22/3/13

Madrid 2020 y la crisis

No pinta bien el panorama para la candidatura olímpica de Madrid 2020. Los esfuerzos de la capital española por albergar los Juegos amenazan con terminar en una nueva decepción, al igual que en los anteriores intentos de 2012 y 2016. De hecho, casi todas las casas de apuestas (como Betfair España) la sitúan como la candidata con menos opciones para la victoria, y a buen seguro tienen sus motivos.

La crisis económica que atraviesa España no invita para nada al optimismo. Si bien la mayoría de las sedes ya están construidas y solo necesitarían unos retoques, la ciudad deberá, con todo, realizar una gran inversión para albergar los Juegos, y resulta difícil pensar que los miembros del COI vayan a arriesgarse con Madrid teniendo dos candidatas con las arcas mucho más relucientes, como son Estambul y Tokio.

La agitación social que se vive en el país tampoco acompaña. Si en otras ocasiones Madrid ha sido la ciudad candidata con mayor porcentaje de apoyo popular, esta vez han surgido voces discordantes, que piden que se invierta ese dinero en cosas más necesarias. Obvian esos opositores que el ser ciudad olímpica puede reportar jugosos beneficios, no solo en las tres semanas de los Juegos, sino en el posterior aumento del turismo, como sucedió en Barcelona. Si bien es cierto que eso sucedería en 2020, y hasta entonces muchas cosas pueden pasar.

Al comité evaluador del COI que ha visitado la villa tampoco les habrá influenciado positivamente las numerosas manifestaciones convocadas por la ciudad, paros de Metro incluidos. Las organizaciones sindicales han querido aprovechar la presencia de la comitiva olímpica para ejercer presión sobre las autoridades y mostrar su descontento en el momento en el que sabían que podían hacer más daño.

Esta vez los sindicatos han fallado al medir los tiempos de su convocatoria y hacerla coincidir con la visita de los miembros del COI a Madrid. Cumplen con su deber en la defensa de los derechos de los trabajadores de Metro, pero olvidan que con ello tal vez perjudiquen a otros trabajadores cuyos derechos también han de defender. Taxistas, trabajadores de la restauración o del sector hotelero. Todos están deseando que los Juegos vengan a su ciudad, y esta convocatoria puede haberles causado mucho daño. No habría pasado nada por convocar la huelga una semana después.

La crisis, la agitación social, la mala imagen del país, la potencia de la emergente Estambul y la seguridad que inspira Tokio hacen que esta vez Madrid lo tenga más difícil que nunca para conseguir los Juegos. Si para 2012 fuimos favoritos pero perdimos por el dedo tembloroso de un griego y para 2016 nos presentamos a sabiendas de que apenas teníamos posibilidades, en esta ocasión, pese a ser una de las candidaturas más sólidas, los elementos se han puesto en nuestra contra.

Incluso la reciente tragedia ocurrida en el Madrid Arena, una de las teóricas sedes, ha sumado puntos en contra a la candidatura madrileña, pues el asunto de la seguridad es siempre mirado con lupa por los miembros del Comité Olímpico Internacional.

Y por si todo eso fuera poco, la imagen que dan nuestros políticos nos deja, como casi siempre, por los suelos. Imposible que nos tomen en serio con recibimientos de este calibre:

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