que señalaba cómo debía afrontar su equipo la tanda de lanzamientos en caso de que debieran afrontarlos en la final de la Liga de Campeones ante el Manchester United. Palacios avisaba, entre otras cosas, de que Edwin Van der Sar solía tirarse hacia el lado natural de los lanzadores y los que normalmente detenía eran los que se lanzaban a una altura media (entre 1 y 1,5 metros). También comentaba que Cristiano Ronaldo disparaba hacia la derecha el 85 por ciento de las veces que se detenía antes de tirar. Lo curioso es que si los pupilos de Grant hubieran seguido las indicaciones de Palacios, habrían ganado aquella final de Champions.

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Aquí no hay dopaje

Señalado como se encuentra el deporte español por sectores que le acusan de ser el paraíso mundial del dopaje, nuestros motociclistas han alzado la voz para recordar que la mayoría de éxitos que llegan al país son fruto del esfuerzo, el talento y el buen trabajo de cantera. Reinan ya Jorge Lorenzo y Toni Elías en el Mundial, y la categoría de 125 c.c. también tendrá un campeón español. Un triplete que confirma a la escuela nacional como la más productiva del momento.

España manda sobre las dos ruedas motorizadas y está claro que en este caso la gloria no tiene una cara b. El triunfo de Lorenzo, segundo piloto español que logra el título de la categoría reina, es la conclusión natural de una evolución que empezó con Ángel Nieto, Sito Pons y compañía. Ellos impulsaron aquella primera hazaña de Alex Crivillé, que abrió el camino para la llegada del boom del motociclismo patrio. La excelente promoción de este deporte en las categorías inferiores realizada por las federaciones –con la importante colaboración de empresas patrocinadoras como Movistar o Bancaja– ha dado luz a una extensa lista de genios como Lorenzo, Dani Pedrosa, Marc Marquez y Pol Espargaró. TVE y Dorna, empresa promotora del Mundial, también han jugado un papel importante en la consecución de este éxito.

Sin embargo, nada de ello hubiera servido de algo sin el talento y la casta de hombres como Jorge Lorenzo. Aquel chaval de 15 años –el más joven en debutar en el Mundial– que destilaba arrogancia dentro y fuera de los circuitos se ha convertido en un enorme campeón, con la solidez en pista de un veterano y la cabeza perfectamente amueblada para poder lucir como un número uno también en su trato con la gente. Lorenzo ha ganado como merecen los genios, con un dominio absoluto desde la primera a la última carrera. Muchos le quitan mérito a su triunfo por las lesiones que cortaron la temporada de Valentino Rossi y Dani Pedrosa, pero lo cierto es que en igualdad de condiciones Lorenzo siempre mandó. Y los accidentes, aunque los hay de todos los colores, también suelen ser consecuencia de la desesperación por sentirse superado.

La progresión del nuevo rey del motociclismo internacional ha sido excepcional y en ella ha jugado un papel esencial el trabajo sicológico. Gracias a ello y al duro entrenamiento Lorenzo ha alcanzado un nivel que, de conservarlo, podría servirle para dominar el Mundial de MotoGP en los próximos años. Para ello, no obstante, queda mucho trabajo por delante. Rossi es el mejor de la historia no sólo por sus inigualables condiciones como piloto, sino también por su capacidad para ayudar a construir una moto campeona, como hizo al llegar a Yamaha. Giorgio, que se encontró con una montura sublime desarrollada por el italiano, deberá ahora demostrar que él también puede conseguir resultados similares, ayudando a pulir la nueva moto de 990 c.c. que se introducirá en 2012.

Hasta entonces, queda por el medio un curso más con las máquinas actuales en la que Rossi emigrará a Ducati para tratar de repetir las proezas que consiguiera con Honda y Yamaha. Lorenzo será el nuevo líder de la marca de los diapasones y deberá refrendar su calidad de campeón ante el italiano y su otro gran rival, Pedrosa. El piloto de Honda, otro mago de la talla de Lorenzo, tiene condiciones suficientes para lograr también el título mundial, y seguramente el triunfo de su compatriota actuará de acicate para que la próxima campaña el duelo por el título sea todavía más cerrado. Con ellos, el resucitado Elías y los innumerables genios que se curten en Moto2 y 125, el motociclismo español se enfrenta a un futuro inmediato plagado de triunfos. Y, al contrario que en el ciclismo, aquí no hay suspicacias. Aquí no hay dopaje.

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'Polución' en el periodismo deportivo: el caso de TVE y José Manuel Díaz

A José Manuel Díaz, uno de las voces más carismáticas del periodismo deportivo español y el narrador de la Premier League para TVE en los tres últimos años, le han clavado el cuchillo por la espalda en el ente público. Su reacción ha sido no morderse la lengua sobre la maldad de ciertos personajes que mueven los hilos en la sección de deportes de la televisión estatal. En una entrevista para Eurosport (dividida en dos partes), Díaz desvela cómo funcionan las cosas en ese departamento. Recogemos aquí sus declaraciones más jugosas.

Aquello personalmente ha significado la peor experiencia profesional de mi vida. Me sentí maltratado por tres o cuatro personajillos incapacitados para trabajar en cualquier sitio, pero que allí son los que disponen. No te voy a decir que aquello es la corrupción institucionalizada, pero es una sucesión constante de atropellos contra el sentido común. Allí falta la libertad de expresión, allí no te dejan trabajar, todo es enchufismo, todo es amiguismo, da igual la valía de tu trabajo, aquello es el caos.
Y hay mucha gente acomplejada, el caso de Paloma del Río. Después de 20 años en TVE por fin ha pillado un despachillo, cuando aquello se cae. Eso sí, gracias a la intervención directa de un familiar político. No me gusta personalizar, pero cuidado con [ella]. Mala persona, de lo peor que me he encontrado en muchos años, y fíjate que hay indeseables en este mundillo del periodismo deportivo. Capaz de provocar un despido y, al rato, compungida, preguntar al despedido si le ha afectado mucho a su mujer. [...] adicta a las comunicaciones por mail, debido a que ese sistema le permite ganar tiempo y preguntar a alguien de qué va cualquier asunto, elude el cara a cara profesional, no tiene ni idea de casi nada...
Imagina que hay diez personas en una redacción, cinco saben hacer las cosas y cinco ponen cara de tonto cuando se les dice que las hagan. Hay que hacer diez cosas. Una para cada uno. Al final los que saben, hacen dos cosas. ¿Y los otros cinco qué hacen? Medrar, dar vueltas... en dos semanas están entrando como Pedro por su casa en el despacho del director general. Al final los de los despachos terminan poniendo como mandos intermedios a esa gente, que no tiene ni puta idea. [...] eso es la ley del navajazo por la espalda entre compañeros que llevan 25 años juntos, que no se hablan, que uno coge el despacho y va a por el otro, que otro lo coge después y va a por el uno...
[Sergio] Sauca, para mí, no es narrador. En la tele unos le llaman Kevin, el nombre con el que ha bautizado a Rooney, y otros, Francesc, como llama a Puyol...jajajaja... Pero digo que no es narrador porque no está en ello. Puede llegar a hacerlo más o menos bien, pero le da igual, está acomodado, ya que él sí sabe moverse en los despachos... Como pez en el agua...
Habrá que inventar algo para contar lo que pasa de verdad. Ahora no puedes contar cosas que no interesen a determinadas personas, sean políticos, empresarios... hay más censura ahora que en los setenta. Fíjate José María García las que liaba entonces, y vivía Franco todavía. Peor que la censura es la autocensura. Ahora no hay libertad de expresión. Ya lo decía Ares el otro día: El problema es que cuando debería ser Florentino el que tuviera miedo a los medios, es al revés. Son los medios los que le tienen miedo a Florentino. Los chavales acaban la universidad y les mandan a una maquinita a mil euros todo el día, y encima se creen que hacen noticias. Yo siempre les digo que las noticias, en todo caso, hay que meterlas en las máquinas, no salen de las máquinas.
Genio y figura, José Manuel Díaz es sin duda uno de los mejores narradores y comentaristas deportivos de este país. Es una pena que por la misma historia de siempre, los amiguismos y las buenas relaciones públicas de los más mediocres, no esté en el lugar que merece.

Lee la entrevista a José Manuel Díaz en El Acusica



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El activismo de Oleguer

Cada uno tiene su ideología y la puede defender de la forma que crea más conveniente, siempre que no atente contra la libertad de los demás. En el caso de Oleguer Presas, si al chico le va el rollo de la vida contemplativa y las manifestaciones antisistema, bien por él. Me gustaría, no obstante, rescatar varios fragmentos de un artículo de Enrique Yunta publicado hoy en ABC y que me han parecido curiosos.


Alérgico al lujo que envuelve al fútbol, fiel conductor de una furgoneta que desentona con los pomposos coches de mayúscula cilindrada que manejan sus compañeros, Oleguer se desmarcó en su día con un texto de lo más polémico —publicado en el Setmanari de Comunicació Directa y en el diario Berria— en el que condenó el funcionamiento del Estado de Derecho en España en relación a la situación del etarra José Ignacio de Juana Chaos y su huelga de hambre, una licencia que le costó la pérdida de su contrato de patrocinio con Kelme y la enemistad de una amplia muestra de la sociedad.
Es Oleguer, un ciudadano que cobra un sueldo inaccesible para la mayoría de los mortales y que se opone sin vergüenza al capitalismo globalizador.
...es Oleguer, un futbolista peculiar del que se ha hablado mucho más cuando se le ha visto fuera que dentro de un campo, un profesional que fue acusado en 2003 de agredir y lanzar piedras y bolsas de basura a la Policía en Sabadell a las puertas de un bar. La Fiscalía solicitó dos años de prisión por este incidente.

Son cosas de las que, personalmente, no tenía ni idea y resultan lo suficientemente curiosas para difundirlas. Que este hombre se levante contra el capitalismo y mientras cobre un sueldo digno de un multimillonario no deja de llamar la atención. Al margen de todo eso, Oleguer sí ha sido un personaje que, por sus acciones futbolísticas, ha dado para chistes memorables. En ese sentido su familia y sus amigos okupas de Barcelona no son los únicos que le echan de menos por aquí.


Una cuestión de fe

De la noche a la mañana Alberto Contador, acostumbrado a interpretar casi siempre el papel de héroe, ha visto su vida convertida en un capítulo de CSI, con la Unión Ciclista Internacional en el rol Gill Greason y él mismo señalado como culpable por una modernísima máquina de laboratorio. Un aparato de extrema precisión que permite detectar los restos más ínfimos del delito. Destruida la única prueba de su presunta inocencia, una pieza de carne digerida hace ya meses, el ciclista de Pinto se enfrenta a una sanción por dopaje que le despojaría de su último Tour de Francia. Sin embargo, por encima de ese título, está en juego la fe de una afición a quien Contador había devuelto la ilusión por el ciclismo.

En esta disyuntiva, la de creer o no creer al triple campeón de la ronda gala, han ido surgiendo a lo largo de la semana argumentos y voces suficientes para sustentar la veracidad de ambas posibilidades. A favor de Contador han hablado compañeros, periodistas y hasta algún experto científico. La mayoría coinciden en señalar que lo más probable es una contaminación alimenticia. Los restos de clembuterol hallados, 0,05 nanogramos, son ciertamente una cantidad mínima, incapaz de producir una mejora del rendimiento. Los controles que pasó Contador antes y después del que resultó positivo no mostraron ninguna sustancia ilegal. Y, además, la versión del ciclista está tan bien reconstruida que resulta difícil dudar de su franqueza.

Ahora bien, los argumentos en contra tampoco carecen de peso. Para empezar, se ha sacado de contexto la cifra de 0,00000000005 gramos, como si fuera una cantidad totalmente irrisoria. Hay que tener en cuenta que en la detección de sustancias ilegales uno se maneja siempre en este tipo de parámetros. A Guardiola, por ejemplo, le castigaron por 0,0000000008 gramos de norandroesterona. Lo que le han detectado a Contador es un porcentaje todavía más bajo, pero aún así válido. No en vano, a Josephine Onyia la sancionaron por menos de eso: 0,02 nanogramos de clembuterol. El precedente no es nada halagüeño para Contador, pues además con este tipo de sustancias las autoridades no juzgan la cantidad que aparezca, sino su simple presencia en el organismo.

Parece claro, atendiendo a los datos, que Contador no utilizó el clembuterol directamente para mejorar su rendimiento. Pero la versión de la contaminación alimenticia también cojea. Algunos especialistas, como el doctor José González, han señalado que para mostrar ese nivel de clembuterol en la orina Contador debería haber consumido una enorme cantidad de carne. Además, las autoridades sanitarias han recordado que no se produce una intoxicación en humanos por esa sustancia desde hace años, y que desde 1999 no aparece ninguna vaca contaminada en Guipúzcoa, lugar donde se adquirió la carne.

La opción más plausible, si Contador fuera culpable, es que se hubiera realizado una autotransfusión de sangre y que el clembuterol lo hubiera utilizado en un momento anterior de la temporada. Esta teoría la respaldarían los datos obtenidos a través de otro novedoso método, éste ni siquiera homologado todavía, y destapado por el diario francés L’Equipe. Al parecer, el análisis realizado en el laboratorio de Colonia reveló también la presencia en la orina de Contador de una sustancia plástica que se usa en las bolsas para almacenar sangre. De resultar cierto, la prueba no sería tenida en cuenta a la hora de dirimir la sanción pues el método utilizado, desarrollado en Barcelona por el doctor Jordi Segura, todavía no está aceptada.

Así pues, con tantas razones de peso a favor y en contra, la cuestión se reduce a un simple acto de fe. Por la convicción con la que se está pronunciando estos días y su cara de no haber roto un plato, casi toda España se ha inclinado por creer a Contador. A un servidor, en cambio, se le queda una mosca detrás de la oreja. La UCI, siguiendo las normas, sancionará al de Pinto, aunque el castigo seguramente será exiguo ante la evidente probabilidad de que la versión de la carne contaminada sea cierta. Pero, ¿qué sucederá si el día de mañana el método del doctor Segura se acepta como válido y resulta que Contador realmente portaba esa sustancia plástica en la sangre? Otro tramposo más habría salido prácticamente impune y todos nos lo hubiéramos tragado.

Sinceramente, y aunque se trate de nuestro Contador, a uno le cuesta creer a cualquier ciclista que dé positivo en un control antidopaje. Ojalá sea inocente, pero la historia es la misma de siempre. ¿Cuántos deportistas cazados salen al día siguiente en rueda de prensa para confesar su culpabilidad? Aquí nadie ha roto un plato, aunque luego los contraanálisis demuestran que efectivamente iban hasta las cejas. Esta misma semana han dado positivo Contador, Ezequiel Mosquera, David García y Marga Fullana, todos ellos ciclistas españoles. Y de los cuatro, solamente la mallorquina ha reconocido haberse dopado, un gesto realmente inusual y que la honra. Lo dicho, ojalá Contador sea inocente. Hasta entonces, que cada uno crea la versión que le parezca más convincente.

Publicado en LaSemana.es

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