6/5/11

Money 'can' buy me, love

No es que profese una especial predilección por alguno de los equipos implicados, por estas fechas, en la amarga lucha por eludir el descenso. Sin embargo, esta temporada deseo fervientemente que al menos se salven del horror Málaga, Racing de Santander y Getafe. De hecho, por una cuestión meramente pragmática, cualquier aficionado imparcial que anhele los tiempos en los que la española era la mejor liga del mundo debería apoyar a esos tres clubes en los escasos partidos que restan del campeonato. ¿Por qué? Sencillamente, por su dinero. Parafraseando a los Beatles, puedo afirmar que en este caso Money 'can' buy me, love.

Uno está harto ya de que la Liga se decida en dos únicos encuentros, los que disputan Real Madrid y Barcelona entre sí. Ya pueden ganar estos dos equipos todos los títulos habidos y por haber en España, Europa y el mundo que eso no servirá para elevar el pedigrí del campeonato español ni para devolverlo al lugar de privilegio que ocupó durante años, cuando todo el planeta bebía los vientos por la llamada Liga de las Estrellas.

Lo que la mayoría de aficionados españoles deseamos, entiendo, es que nuestra liga vuelva a superar a la Premier League. Que, como en Inglaterra, la emoción de lucha por el título se perciba cada jornada porque haya cuatro, cinco o seis equipos implicados. Que un club de la mitad de la tabla tenga capacidad económica para realizar un fichaje de relumbrón con el que poder escalar algún peldaño. Que los equipos secundarios, y no solo Madrid y Barça, puedan configurar planteles capaces de aspirar a la máxima gloria europea (¿quién no se emocionó con las gestas continentales del Valencia hace unos pocos años?).

La única forma de que eso se produzca, dada la situación actual y habida cuenta de las enormes diferencias económicas que separan a los equipos españoles, es mediante enormes inyecciones de dinero que lleguen desde el extranjero. Así emergieron Chelsea y Manchester City, dos de los mejores equipos de Europa en la actualidad. Y solo así parece posible que en España surjan conjuntos capaces de revitalizar el campeonato.

Málaga, Racing de Santander y Getafe son, por el momento, los únicos que han optado por ese camino. Tal vez las inversiones que manejan no se puedan comparar a las de Chelsea y City, pero al menos gracias a ese dinero se encuentran en mejor situación para progresar que algunos históricos de la Liga, como Valencia o Atlético de Madrid, endeudados ambos hasta las trancas. Hay, ciertamente, miles de ejemplos que demuestran que el dinero no lo es todo. Pero si se realizan proyectos serios e inteligentes, a medio plazo el impacto que estos equipos pueden tener en la reestructuración de nuestro fútbol puede ser enorme. Incluso, si esos proyectos funcionan, podrían fometar la llegada de inversiones estratosféricas como la realizada por Roman Abramovich en el Chelsea. ¿Se imaginan unas semifinales de la Champions con Barça, Madrid, Espanyol y Manchester United?

Para que alguna de esas elucubraciones pueda hacerse realidad, el primer requisito es que estos equipos recientemente adquiridos por magnates extranjeros se mantengan en Primera División, aunque tenga que ser en detrimento de algún club con tanta tradición como Zaragoza, Osasuna o Real Sociedad. Después, veremos si saben manejar sus nuevos presupuestos con cabeza o si pierden el norte fichando nombres aislados y no jugadores para un proyecto bien definido (como ya ha hecho el Málaga este mercado de invierno). El Sevilla y el Villarreal, con menos recursos, se han codeado con los grandes de Europa. Ojalá dentro de unos años más equipos españoles recreen las hazañas de sevillanos y castellonenses.


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