20/1/11

Millones extranjeros, oxígeno para la Liga

Ha desembarcado en un club español otro multimillonario extranjero y miles de puristas han exprimido sus gargantas a coro para denunciar con fervor tal perjuicio a la esencia del fútbol patrio. Sinceramente, no lo entiendo. Desde una perspectiva pragmática del negocio del fútbol, está claro que es lo mejor que le puede pasar a la Liga, dada la situación en la que se encuentra.

La ecuación es muy simple. Es obvio que en España el reparto de las riquezas entre los clubes –sobre todo de los derechos televisivos– es tan desigual que antes de llegar al ecuador del campeonato el nivel de emoción roza lo absurdo, con un abismo mediando entre los dos grandes y el resto. Puesto que parece imposible alcanzar un acuerdo para dividir más justamente el pastel porque los más beneficiados no ceden, la única forma de conseguir que los demás equipos puedan alcanzar un nivel decente es con la inyección económica que proporcionan los acaudalados inversores extranjeros.

Si la liga inglesa nos supera con creces desde hace años es, en gran medida, por esto. Chelsea y Manchester City, por ejemplo, se hicieron grandes gracias a sendos multimillonarios foráneos, y ello ha propiciado que ahora mismo hasta cinco equipos peleen encarnizadamente por un vibrante campeonato. Y a ello contribuye también el que allí, en la pérfida Albión, el reparto de los derechos televisivos se realiza de forma racional, sin discriminaciones. Mientras en España equipos como el Sporting de Gijón o el Málaga reciben 11 veces menos dinero que Real Madrid y Barcelona, en Inglaterra las diferencias son escasas, pues el peor pagado cobra más de la mitad de lo que perciben Manchester United, Liverpool o Chelsea (aquí los datos de 2010).

El Málaga fue el pionero en la Liga con la llegada del jeque catarí Abdullah ben Nasser Al Thani, y ahora el Racing de Santander sigue su ejemplo al vender la mayoría de su capital al indio Ahsan Alí Syed. Tras el anuncio de la operación, he leído comentarios como “Si se pierde la esencia del club y su historia, se perderá todo” o “Mi equipo también está mal de dinero y no quiero una operación de esas en mi club”. Quienes opinan así deberían pararse a reflexionar y analizar qué es lo que más les conviene.

Cierto es que estos señores no conocen la historia ni la tradición de los clubes que compran, pero casi todos –siempre hay algún inconsciente que quiere controlar todo y se acaba estrellando– vienen con una idea de negocio clara y con la intención de rentabilizar su inversión obteniendo éxitos deportivos. Si una invasión de señores como estos hace que los clubes saneen sus cuentas, iguala la competición y eleva el rendimiento de los equipos españoles en competiciones europeas, bienvenidos sean. Ojalá lleguen tres o cuatro más y dentro de unos años podamos decir que la española vuelve a ser la mejor liga del mundo.

Más artículos sobre fútbol:

- A solas con Roberto Martínez
- De competiciones y competencias
- Justicia poética
- Tecnología y deporte: las dos caras del dilema
- Sudáfrica 2010, la última ‘pifia’ de la FIFA
- Mourinho también sabe jugar bonito

No hay comentarios:

Publicar un comentario