Esos locos hinchas británicos

Tras vivir un año en Inglaterra y otro en Gales uno se da cuenta de que el porcentaje de chalados que plagan los campos de fútbol británicos es sensiblemente superior al del resto de países europeos. Ya sea porque realmente están locos o simplemente porque les encanta hacer majaderías para salir en la prensa, toneladas de tinta retratan cada día a los pirados más variopintos en las páginas de los periódicos ingleses.

Los protagonistas de estas historias son fanáticos del fútbol que deciden tatuarse la imagen de un jugador, cambiar su nombre por el de su ídolo o por el de su equipo. Estas situaciones, tan poco usuales entre los seres civilizados, abundan en el Reino Unido. Tanto que es posible encontrar rankings en los que se valora los casos más destacados. Nosotros hemos decidido elaborar el nuestro, liderado, cómo no, por el desafortunado Fernando Torres, un hincha al que no hace mucho todos conocían como Shaun.

1. Shaun McCormack, seguidor del Liverpool, decidió cambiarse de nombre para honrar a su ídolo futbolístico. Ahora se llama Fernando Torres. Pero el destino ha querido que tras solo un mes luciendo su nueva identidad, el delantero español se haya tornado en un villano para los reds al fichar por el Chelsea londinense. Tras semejante revés, el protagonista de la citada estupidez ha declarado hallarse "destrozado". "Me encanta el nombre Fernando, pero ahora no sé qué hacer", confesó a una web británica. El caso es que su primera idea fue tomar el nombre de Stephen Gerrard. Ahora estará más que arrepentido.

2. Chris Atkinson, apasionado hincha del Manchester City, estaba tan convencido de que Kaká ficharía por su equipo en el verano de 2009 que resolvió, en un alarde de frenesí, tatuarse el nombre del astro brasileño en su pecho. Kaká, finalmente, escogió el Real Madrid, y Atkinson fue objeto de múltiples burlas. Aún así, no escarmentó. Esta vez esperó a que el traspaso se confirmase para, cumpliendo una apuesta, grabar el nombre de Robinho en su piel. El ex madridista resultó una ruinosa inversión para los sky blues y regresó a Brasil, por lo que Atkinson ha tenido que idear una manera alternativa de aprovechar su inversión en tatuajes: "Esperaré a tener hijos y les llamaré Robinho y Kaká", relató a la BBC.

3. El pasado otoño, los rumores apuntaban a que Wayne Rooney podría dejar el Manchester United para fichar por el City, su vecino y eterno rival. Simon Hart, fan de los citizens, se dejó seducir tanto por las habladurías que, seguro de la llegada del delantero inglés a su equipo, cubrió su espalda con una enorme imagen de Rooney tatuada. Sobre ella figuraba la frase "Rooney, Leyenda del City". Después de conocer que el jugador permanecería en las filas del enemigo, Hart fue incapaz de contener su rabia: "El United me ha vuelto a fastidiar. Ahora tengo la imagen de Shrek pegada a mi espalda".

4. Frazer Boyle quería demostrar a todo el mundo que nadie apoyaba con más entusiasmo que él al Motherwell, equipo de la liga escocesa. Para ello, entró en un concurso de una emisora de radio en el que se premiaba con 1.000 libras (unos 1.200 euros) al hincha más comprometido con sus colores. El dinero se lo llevó Frazer, que cambió su nombre por el de Motherwell Football Club. Las pocas luces que iluminan la mente de este chaval de 20 años salieron a relucir cuando declaró a la BBC que "a veces me desoriento en los partidos, porque cuando la gente grita 'Motherwell' no sé si me están hablando a mí". Su familia, lejos de recriminarle tamaña tontuna, le rió la gracia.

5. Otro iluminado joven de 19 años, Christopher Alderslade, creyó que su selección, la inglesa, se proglamaría, sin ninguna duda, campeona en el Mundial de Suráfrica 2010. Para conmemorar tal hazaña antes de tiempo, acudió al juzgado y borró su nombre del registro para inscribir, en su lugar, "Dr. England Three Lions Churchill" (literalmente "Doctor Inglaterra Tres Leones Churchill), tomando el nombre y dos de los principales iconos de su país. Tras la eliminación de su equipo ante Alemania, Christopher no sabía cómo contar a sus padres lo que había hecho. "Les va a dar un shock cuando lo vean en el periódico", se lamentaba.

Estos son algunos ejemplos llamativos de lo que en Inglaterra es algo relativamente habitual. Los desequilibrados y los fanáticos sin cabeza, para qué negarlo, abundan también en España. Pero estos extremos es más frecuente verlos en la pérfida Albión. Nos quejamos mucho de nuestro sistema educativo -que verdaderamente es deficiente- pero lo cierto es que el británico -y servidor lo ha vivido durante dos años- tiene tantas o más lagunas y produce personajes de este tipo por docenas. Eso, no obstante, es harina de otro costal, y merece un artículo más profundo y un espacio más adecuado que esta humilde bitácora deportiva.

Otras lecturas en Páginas Deportivas:

- Operación Galgo, alimento para el escéptico
- Una cuestión de fe
- La exitosa aventura británica de Roberto Martínez
- Justicia poética
- Tecnología y deporte: las dos caras del dilema

4 comentarios sobre " Esos locos hinchas británicos "

  1. gravatar Anónimo

    Yo vivi en Liverpool una temporada y si que hay gente muy preparada, pero no vamos a negar que también hay mucho inculto que no tienen ni dos dedos de frente.

  2. Me he partido. Me ha encantado el gilipollas que se tatuó a Rooney. Buen artículo.

  3. gravatar Anónimo

    http://xat.com/LasBarrasBravas

  4. Saludos, muy buen artículo. Aprovecho y les dejo el enlace a un interesante juego de fútbol por internet, pueden crear y dirigir su propio equipo. Suerte. http://www.powerplaymanager.com/r1216054

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