7/1/14

El árbitro que no esconde sus emociones

Una norma básica en el mundo del arbitraje es la de ser imparcial cualesquiera que sean los equipos que se enfrentan en el campo. Un árbitro no debe favorecer a uno o perjudicar a otro por tenerle mayor o menor simpatía, y mucho menos celebrar un gol o lamentarse del fallo de un jugador. En muy contadas ocasiones un colegiado ha sido cazado en semejante situación. Es el caso del inglés Mike Dean, al que ya han pillado en más de una.

En 2012, Dean celebró con saltos y aspavientos un gol de Saha para el Tottenham en un derbi londinense contra el Arsenal. La imagen dio la vuelta al mundo y el árbitro recibió multitud de críticas, sobre todo por parte de los aficionados Gunners.

Sin embargo, lejos de hacer examen de conciencia y tratar de contener su efusividad, Dean ha vuelto ha mostrarse más involucrado de lo normal durante un arbitraje. En la reciente victoria del Swansea contra el Manchester United en la FA Cup, Dean lamentó con vehemencia que el español Alejandro Pozuelo desperdiciara una ocasión de ataque para los Swans, después de que el colegiado hubiera concedido la ley de la ventaja. Los aficionados del Manchester tampoco quedaron precisamente contentos con la actitud del colegiado: ver éste Vine.


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