24/4/13

No demos por muerto al Barça

El Barcelona recibió en Múnich el mayor varapalo de su historia reciente: un contundente 4-0 que le impedirá, con casi total seguridad, luchar este año por el mayor título continental de clubes. Fue mayor el dolor de la derrota por la brutalidad con que se produjo, con un Bayern de Múnich arrollador, física y tácticamente intocable, y un Barcelona difuminado, incapaz de hilar una jugada de ataque con sentido.

Fue un Barça radicalmente opuesto al de los últimos años, incapaz de mantener la posesión del balón, sin claridad ni desborde en los últimos metros, y con una eficacia en el remate prácticamente nula, pues el portero alemán Neuer apenas tuvo que utilizar los guantes.

La escena fue, por tanto, chocante para todos aquellos acostumbrados a ver al invencible Barça y al inagotable Leo Messi. El argentino no apareció ni por un segundo. Ni Xavi, ni Alves, ni muchos otros.

Hay por tanto quien ya se ha aventurado a vaticinar que la época del Barça ha terminado. Y es cierto que posiblemente ya no vuelva a ser el mismo. Xavi y Puyol están cerca de la retirada y Valdés ha decidido conocer otras ligas.Pero el Barça no está ni mucho menos muerto.

El estilo es el mismo, y los jugadores que vienen por detrás tienen capacidad para mantenerlo, sino al mismo nivel, posiblemente a uno parecido. Thiago, Jordi Alba, Cesc, Busquets, Alexis, Pedro... Ninguno de ellos supera los 25 años y están bien empapados del carácter y la filosofía azulgrana.

También el mejor jugador de la historia tiene todavía 25 años y muchas temporadas por delante. El Barça, seguramente, seguirá ganando títulos hasta que él se canse. Contra el Bayern estuvo ausente, tal vez por las molestias que arrastraba. Pero no supongamos de antemano que ha perdido ya el hambre de títulos. Su récord goleador de esta temporada demuestra que su voracidad es mayor que nunca.

Quizás el Barça ya no infunda en sus rivales el temor que hasta hace poco provocaba. Pero todavía está por llegar el conjunto que le quite, por unanimidad, la etiqueta de mejor equipo del mundo. El Bayern actual, si mantuviese el nivel, podría reunir ese consenso de la crítica, igual que lo hicieran antes el Madrid de Zidane o el Milan de Sacchi. Pero no olvidemos que aún no ha ganado la Champions League, condición indispensable para colarse en ese selecto club.

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